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  • Perú apuesta por nuevas uvas ante un mercado más exigente

    Perú apuesta por nuevas uvas ante un mercado más exigente

    La industria peruana de uva de mesa ya no se parece a la de hace una década. El cambio más visible está en las variedades cultivadas. Hace diez años cerca del 90% de la superficie correspondía a variedades tradicionales. Hoy el 85% está ocupado por variedades licenciadas. El giro es relevante porque ha permitido ajustar mejor la oferta a lo que buscan los mercados internacionales en sabor, calibre y vida de postcosecha.

    Ese recambio varietal ocurrió mientras Perú aumentaba con fuerza su presencia exportadora. En la campaña 2025/26 el país cerró con 86.4 millones de cajas exportadas, lo que significó un crecimiento de 4% frente a la temporada anterior. Además, alcanzó 23,748 hectáreas certificadas para exportación. Si se observa un periodo de diez años, el volumen enviado al exterior creció cerca de 120%.

    El dato más relevante aparece cuando se compara ese avance con el valor generado. Durante el mismo periodo, el valor FOB (el valor de una mercancía exportada hasta que queda cargada a bordo del medio de transporte en el puerto de salida) de las exportaciones aumentó alrededor de 200% y superó los US$2,000 millones en la última campaña.

    El valor creció mucho más rápido que el volumen físico. Esto sugiere que la transformación de la industria no se ha limitado a producir y enviar más fruta. También ha estado vinculada con una oferta capaz de responder mejor a las condiciones comerciales de los destinos internacionales.

    El mapa de compradores también está cambiando. Estados Unidos sigue siendo el principal mercado para la uva peruana. China, en cambio, ha perdido participación. Hace una década concentraba cerca del 20% de los envíos, pero su peso ha disminuido en parte porque aumentó su propia producción y también su capacidad exportadora. Al mismo tiempo, México ha ganado terreno como destino relevante.

    Este cambio obliga a Perú a depender menos de una sola ruta comercial. Provid trabaja junto con SENASA en nuevas aperturas fitosanitarias para ampliar destinos. La diversificación puede ser importante porque la competencia internacional no permanece estática. Un mercado que hoy absorbe grandes volúmenes puede reducir su demanda relativa si desarrolla producción propia o cambia su posición dentro del comercio mundial.

    El siguiente reto no viene solamente del mercado. Para la campaña 2026/27, el riesgo climático asociado a El Niño puede limitar el crecimiento exportador. Aunque la superficie cultivada seguirá aumentando, las temperaturas por encima de lo normal podrían impedir que ese crecimiento se traduzca en un aumento proporcional del volumen. La razón está en el efecto de esas condiciones sobre la fisiología de las plantas y sobre las curvas de cosecha. Por eso, el crecimiento del área ya no puede leerse por sí solo como una garantía de mayores exportaciones en la siguiente campaña.

    La industria peruana llega a este escenario con más superficie, mayor valor exportado y una estructura varietal muy distinta a la de hace diez años. Sin embargo, el avance futuro dependerá de algo más que seguir plantando. También será necesario sostener la adaptación varietal, ampliar mercados y gestionar mejor los efectos del clima. En ese contexto, la coordinación entre países productores del hemisferio sur adquiere mayor peso, ya que compartir información puede ayudar a anticipar cambios que afectan a toda la categoría.

    Fuente: FreshPlaza

  • China mira más allá del sorgo y quiere carne mexicana

    China mira más allá del sorgo y quiere carne mexicana

    China acaba de mandar una señal clara sobre lo que quiere del campo mexicano y no se trata solo de sorgo. La gobernadora de Sinaloa, Yeraldine Bonilla Valverde, informó que tras reunirse con empresarios de Chengdu, compradores chinos mostraron interés en adquirir también cacahuate, carne y alfalfa producidos en el estado. Esto ocurre poco después de que salieran los primeros cinco contenedores de sorgo rojo rumbo a China, un embarque de prueba que busca confirmar si el producto sinaloense cumple con los estándares exigidos por ese mercado.

    Lo interesante es que esta conversación no comenzó como una negociación amplia. Todo arrancó con el sorgo, pensado como una operación puntual, pero podría terminar abriendo la puerta a otros productos. Los representantes de Sichuan Yourong Group, la empresa china involucrada, dejaron claro que su interés en Sinaloa va más allá de los granos.

    Para entender por qué esto importa, hay que ver el contexto en el que se mueven los productores sinaloenses. Muchos agricultores enfrentan mercados con problemas de rentabilidad y opciones limitadas para colocar sus cosechas. Cuando aparece un comprador del tamaño de China, capaz de absorber grandes volúmenes, cambia el panorama de decisiones para quienes hoy dudan qué sembrar o qué producir según lo que el mercado local les paga.

