Categoría: Mercados

  • El comercio de aguacate crece pero con más incertidumbre

    El comercio de aguacate crece pero con más incertidumbre

    Durante los últimos 15 años, las exportaciones globales de aguacate se multiplicaron por más de cuatro. Pasaron de cerca de 730 mil toneladas en 2010 a una proyección de 3.8 millones de toneladas para 2029. Es un crecimiento enorme, impulsado por una demanda que sigue subiendo en todo el mundo.

    México y Perú siguen siendo los proveedores más importantes. Sin embargo, países como Colombia, Kenia, Marruecos, España y Sudáfrica están ganando terreno poco a poco. Esto es positivo para la estabilidad del mercado, ya que reduce la dependencia de unos pocos orígenes. Al mismo tiempo, también genera más competencia, sobre todo cuando varios países exportan a los mismos destinos en las mismas fechas.

    Estados Unidos sigue siendo el mercado más grande del mundo para esta fruta. Este año, las exportaciones récord de México, sumadas a una cosecha muy fuerte en California, llevaron la oferta a niveles históricos. Esto provocó precios más normalizados y menos diferencia entre los precios de las distintas tallas de fruta. Los aguacates orgánicos, en cambio, mantienen su precio premium. Hacia adelante, factores como la sensibilidad del consumidor a los precios y la incertidumbre sobre el tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá podrían cambiar el panorama.

    En Europa la historia es distinta. El mayor flujo de aguacates llega justo cuando Perú tiene su temporada alta de exportación. En julio de 2025, las importaciones europeas superaron las 110 mil toneladas, lo que equivale a más de 6.5 millones de cajas de 8.8 libras por semana, comparado con un promedio cercano a 4.4 millones de cajas durante el invierno. Esta diferencia tan marcada suele presionar los precios hacia abajo, hasta que baja el volumen proveniente de Perú.

    Sudamérica es, sin duda, el motor de este crecimiento. En 2025 superó por primera vez el millón de toneladas exportadas, con Perú y Colombia a la cabeza, además de una industria chilena que se está recuperando. Perú va en camino de superar el millón de toneladas hacia 2030, mientras que Colombia espera crecer 16% en la temporada 2025 y 2026. Brasil, por su parte, podría aumentar sus exportaciones cerca de 60% en 2026.

    El problema es que el clima se ha vuelto más impredecible. El fenómeno de El Niño podría traer clima más cálido y húmedo a Perú, lo que aumenta el riesgo de enfermedades, caída de fruta y problemas de calidad y tamaño. En Colombia, en cambio, se esperan condiciones más cálidas y secas durante la floración, lo que también podría afectar el rendimiento.

    África también está creciendo con fuerza. Sus exportaciones llegaron a cerca de 450 mil toneladas en 2025, un 16% más que el año anterior, gracias a Kenia, Marruecos y Sudáfrica, mientras Tanzania y Burundi siguen expandiéndose. El problema es que esta región depende mucho del transporte marítimo, y las tensiones en el Mar Rojo y el Estrecho de Ormuz han encarecido el flete y complicado la logística.

    A todo esto se suma la presión de los costos. En Perú, los fertilizantes y productos para el cultivo llegaron a costar 18% más en mayo de 2026 que en febrero del mismo año, lo que llevaría los costos totales de producción a subir cerca de 4% en el año.

    Con tanta oferta creciendo al mismo tiempo, el reto para toda la cadena ya no es solamente producir más. Ahora se trata de saber diversificar mercados, tener logística flexible y planear con cuidado durante todo el año para sostener precios estables.

    Fuente: FreshFruitPortal

  • EE.UU. reabre la frontera al ganado mexicano tras un año

    EE.UU. reabre la frontera al ganado mexicano tras un año

    Estados Unidos anunció que levantará de forma gradual la prohibición a las importaciones de ganado mexicano, una restricción que llevaba más de un año vigente por el riesgo sanitario del gusano barrenador del ganado.

    El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) confirmó que el proceso comenzará dentro de 30 días con la reapertura del paso fronterizo de Douglas, en Arizona, mientras que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, informó que la reanudación de embarques mexicanos arrancará en las últimas semanas de agosto por el punto de Agua Prieta, Sonora, seguido poco después por dos cruces adicionales en Chihuahua.

    Para entender la magnitud de esta decisión, vale la pena repasar lo que provocó el cierre original. La suspensión, motivada por el temor a que el parásito (que deposita larvas sobre heridas abiertas en animales de sangre caliente) se propagara hacia territorio estadounidense, terminó golpeando con fuerza al mercado de carne vacuna.

    De hecho, la oferta de ganado cayó al nivel más bajo de los últimos 75 años, un escenario que se agravó por la sequía y que obligó a numerosos productores a reducir sus hatos. El resultado fue una escalada de precios sin precedentes, al punto que empresas como Tyson Foods y JBS anunciaron cierres de plantas por la falta de animales para procesamiento.

    En ese contexto, la reapertura funciona como una válvula de escape para aliviar la presión sobre la cadena ganadera estadounidense. Al volver a contar con animales de origen mexicano, la industria frigorífica podrá incrementar su volumen de procesamiento y responder a una demanda que se mantiene firme pese al encarecimiento de la carne en los supermercados.

    Para México, en cambio, la noticia representa la reactivación de un flujo comercial clave, además de un reconocimiento a los meses de trabajo sanitario coordinado entre la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, el SENASICA y las autoridades estadounidenses para contener la plaga.

    Sin embargo, la medida no llega sin matices. La reapertura será escalonada y estará condicionada al cumplimiento de un plan sanitario, priorizando primero los cruces considerados de menor riesgo (como los de Arizona y Sonora) antes de avanzar hacia otros puntos en Chihuahua y, eventualmente, Texas.

    Esta gradualidad no es casual, ya que dentro del propio sector ganadero estadounidense persisten posturas encontradas. Mientras organizaciones como el Meat Institute y la Texas Cattle Feeders Association respaldan la reapertura por considerar que existen protocolos suficientes, otras voces como R-CALF USA advierten que reanudar las importaciones podría facilitar el desplazamiento hacia el norte de animales provenientes de zonas donde el gusano barrenador sigue siendo endémico.

    Esta situación deja ver el verdadero desafío que enfrentan ambos gobiernos de aquí en adelante, que consiste en sostener el equilibrio entre la urgencia económica de normalizar el comercio y la necesidad de no relajar los controles sanitarios que motivaron el cierre en primer lugar.

    Para los productores de ambos países, la señal es alentadora, pero el ritmo real de la recuperación dependerá de qué tan sólido resulte el esquema de vigilancia que acompañe cada nueva apertura de cruce. Si el plan se ejecuta sin nuevos brotes, el mercado ganadero de América del Norte podría empezar a descomprimirse hacia el cierre del año, algo que tanto consumidores como productores llevan más de doce meses esperando.

    Fuentes: Agrolatam y Imagen Agropecuaria