Categoría: Comercio

  • Las frutas y verduras enfrentan un problema de marca

    Las frutas y verduras enfrentan un problema de marca

    La industria de frutas y verduras frescas en Estados Unidos enfrenta una contradicción que no debemos menospreciar. Las ventas en dólares pueden seguir creciendo durante 2026, pero el volumen vendido permanecería prácticamente sin cambios. De acuerdo con una proyección de Circana citada por The Packer, las ventas podrían subir alrededor de 2% mientras las libras comercializadas se mantienen estables. Eso significa que el crecimiento proviene del precio, no de una mayor demanda.

    Para Ruth Villalonga, el problema no está en la capacidad de producir ni en la calidad de los productos. Está en la forma en que la industria se presenta ante el consumidor. Durante décadas, gran parte del sector se concentró en cultivar, empacar y mover productos con eficiencia, pero dedicó mucha menos atención a construir marcas capaces de crear preferencia antes de que el precio entre en la decisión.

    Esa diferencia es relevante porque vender un producto no es lo mismo que construir demanda. Una promoción en tienda, un nuevo empaque o una recomendación de consumo pueden apoyar las ventas, pero no necesariamente crean una relación duradera con el comprador. Una marca sí busca hacerlo, porque ofrece una razón para elegir un producto y una historia que permanece más allá de una temporada o de una exhibición específica.

    El caso de Avocados From Mexico sirve como ejemplo dentro de la nota. La organización tomó un producto que podía verse como genérico y lo vinculó con ocasiones de consumo, cultura y entretenimiento. La asociación del guacamole con el Super Bowl convirtió al aguacate en parte de una experiencia concreta. La lógica es relevante para otros productos frescos porque muestra que la demanda también puede construirse desde la comunicación.

    La urgencia aumenta por el cambio en el perfil del consumidor. La especialista señala que los compradores más jóvenes y diversos son fundamentales para el futuro de la categoría. También cita que uno de cada cuatro integrantes de la Generación Z es latino. Para este grupo, la conexión cultural y la identificación con una marca tienen mayor peso, mientras los mensajes genéricos corren el riesgo de pasar desapercibidos.

    La implicación para el sector es que la comunicación tendría que dejar de funcionar solo como apoyo promocional. Tendría que convertirse en una herramienta para crear significado alrededor del producto. Eso incluye entender mejor a las comunidades, trabajar con creadores que ya conversan con ellas, generar presencia durante todo el año y contar historias que incluyan a quienes participan desde la producción hasta el punto de venta.

    El reto no exige necesariamente presupuestos enormes. Exige una lógica distinta. Si el volumen permanece plano, aumentar ingresos mediante precio tiene un límite. Para crecer de forma más sólida, la industria necesita que más personas quieran comprar más frutas y verduras. Eso obliga a mirar el mercado no solo desde la oferta disponible, sino también desde las razones que llevan a una persona a elegir, recordar y volver a comprar un producto. La tesis de la columna es sencilla. El sector ha sido muy eficiente para mover producto, pero ahora necesita aprender a construir deseo, preferencia y relación con el consumidor.

    Fuentes: The Packer

  • Arándanos frescos ahora compiten por calidad y no volumen

    Arándanos frescos ahora compiten por calidad y no volumen

    La industria mundial del arándano está viviendo un momento de quiebre. Durante años, el crecimiento se midió casi exclusivamente en toneladas y hectáreas nuevas, pero esa lógica está perdiendo fuerza. Así lo dejó ver el reciente webinar de lanzamiento del Informe Global del Arándano, elaborado por la International Blueberry Organization (IBO), que reunió cifras que muestran una producción en plena expansión, aunque con una advertencia clara sobre hacia dónde se dirige realmente el negocio.

    Los números por sí solos son contundentes. La producción mundial se ha más que duplicado en la última década y hoy la superficie cultivada llega a cerca de 299,872 hectáreas, con una cosecha de 2.3 millones de toneladas. Las proyecciones apuntan a que ese volumen podría subir hasta 3.4 millones de toneladas en los próximos cuatro o cinco años.

