En Sinaloa se inició en septiembre de 2026 un ensayo que puede aportar una nueva herramienta frente a uno de los mayores problemas sanitarios de la citricultura. Durante cuatro años, investigadores evaluarán si la naranja Parson Brown Clon INIFAP puede mantener su productividad en zonas con alta presencia de Huanglongbing (HLB), también conocido como dragón amarillo.
La prueba será desarrollada por la Universidad Autónoma de Sinaloa y el Comité Estatal de Sanidad Vegetal de Sinaloa, con participación del INIFAP. El proyecto recibirá 200,000 pesos durante 2026 y contempla una inversión de hasta 800,000 pesos durante todo el periodo de evaluación.
La importancia del ensayo está en que el HLB no tiene cura. La enfermedad es transmitida por el psílido asiático de los cítricos y puede reducir tanto el rendimiento como la calidad de la fruta. Con el tiempo también debilita la capacidad productiva de las plantaciones.
México detectó el HLB por primera vez en 2009. De acuerdo con datos oficiales, la enfermedad está presente en áreas citrícolas de 352 municipios de 23 estados y la superficie afectada se acerca a 307,000 hectáreas. Su impacto potencial puede ser muy alto. En Florida, donde fue detectada en 2005, la producción citrícola cayó más de 60% en dos décadas.
Por eso el interés en Parson Brown no parte de una expectativa sin antecedentes. Un estudio publicado en 2025 comparó esta naranja con Hamlin y Roble. Parson Brown registró un aterrizaje del psílido de 20.58%, frente a 34.38% en Hamlin y 45.04% en Roble. También presentó una menor concentración de Candidatus Liberibacter asiaticus, la bacteria asociada al HLB.
Eso no significa que sea inmune. La diferencia es importante. Una planta resistente impediría o limitaría de forma mucho más clara el desarrollo del problema. En este caso, la evidencia apunta a tolerancia, es decir, a una posible capacidad para soportar mejor la infección y conservar condiciones productivas durante más tiempo.
El ensayo en Sinaloa busca saber si ese comportamiento también aparece bajo condiciones locales y se mantiene durante varios ciclos. Para finales de 2026 está prevista la injertación de 400 plantas. Serán 180 de Parson Brown, 180 de la combinación Parson Brown con Hamlin y 40 de naranja Valencia con interinjerto de Parson Brown. Además, se compararán Parson Brown y Hamlin sobre cinco portainjertos.
Los investigadores medirán crecimiento, productividad, rendimiento, calidad de fruta, condición fisiológica y nutricional, concentración de la bacteria y presencia del insecto vector. Los ensayos estarán en El Huajote, Concordia, y en instalaciones de la Universidad Autónoma de Sinaloa en Villa Adolfo López Mateos, Culiacán.
Para Sinaloa, el resultado tiene una dimensión productiva concreta. La citricultura estatal comprende 3,441 hectáreas, genera 45,756 toneladas y supera los 387 millones de pesos en valor. Cerca de 190 productores participan en esta actividad.
Si Parson Brown confirma su tolerancia durante los cuatro años, no eliminará la necesidad de controlar al psílido ni sustituirá la nutrición y otras prácticas de manejo. Lo que podría aportar es otra pieza dentro de una estrategia más amplia para conservar plantaciones productivas en lugares donde el HLB ya forma parte del entorno sanitario.
Fuentes: AgroLatam