    Aquí es donde entra la diversificación, que en realidad es una estrategia de reducción de riesgo. Depender de un solo cultivo o de un solo comprador deja a los productores expuestos a cualquier vaivén de precios o demanda. Si Sinaloa logra sumar a China como destino para varias cadenas productivas al mismo tiempo (sorgo, cacahuate, carne y alfalfa), los agricultores ganan margen de maniobra y una referencia adicional para planificar sus siembras.

    Sin embargo, conviene no adelantar conclusiones. El acuerdo todavía depende de que los contenedores de sorgo superen las evaluaciones sanitarias y de calidad que exige China. Ese resultado será determinante, porque de él depende si la relación comercial se consolida o si queda apenas en un intento fallido.

    Para la carne, el camino es aún más largo, ya que este tipo de producto suele requerir habilitaciones sanitarias específicas antes de poder exportarse. Cacahuate y alfalfa, por su parte, también tendrán que cumplir con protocolos fitosanitarios y estándares de trazabilidad antes de que exista un flujo comercial real.

    La magnitud de lo que está en juego se entiende mejor con una cifra que dio el secretario de agricultura estatal, Ismael Bello, quien señaló que el esquema ligado al sorgo podría convertirse en una alternativa de reconversión productiva para hasta 10,000 agricultores. Eso da una idea de la escala que podría alcanzar este acercamiento comercial si las negociaciones avanzan más allá del primer embarque.

    Por ahora, lo único confirmado es el envío de prueba y el interés expresado en la reunión con los empresarios chinos. El resto dependerá de resultados técnicos y de negociaciones que apenas comienzan. Aun así, la señal es relevante porque muestra que China no está viendo a Sinaloa como un proveedor ocasional de un solo producto, sino como una región con potencial para abastecer varias de sus necesidades agropecuarias al mismo tiempo.

    Fuente: Agrolatam

  • El nuevo salto tecnológico de la maquinaria china

    El nuevo salto tecnológico de la maquinaria china

    Durante años, la maquinaria agrícola china se ganó un lugar en el mundo gracias a un solo argumento, el precio. Tractores simples y baratos le abrieron mercado en países donde el costo inicial pesa más que cualquier otro factor de compra. Pero eso está cambiando en 2026.

    La industria china ahora avanza hacia equipos de mayor potencia, cosechadoras híbridas, electrificación y automatización, buscando competir en terrenos que hasta hace poco parecían reservados para fabricantes occidentales y japoneses.

    Las cifras ayudan a entender el tamaño de este movimiento. Los fabricantes chinos ya controlan cerca del 90% de su propio mercado doméstico de maquinaria agrícola, aunque su presencia en los equipos de alta gama todavía es baja. Al mismo tiempo, las exportaciones no dejan de crecer, ya que en 2025 China vendió al exterior más de 9,700 millones de dólares en maquinaria agrícola, con un aumento interanual superior al 30%. Estos números muestran una industria que dejó de depender solo de su mercado interno y que ahora usa esa capacidad productiva para ganar espacio en Asia, África y también en América Latina.

    La señal más clara de este cambio está en los tractores. China ya presentó desarrollos híbridos que llegan a potencias máximas cercanas a los 1,200 HP, algo que hace pocos años parecía muy lejano para su imagen internacional. A esto se suman nuevas fábricas preparadas para producir decenas de miles de tractores de más de 100 HP cada año.

    Lo mismo sucede con las cosechadoras, donde ya existen modelos híbridos que combinan motores diésel con sistemas eléctricos y superan los 600 HP. Lo interesante no es solo la potencia, sino que China está trasladando al agro el conocimiento que acumuló en industrias como baterías y electrónica de potencia, sectores donde ya tiene escala internacional.

    Para América Latina, este avance puede traducirse en más opciones para productores y contratistas en países como Brasil, Argentina, México o Colombia, donde la renovación de equipos siempre es una decisión sensible por su costo. Sin embargo, tener una buena máquina no garantiza tener éxito comercial. En el campo, lo que realmente define una compra es contar con repuestos disponibles, técnicos capacitados, financiación y respuesta rápida durante las campañas críticas. Si una cosechadora se detiene varios días por falta de una pieza, cualquier ventaja de precio pierde sentido rápidamente.

    El valor de reventa también entra en esta ecuación. Los fabricantes tradicionales tienen mercados de usados consolidados y redes comerciales que llevaron años construir, algo que las marcas chinas todavía deben desarrollar si quieren competir en los segmentos más altos del mercado latinoamericano.

    Este movimiento ocurre además en un contexto donde Asia gana peso como centro de producción agrícola mundial, con India ampliando su propia capacidad exportadora. China llega a esa competencia con una combinación poco común, un mercado interno enorme, capacidad de fabricación y experiencia reciente en reducir distancias tecnológicas con rivales internacionales.

    La verdadera prueba para estas máquinas no estará en las presentaciones técnicas, sino en cómo respondan después de miles de horas de trabajo real en el campo latinoamericano.

    Fuente: Agrolatam