    Sin embargo, el mapa de quién produce ha cambiado por completo. Por primera vez, América reúne menos del 50% de la oferta mundial, mientras que la región Asia Pacífico, empujada sobre todo por China, ya concentra cerca de un tercio del total. China cuenta hoy con más del doble de la superficie plantada que Estados Unidos, con 99,957 hectáreas. En Europa, Marruecos superó a España en área cultivada, y en Latinoamérica, Perú sigue siendo el mayor exportador de fruta fresca, aunque el clima sigue complicando la estabilidad de sus cosechas.

    Ese crecimiento acelerado trae consigo un desafío que va más allá de producir más. Como la fruta fresca ya representa el 75% de la producción mundial, tanto los supermercados como los consumidores finales exigen cada vez más consistencia. El calibre jumbo, la firmeza y los altos niveles de azúcar (medidos en grados Brix) se han convertido en los rasgos que realmente definen el precio.

    Court Brazelton, editor jefe del informe de la IBO, lo resumió al decir que la fruta premium tiene un piso de precio que la sostiene, mientras que la fruta común enfrenta un precipicio. Es decir, ya no basta con cosechar volumen, porque la diferencia entre ganar dinero o perderlo pasa por la calidad entregada.

    Esto genera un fenómeno curioso que Brazelton describió como escasez sin desabastecimiento. Aunque la oferta total sigue creciendo, el mercado se comporta como si estuviera corto de fruta, porque la demanda por productos de alta gama sube más rápido que la capacidad de entregarlos. Las variedades antiguas, menos competitivas, están siendo desviadas hacia la industria procesadora, que empieza a estabilizarse gracias a esa fruta que ya no cumple los estándares del mercado fresco.

    De cara a los próximos años, el mensaje de la IBO es que el aumento de los costos de insumos y mano de obra está apretando los márgenes en todo el mundo, así que el éxito ya no dependerá de sembrar más, sino de renovar variedades a tiempo, ejecutar bien y segmentar la oferta según calidad. Brazelton fue enfático al señalar que lo que funcionó hasta ahora no será suficiente para lo que viene, y que la etapa fácil del negocio quedó atrás. Su conclusión resume el momento que atraviesa toda la cadena, ya que todos los actores del sector tendrán que subir su nivel de exigencia para mantenerse competitivos.

    Fuentes: Portal Frutícola

  • El cacao se encarece ante nuevas dudas sobre la oferta

    El cacao se encarece ante nuevas dudas sobre la oferta

    El cacao volvió a sacudir al mercado internacional durante los últimos días de agosto. El contrato de diciembre en Nueva York cerró el 28 de agosto en 6,648 dólares por tonelada, después de subir 7.69% en una sola sesión. Un día antes, el precio diario de la Organización Internacional del Cacao se ubicó en 6,205 dólares por tonelada. El movimiento confirma que el mercado dejó atrás, al menos por ahora, los niveles mucho más bajos observados meses antes.

    El repunte no significa que haya regresado la crisis extrema de 2024. En diciembre de ese año, los futuros llegaron a 12,931 dólares por tonelada. Sin embargo, la subida reciente muestra que los compradores vuelven a pagar una prima por el riesgo de que la oferta africana sea menor de lo esperado durante el ciclo 2026/27.

    El cambio se entiende mejor al revisar lo ocurrido durante 2024/25. La producción mundial aumentó 8.3% y alcanzó 4.7 millones de toneladas, según la Organización Internacional del Cacao. Al mismo tiempo, las moliendas cayeron 3.8% hasta 4.6 millones de toneladas. El resultado fue un superávit de 48,000 toneladas, después de un déficit de 492,000 toneladas en 2023/24.

    Esa combinación quitó presión sobre los precios. Hubo más cacao disponible y menos consumo industrial. Los precios excepcionalmente altos también redujeron los márgenes de los procesadores y obligaron a la industria a adaptarse. En otras palabras, el mercado encontró cierto equilibrio porque la oferta mejoró mientras la demanda se moderó.

    Ahora la atención está cambiando de nuevo hacia la producción. Ghana, uno de los mayores productores mundiales, espera una caída de al menos 16% en su cosecha 2026/27. Su regulador atribuye el deterioro a lluvias excesivas durante mayo y junio, enfermedades, el ciclo productivo de los árboles y la posible influencia de El Niño. También persisten problemas como plantaciones envejecidas y pérdida de superficie agrícola por minería ilegal.

