El mercado del arándano en Estados Unidos ya no funciona como una actividad marcada por una temporada corta, como solía suceder. Las importaciones han ampliado la disponibilidad durante buena parte del año y están cambiando los momentos en los que productores nacionales y fruta extranjera coinciden en el mercado.
El cambio no ocurre principalmente durante el verano, cuando la oferta estadounidense es abundante. Se concentra antes y después de ese periodo, justo en las ventanas que históricamente ofrecían mejores condiciones de precio para la producción local.
Los datos muestran la magnitud del ajuste. Las importaciones anuales promedio pasaron de unas 94,000 toneladas métricas entre 2010 y 2014 a cerca de 278,000 toneladas entre 2020 y 2025. Eso significa que prácticamente se triplicaron en poco más de una década. Sin embargo, el dato más relevante no es solo cuánto aumentaron, sino cuándo entran al mercado. En marzo, el volumen promedio importado se multiplicó por más de tres. En abril aumentó más de siete veces y en octubre creció más de ocho veces.
Visto por periodos, las importaciones entre marzo y mayo aumentaron 348%, mientras que las registradas entre septiembre y octubre crecieron 576%. Perú, México y Chile han sido parte central de esta expansión. Su oferta ha permitido extender la presencia del arándano en los supermercados estadounidenses y responder a una demanda que convirtió a esta fruta en un producto disponible durante todo el año.
Ese crecimiento también modifica la competencia. Entre 2005 y 2018, la participación de las importaciones dentro de la disponibilidad total de arándanos en Estados Unidos pasó de 44% a casi 60%. Entre 2022 y 2024 llegó aproximadamente a 65%. Esto ocurrió aun cuando la producción nacional también aumentó. Por tanto, el fenómeno no puede leerse únicamente como una sustitución de fruta estadounidense por fruta importada. El mercado completo se hizo más grande, pero las importaciones capturaron una parte cada vez mayor de ese crecimiento.
La presión más sensible aparece en los extremos de la temporada estadounidense. Durante años, los productores locales podían aprovechar una oferta más limitada antes y después del pico de cosecha para obtener precios más firmes y recuperar costos. Ahora esas ventanas tienen más fruta disponible. Cuando la oferta extranjera llega con mayor fuerza en esos meses, la escasez que antes sostenía mejores precios se reduce.
La consecuencia es una oferta más continua para el consumidor, pero un mercado más exigente para el productor. El arándano deja de depender de una temporada claramente delimitada y se convierte en una categoría abastecida durante todo el año. Eso amplía las posibilidades de comercialización, aunque también reduce la ventaja que antes ofrecía el calendario de producción.
El cambio de fondo está en la estructura del mercado. La competencia ya no se define únicamente por quién produce más, sino por quién puede colocar fruta en los meses donde antes había menos oferta. En ese escenario, el calendario comercial adquiere tanta importancia como el volumen total. La expansión de las importaciones no elimina la producción estadounidense, pero sí cambia los momentos en los que esa producción puede capturar mayor valor.
Fuente: FreshFruitPortal



