Categoría: Logística

  • La apuesta de Maersk para agilizar la uva chilena a EE.UU.

    La apuesta de Maersk para agilizar la uva chilena a EE.UU.

    Maersk, uno de los operadores de transporte marítimo más grandes del mundo, presentó un nuevo esquema logístico pensado para resolver un problema que lleva años afectando a la fruta chilena que llega a Estados Unidos, que es la falta de capacidad para fumigar en los puertos de entrada.

    La solución nace de un trabajo conjunto con Oppy, empresa proveedora de fruta fresca, y con el Puerto de Wilmington, y busca conectar en un solo flujo las operaciones que hoy suelen estar fragmentadas, es decir el transporte marítimo, la fumigación, el almacenamiento en frío y la distribución terrestre.

    Para entender por qué esto importa hay que partir de un requisito poco visible para el consumidor final, pero determinante para el exportador. La uva de mesa chilena necesita fumigarse antes de ingresar al mercado estadounidense, ya que se trata de un producto regulado desde el punto de vista fitosanitario. Ese paso administrativo tradicionalmente se hacía en origen o en puertos con alta congestión, lo que generaba retrasos, más días de tránsito y un riesgo constante de que la fruta perdiera calidad antes de llegar al anaquel.

    El nuevo modelo que propone Maersk es trasladar ese proceso de fumigación al destino, en lugar de dejarlo atrapado en cuellos de botella portuarios, y lo integra con el resto de la cadena de frío. En palabras de Le Harlin, ejecutivo de Maersk Norteamérica, la propuesta fue diseñada de extremo a extremo (desde las operaciones en Chile hasta la entrega final en territorio estadounidense), coordinando cada eslabón para dar a los clientes mayor visibilidad y control sobre su carga.

    El esquema no se quedó en el papel. Fue probado durante seis meses, periodo en el que se amplió la capacidad de fumigación del Puerto de Wilmington mediante nuevos permisos y mejoras de infraestructura, y se puso a prueba durante toda la temporada 2026 de uva de mesa chilena con servicios marítimos semanales. Según la compañía, el resultado fue una fruta disponible más rápido en el mercado y costos de transporte más bajos frente a las rutas alternativas.

    Aquí es donde el análisis se vuelve relevante para el sector. Wilmington no es uno de los puertos tradicionales de la costa este, y por eso el hecho de que gane capacidad de fumigación no es un dato menor. Le abre al exportador chileno una alternativa real frente a los puertos más congestionados, y de paso ayuda a descongestionarlos, además de facilitar el acceso a los mercados del Atlántico Medio y del Sureste de Estados Unidos, zonas de consumo que antes dependían más de rutas indirectas.

    La otra implicación tiene que ver con el alcance del modelo. Maersk fue clara en señalar que esta mayor capacidad de fumigación no se limitará a la uva, sino que también podrá usarse para otros productos regulados como espárragos, arándanos y cítricos. Esto convierte al piloto en algo más grande que una solución puntual para una fruta y una temporada, ya que sienta las bases de un esquema replicable para buena parte de la fruta chilena que exporta hacia Estados Unidos.

    En un contexto donde la eficiencia logística puede ser la diferencia entre una fruta que llega en condiciones óptimas y otra que pierde valor comercial en el camino, este tipo de alianzas entre navieras, proveedores y puertos apunta a convertirse en un estándar más que en una excepción para la fruta regulada.

    Fuente: Portal Frutícola