    Costa de Marfil, otro jugador importante, enfrenta otra señal de alerta. La llegada de su cosecha principal podría retrasarse entre 8 y 10 semanas. Fuentes de la industria estiman que entre octubre y diciembre llegarían a los puertos unas 900,000 toneladas, frente a 1.1 millones durante el mismo periodo de 2025. El problema no necesariamente implica una pérdida equivalente de producción, pero sí concentra las entregas y aumenta la presión logística.

    El clima añade otra capa de incertidumbre. Actualmente existe una probabilidad superior a 90% de que se desarrolle un El Niño muy fuerte durante el otoño y el invierno del hemisferio norte. En los últimos 55 años, todos los episodios fuertes de este fenómeno han reducido la producción mundial de cacao.

    Por eso el mercado vuelve a reaccionar antes de conocer el tamaño definitivo de la cosecha. El cacao ya no enfrenta el mismo déficit que provocó los máximos de 2024, pero tampoco tiene un margen amplio para absorber una nueva caída de la oferta. Si Ghana y Costa de Marfil producen menos de lo previsto, el pequeño superávit reciente puede desaparecer con rapidez. La evolución del precio dependerá ahora menos del pasado inmediato y más de lo que ocurra en los campos africanos durante los próximos meses.

    Fuentes: ICCO, Investing

  • El excedente de azúcar pone a México frente a un reto

    El excedente de azúcar pone a México frente a un reto

    México terminó la zafra 2025/26 con una producción de 5.3 millones de toneladas de azúcar, 11.6% más que en el ciclo anterior. El aumento confirma una cosecha amplia, pero también abrió un problema para la cadena cañera. El mercado interno no puede absorber todo ese volumen y los inventarios se mantienen elevados.

    Para producir esa cantidad, la industria procesó cerca de 49.6 millones de toneladas de caña provenientes de unas 735,000 hectáreas. Al mismo tiempo, la demanda nacional se estima en 3.8 millones de toneladas de azúcar. Esa diferencia ayuda a explicar por qué las existencias cerraron cerca de 1.4 millones de toneladas y por qué las exportaciones se volvieron una prioridad.

    El exceso de oferta ya está afectando los precios. El valor promedio de la caña pasó de 1,380 pesos por tonelada en 2023/24 a unos 1,033 pesos en 2024/25. Además, el precio de referencia para la liquidación final del azúcar quedó en 16,100 pesos por tonelada durante ese ciclo, cerca de 25% menos que en el periodo anterior. Para las preliquidaciones de 2025/26 se fijó un precio base de 14,000 pesos.

    La situación muestra una paradoja: producir más no garantiza mejores ingresos cuando la oferta crece más rápido que la demanda. Si el azúcar permanece almacenada, aumenta la presión comercial sobre una cadena en la que el precio de la caña depende del comportamiento del producto final. Por eso, vender fuera del país no solo serviría para mover inventarios. También podría ayudar a reducir la presión que hoy existe sobre los precios.

    Estados Unidos aparece como el destino más atractivo. Para 2026/27 se proyecta una producción estadounidense de 8.1 millones de toneladas frente a un consumo de 11.4 millones. Esa diferencia genera necesidades de importación cercanas a 3.3 millones de toneladas.

    La brecha de precios también favorece esa posibilidad. En agosto, el Contrato 16 de Estados Unidos rondó los 805 dólares por tonelada, mientras el Contrato 11, usado como referencia internacional, se ubicó alrededor de 355 dólares. La diferencia supera los 400 dólares por tonelada. Para México, acceder a una mayor porción del mercado estadounidense podría mejorar de forma importante el valor de sus exportaciones.

    Las proyecciones señalan que México podría exportar hasta 1.5 millones de toneladas de azúcar en 2026/27. De ese volumen, unas 900,000 toneladas podrían enviarse a Estados Unidos, aunque esto dependerá de sus necesidades de importación y de posibles ampliaciones del cupo.

    Aun así, el problema no desaparecería por completo. Los inventarios mexicanos podrían mantenerse alrededor de 1.4 millones de toneladas. Esto significa que no basta con tener compradores. También será importante colocar el azúcar con rapidez para reducir la acumulación y sostener mejores condiciones comerciales.

    El contexto internacional puede abrir espacio adicional. Para 2026/27 se estima un déficit mundial cercano a 260,000 toneladas. Veracruz, como principal estado productor, tendrá una exposición especial a la capacidad de procesar y colocar la cosecha.

    El escenario resume el reto que enfrenta la cadena cañera. México produjo más azúcar, pero ese crecimiento llegó acompañado de menores precios. Ahora, una parte importante del resultado económico dependerá de cuánto pueda exportar, a qué mercado y con qué velocidad.

    Fuente: AgroLatam

  • El maíz dulce mexicano gana espacio en Estados Unidos

    El maíz dulce mexicano gana espacio en Estados Unidos

    Ganfer Fresh acaba de sumar el maíz dulce a su catálogo de productos frescos y, con esto, da un paso más en su plan de crecimiento pensado para atender la demanda cambiante del mercado estadounidense. La decisión se apoya en dos regiones agrícolas, Sonora y Sinaloa, donde la empresa cultivará su maíz dulce convencional.

    Lo interesante aquí no es solo qué producto se suma, sino cuándo estará disponible. La ventana de comercialización va de noviembre a abril, un periodo que la compañía identifica como clave porque permite asegurar un flujo constante de suministro durante meses en los que aquel mercado necesita cobertura.

    Para entender por qué resulta relevante, hay que mirar el tamaño del negocio detrás del maíz dulce en Estados Unidos. Se trata de uno de los tres cultivos de hortalizas más relevantes del país, tanto en superficie cosechada como en producción total. En 2022, este cultivo alcanzó un valor aproximado de 809 millones de dólares y, de ese total, el mercado en fresco representó más del 65% del valor de la producción utilizada. Es decir, la mayor parte del negocio no está en el maíz procesado o congelado, sino en el que llega directo a fresco a manos del consumidor.

    Ahí es donde México entra con fuerza. Las importaciones de maíz dulce mexicano hacia Estados Unidos crecieron un 76% entre 2000 y 2020, y ese crecimiento ocurrió justo durante la ventana que tradicionalmente cubría Florida. Esto revela un cambio de fondo en el abastecimiento, porque muestra que el país ha ido ganando terreno como proveedor confiable en un periodo donde antes dominaba la producción local estadounidense.

    La jugada de Ganfer Fresh cobra sentido dentro de ese contexto. Su ventana de disponibilidad, de noviembre a abril, coincide justamente con ese tramo de suministro donde México ya venía consolidándose. En lugar de competir en una temporada saturada, la empresa entra en un espacio donde el producto mexicano tiene historial de crecimiento y donde existe una necesidad real de cobertura constante.

    Desde la compañía dejan claro que su objetivo no es solo ampliar el catálogo por ampliarlo. Buscan construir programas de suministro en los que los clientes puedan confiar temporada tras temporada, lo cual apunta a una estrategia de largo plazo y no a una jugada oportunista de corto alcance. Esto tiene sentido en un mercado donde los compradores valoran cada vez más la estabilidad y la previsibilidad por encima del precio puntual.

    Además, esta incorporación no ocurre de forma aislada. Ganfer Fresh se suma a una tendencia más amplia de operadores que buscan diversificar su oferta de frescos aprovechando las condiciones agrícolas del noroeste de México y la ventana comercial que esta región ofrece. Esto sugiere que el fenómeno no se limita a una sola empresa, sino que refleja hacia dónde se está moviendo parte de la industria.

    En conjunto, la noticia deja ver un reacomodo silencioso pero constante en el abastecimiento de maíz dulce fresco hacia Estados Unidos, donde el noroeste mexicano gana protagonismo como región proveedora confiable durante los meses en que tradicionalmente otras zonas cubrían la demanda.

    Fuente: FreshPlaza

  • Reglas más claras para exportar entre México y Chile

    Reglas más claras para exportar entre México y Chile

    México y Chile acaban de revisar a fondo su Tratado de Libre Comercio para encontrar nuevas formas de hacer negocios entre ambos países. La reunión se dio en el marco de la Comisión de Libre Comercio, el organismo que administra ese acuerdo bilateral, y en ella los dos gobiernos evaluaron cómo ha funcionado el intercambio comercial, los flujos de inversión y qué barreras siguen frenando a las empresas que quieren operar entre ambos mercados.

    Lo interesante de este encuentro es que no se trata de negociar un tratado nuevo. Es, más bien, un ejercicio de revisión sobre un acuerdo que ya tiene más de veinte años de vigencia, para identificar en qué partes todavía hay margen de crecimiento. Los temas que se pusieron sobre la mesa fueron comercio, inversiones, servicios, economía digital y cadenas de valor, además de mecanismos para mejorar la cooperación entre ambos países.

    Uno de los resultados concretos de esta reunión fue la firma de la Decisión número 11, que actualiza las reglas de origen específicas al Sistema Armonizado 2022. Esto suena técnico, pero su efecto en la práctica es bastante directo. Las reglas de origen son las que determinan si un producto puede considerarse fabricado en México o en Chile, y por lo tanto si puede acceder a los beneficios arancelarios del tratado. Al alinear esa clasificación con el estándar internacional vigente, se reduce la incertidumbre para quienes exportan e importan, y se simplifica el papeleo necesario para comprobar el origen de las mercancías.

    La agenda también incluyó temas sanitarios y fitosanitarios, algo que toca de manera directa al sector agroalimentario. Estos requisitos (certificaciones, protocolos de ingreso, controles sanitarios) suelen ser el verdadero filtro que decide si un producto agropecuario puede entrar o no a un mercado, más allá de lo que digan los aranceles. Como México y Chile son dos economías con fuerte perfil agroexportador, cualquier ajuste en esta área tiene un peso considerable para frutas, carnes, bebidas y otros alimentos que ambos países comercian.

    Otro punto que vale la pena entender es la creación de un mecanismo para intercambiar estadísticas comerciales entre ambos gobiernos. Esto no es un detalle menor, pues permite conocer con mayor precisión cuánto se está aprovechando realmente el tratado, en qué sectores hay oportunidades desaprovechadas, y con esa información tomar decisiones de política comercial más ajustadas a la realidad.

    Quizás el compromiso con mayor potencial a mediano plazo sea el de desarrollar cadenas globales y regionales de valor. La idea detrás de esto es que la relación comercial deje de limitarse a la simple compra y venta de productos terminados, y que las empresas de ambos países puedan participar en distintas etapas de un mismo proceso productivo (procesamiento, transformación, logística, distribución). Para el sector agroindustrial, esto podría traducirse en oportunidades más allá de la exportación tradicional, como inversión en plantas de procesamiento o en servicios logísticos compartidos.

    El verdadero desafío ahora es que estos acuerdos institucionales se conviertan en proyectos concretos de inversión y en operaciones reales entre empresas. Firmar decisiones y crear mecanismos de cooperación es un paso necesario, pero no garantiza por sí solo que el comercio bilateral crezca.

    Para el agro latinoamericano, este proceso merece seguimiento, porque tanto México como Chile tienen una capacidad exportadora relevante, y si las nuevas instancias de cooperación logran traducirse en menos obstáculos comerciales, el sector de alimentos y productos agroindustriales podría ser uno de los principales beneficiados.

    Fuente: Agrolatam

  • Estados Unidos mantiene presión sobre tomate mexicano

    Estados Unidos mantiene presión sobre tomate mexicano

    Estados Unidos decidió mantener los derechos antidumping sobre el tomate mexicano. La resolución, conocida apenas este agosto de 2026, prolonga una medida vigente desde julio de 2025 y confirma que uno de los negocios hortícolas entre ambos países seguirá operando con un costo adicional en la frontera.

    La Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos concluyó que el mercado no cambió lo suficiente como para retirar la medida. Durante la revisión se señalaron cambios en las preferencias de los consumidores, una mayor producción estadounidense bajo invernadero y más importaciones de tomate de invernadero desde Canadá. Sin embargo, la autoridad consideró que esos movimientos solo prolongan tendencias anteriores.

    El actual escenario comenzó a tomar forma cuando el Departamento de Comercio estadounidense puso fin en 2025 al acuerdo de suspensión firmado en 2019. Ese mecanismo había permitido resolver durante años la disputa comercial sin aplicar formalmente los derechos antidumping.

    El punto clave es que México conserva una participación elevada dentro del consumo estadounidense. Por ello, Washington no encontró razones suficientes para modificar su decisión. Las tasas varían según el productor o exportador y van de 2.81% a 273.43%. Para la categoría que agrupa a la mayoría de los productores mexicanos se mantiene una tasa de 17.09%.

    El problema no se limita al pago del derecho antidumping. México construyó durante décadas una cadena de suministro estrechamente ligada a Estados Unidos gracias a la cercanía, la infraestructura logística y la demanda del mercado vecino. Cuando el acceso a ese destino se encarece, la presión puede trasladarse a los márgenes de productores y exportadores.

    Ese impacto llega además en un momento de menor capacidad productiva. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos estima que la producción mexicana podría caer 9% en 2026 y ubicarse en 2.55 millones de toneladas. Las exportaciones bajarían 7% hasta cerca de 1.8 millones de toneladas. La superficie sembrada también podría reducirse 11% y quedar en 38,000 hectáreas.

    El ajuste responde a más de un factor. Al propio derecho antidumping y a la apreciación del peso frente al dólar, pero muestra problemas dentro de México. En Sinaloa, principal estado productor, la sequía redujo la superficie sembrada. Después llegaron bajas temperaturas y problemas fitosanitarios que limitaron aún más la oferta.

    La menor disponibilidad tuvo efectos visibles en el mercado nacional. Durante la primera semana de abril, el kilogramo de tomate superó los 55 pesos en algunos mercados mayoristas y supermercados, frente a unos 25 pesos un año antes. Más tarde, con la entrada de las cosechas de primavera, los precios comenzaron a bajar y a inicios de julio el INEGI reportó una caída de 13.18%.

    El gobierno mexicano también comenzó a intervenir mediante financiamiento. Entre el 3 de junio y el 14 de agosto se canalizaron más de 248.2 millones de pesos mediante 48 créditos para productores. Los primeros apoyos gestionados por FIRA llegaron principalmente a Baja California, Sonora, Estado de México y Oaxaca. Los recursos buscan sostener capital de trabajo y reorganizar la producción ante el nuevo escenario comercial.

    La decisión estadounidense, por tanto, no abre por sí sola una nueva crisis. Más bien prolonga una presión que coincide con menos hectáreas, menor producción y exportaciones más débiles. El sector mexicano deberá sostener su operación mientras enfrenta al mismo tiempo costos comerciales externos y restricciones productivas internas.

    Fuente: AgroLatam

  • Auditoría destapa fallas en compra de frijol del bienestar

    Auditoría destapa fallas en compra de frijol del bienestar

    Alimentación para el Bienestar, la empresa estatal encargada de operar las 27,000 Tiendas Bienestar en el país, confirmó que el frijol rechazado por la población de Chiapas y Tabasco era de origen importado.

    La compra se hizo en marzo de 2024, cuando una sequía severa golpeó las cosechas nacionales y obligó al gobierno a buscar el grano fuera de México. En total se adquirieron 19,000 toneladas a particulares, bajo marcas comerciales como Paco, Pro-Caza, GranAgro y Abeto. Hoy quedan apenas 850 toneladas por vender, lo que muestra que la mayor parte de ese lote ya circuló entre la población, incluida la porción que generó quejas por su mala calidad y por tardar más de tres horas en cocerse.

    El problema no se limita al origen del frijol. Una auditoría del Órgano Interno de Control, identificada como 2026-02-OIC-08-VSS-AAD-008, encontró que la empresa firmó contratos con dos proveedores de Durango (Alianza Semillera del Guadiana y Comercial Gutiérrez de Durango) que no aparecían registrados en el catálogo oficial de proveedores. Aun así, se les asignaron 32 y 27 contratos respectivamente, por montos de 70.3 millones de pesos y 49.2 millones de pesos.

    Además, aunque los documentos técnicos hacían referencia a periodos de 2024, los contratos en realidad se firmaron durante el ejercicio fiscal de 2025, lo que abre dudas sobre el momento real en que se formalizaron esas compras.

    A esto se suma el estado físico de la infraestructura donde se almacena el grano. En el Almacén Central de Villahermosa, la revisión detectó dieciséis huecos en el techo, algunos de hasta 7.10 por 1.10 metros, con un daño que lleva alrededor de ocho años sin repararse pese a las gestiones del propio personal.

    En la Unidad Operativa de Tapachula la situación es similar, con goteras que obligan a cubrir el producto con lonas cada vez que llueve, aves dentro de las instalaciones y estantería oxidada y deteriorada. Es decir, el frijol que finalmente llega a las tiendas no solo enfrenta cuestionamientos sobre cómo se compró, sino también sobre las condiciones en que se guardó antes de venderse.

    Lo que esta historia deja ver va más allá de un lote de frijol con mala fama. Cuando una crisis climática obliga a importar de emergencia, el proceso de compra suele acelerarse y eso puede debilitar los controles normales, como el uso de proveedores no registrados o la firma de contratos fuera de tiempo.

    El resultado es un producto que llega a comunidades que dependen de este programa para acceder a alimentos básicos a precio accesible, pero que termina generando desconfianza justo en la población que más necesita ese apoyo.

    Alimentación para el Bienestar insiste en que su frijol cumple con la norma mexicana NMX-FF-038-SCFI-2016 y que la auditoría aún no concluye, por lo que las cifras podrían ajustarse. Aun así, el caso deja una lección clara sobre la cadena de abasto agrícola pública, la compra apresurada ante una emergencia no exime de mantener control sobre proveedores, contratos e instalaciones, porque al final quien recibe las consecuencias es la persona que abre el paquete en su cocina.

    Fuente: El Sol de México

  • Estados Unidos golpea con arancel a la fresa mexicana

    Estados Unidos golpea con arancel a la fresa mexicana

    Estados Unidos está asentando un golpe comercial a uno de los productos agrícolas más importantes de México. El Departamento de Comercio del país norteamericano estableció un margen preliminar de dumping de 4.83% para la mayoría de los exportadores mexicanos de fresa. La medida surge de una investigación que arrancó el 31 de diciembre de 2025, luego de que productores de Florida presentaran una petición formal contra la fresa mexicana.

    Para entender la gravedad del asunto, hay que fijarse en cómo se construyó el caso. La investigación cubre fresas cosechadas o importadas entre el 1 de noviembre y el 31 de marzo, sin importar si son convencionales u orgánicas, enteras o cortadas, con o sin tallo. Pero lo que más incomoda a México no es tanto el arancel en sí, sino la forma en que se llegó a él. La petición original propuso dos criterios que la Secretaría de Economía considera cuestionables. Por un lado, separar las llamadas “fresas de invierno” del resto del producto, como si se tratara de una categoría distinta. Por otro, medir el daño únicamente sobre un mercado regional del este de Estados Unidos, en lugar de evaluar el mercado nacional completo.

    El punto más delicado de todo el caso es que la Comisión de Comercio Internacional (ITC) ya había concluido en su reporte preliminar de marzo que no existían bases para tratar las fresas de invierno como un producto aparte, ni tampoco para reconocer ese mercado regional separado. Sin embargo, el Departamento de Comercio decidió mantener ambos criterios en su resolución. Esa contradicción es justamente lo que la Secretaría de Economía califica como una aplicación arbitraria, y por eso sostiene que los supuestos usados no encajan con el Acuerdo Antidumping de la Organización Mundial del Comercio ni con varias disposiciones del T-MEC.

    El impacto económico no es menor. La cadena productiva involucrada suma casi 5,000 productores mexicanos, y el 97% de ellos cultiva superficies de 10 hectáreas o menos, es decir, se trata mayoritariamente de pequeños y medianos agricultores. Esta actividad genera alrededor de 151,000 empleos entre permanentes y temporales. Durante 2025, México exportó a Estados Unidos 263,000 toneladas de fresa, con un valor de 1,000 millones de dólares.

    Lo que realmente preocupa a las autoridades mexicanas va más allá de este caso puntual. Si el criterio de dividir un producto por temporadas o delimitar mercados regionales queda validado, se abre una puerta peligrosa. Otros productores estadounidenses podrían usar la misma estrategia para impulsar investigaciones similares contra distintas exportaciones hortofrutícolas mexicanas, replicando el mismo esquema en otros cultivos.

    Por ahora, esto sigue siendo una resolución preliminar. La determinación final de la ITC se espera para principios de 2027, y solo se podría aplicar una orden antidumping definitiva si tanto el Departamento de Comercio como la ITC emiten resoluciones afirmativas. Es decir, todavía hay un tramo del proceso por recorrer, y el resultado final dependerá de si las autoridades estadounidenses corrigen o mantienen los criterios que México ya calificó como arbitrarios.

    Y solo para aclarar: El CBP empezará a exigir depósitos en efectivo por el margen antidumping sobre las fresas mexicanas “de invierno” que entren a partir de la publicación en el Registro Federal. Si al final la tasa definitiva es menor (o no hay tasa, lo que se ve difícil), se reembolsa la diferencia o el valor total. Pero la determinación final está programada para el 8 de enero de 2027.

    Fuente: FreshPlaza

  • El mango premium ya no es un nicho pequeño en EE.UU.

    El mango premium ya no es un nicho pequeño en EE.UU.

    El mango premium está dejando de ser un producto de nicho en Estados Unidos. Según datos compartidos por Mission Produce, la demanda de esta categoría (que incluye mangos ecológicos, calibres extragrandes y variedades de especialidad como Keitt y Calypso) creció un 22% desde 2023. Eso se traduce en más de 700,000 hogares nuevos que hoy compran mango de gama alta, comparado con hace apenas dos años.

    Lo interesante no es solo el crecimiento, sino quién lo está impulsando. Los hogares de la generación Z, los millennials y los consumidores de origen hispano y asiático son los que más están adoptando estas variedades. Esto sugiere que el apetito por productos frescos con un perfil más especializado (ya sea por su origen ecológico, su tamaño o su variedad) no es exclusivo de un segmento pequeño y aislado del mercado, sino que está conectado con cambios generacionales y culturales más amplios en los hábitos de consumo.

    Otro dato que merece atención es que casi uno de cada seis nuevos compradores de mango entró a la categoría directamente por una variedad premium, no por la fruta convencional. Esto rompe con la lógica habitual de que el producto económico es siempre la puerta de entrada y el producto de lujo llega después, cuando el consumidor ya está familiarizado con la categoría. Aquí está pasando algo distinto, el mango de gama alta también funciona como primer contacto.

    El comportamiento de compra refuerza esta idea. Quienes eligen mangos premium gastan en promedio 43 dólares al año en la categoría, casi el triple que el comprador promedio, y realizan nueve compras anuales, el doble de quienes no compran variedades premium. En otras palabras, no solo pagan más por unidad, sino que vuelven a comprar con mayor frecuencia. Para cualquier negocio relacionado con la fruta, esto es una señal clara, el consumidor premium no es solo más rentable por transacción, sino también más leal a la categoría en general.

    ¿Por qué importa esto más allá del mango en sí? Porque muestra una estrategia que puede aplicarse a otras frutas y hortalizas: ofrecer versiones premium junto a las convencionales no le resta espacio al producto estándar, sino que amplía el mercado total. Los retailers pueden atender distintos niveles de precio en la misma sección y, al mismo tiempo, aumentar la frecuencia de compra dentro de toda la categoría. No se trata de competir entre variedades, sino de que unas alimenten el crecimiento de las otras.

    El caso de los mangos Keitt ecológicos de California, lanzados por Mission como una opción de temporada limitada, ilustra bien hacia dónde apunta esta tendencia. Están diseñados específicamente para los compradores que buscan algo distinto a la fruta convencional, y coinciden justo con los grupos demográficos que están detrás del crecimiento del segmento premium.

    Para la industria del mango en general (y en especial para los países productores de Latinoamérica que abastecen al mercado estadounidense) este dato tiene implicaciones prácticas. Invertir en variedades diferenciadas, empaques ecológicos o calibres especiales ya no es solo una apuesta de imagen, sino una estrategia con respaldo en el comportamiento real de compra. El consumidor está dispuesto a pagar más, comprar más seguido y probar cosas nuevas dentro de una fruta que hasta hace poco se percibía como un producto básico.

    Fuente: Portal Frutícola / FreshPlaza