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    Primavera-Verano rebasa la mitad del área cosechada

    La superficie agrícola cosechada en México casi no cambió entre 2024 y 2025, pero dentro de ese total sí ocurrió un movimiento relevante. El ciclo Primavera-Verano pasó de representar 49.4% del área cosechada nacional a 50.4%. En otras palabras, dentro de esta comparación de dos años, dejó de estar por debajo de la mitad y se convirtió en el ciclo con mayor peso territorial.

    El cambio no se explica por una expansión general de la agricultura. La superficie cosechada del país bajó apenas 0.4%, al pasar de 19.19 millones de hectáreas en 2024 a 19.12 millones en 2025. Lo que cambió fue la distribución entre ciclos. Primavera-Verano aumentó 1.7%, desde 9.48 millones hasta 9.64 millones de hectáreas cosechadas. Al mismo tiempo, Otoño-Invierno retrocedió 7.3%, desde 3.21 millones hasta 2.97 millones.

    Esa diferencia equivale a un movimiento importante dentro de una superficie nacional prácticamente estable. Primavera-Verano sumó cerca de 157,212 hectáreas cosechadas, mientras Otoño-Invierno perdió alrededor de 232,840. Los cultivos perennes se mantuvieron casi sin cambio, con un incremento de apenas 0.1%. Por eso, el avance relativo de Primavera-Verano no surge de un crecimiento uniforme, sino de trayectorias muy distintas entre los principales ciclos agrícolas.

    Hay otro dato que ayuda a entender lo ocurrido. En Primavera-Verano, la superficie sembrada se mantuvo prácticamente igual, con una disminución de 0.1%, pero la superficie cosechada sí creció 1.7%. Esto significa que una proporción mayor de las hectáreas sembradas llegó a cosecha. En 2024 se cosechó cerca de 96.9% de la superficie sembrada en ese ciclo. En 2025 la proporción subió a 98.5%.

    La modalidad también muestra dónde se concentró el cambio. Primavera-Verano depende principalmente del temporal. En 2024, 82.4% de su superficie cosechada correspondió a esta modalidad. En 2025 aumentó a 83.8%. Las hectáreas de temporal cosechadas en Primavera-Verano crecieron alrededor de 3.4%, mientras las de riego disminuyeron cerca de 6.5%. El mayor peso del ciclo, por tanto, estuvo acompañado por una mayor participación relativa de superficies dependientes de las lluvias.

    Otoño-Invierno siguió una trayectoria diferente. Su superficie sembrada cayó 7.9% y la cosechada 7.3%. La reducción apareció tanto en riego como en temporal, aunque fue más marcada en riego. Así, el ciclo perdió presencia dentro del mapa agrícola nacional sin que otro ciclo necesitara expandir de forma equivalente la superficie total del país.

    Los datos permiten identificar el cambio, pero no atribuirlo a una sola causa. Los datos del cierre agrícola registran superficie, producción, rendimiento, precio y valor, pero no explica decisiones de siembra ni condiciones meteorológicas específicas. Por eso, el dato central no es que haya ocurrido una sustitución directa entre ciclos, sino que el peso territorial de cada uno cambió de manera clara entre 2024 y 2025.

    La principal lectura es que la estabilidad nacional puede ocultar cambios relevantes en la estructura productiva. México cosechó casi la misma cantidad de hectáreas en ambos años, pero no bajo la misma distribución temporal. Primavera-Verano ganó espacio y otoño invierno lo perdió. Ese cambio importa porque modifica cuándo se concentra una mayor parte de la superficie cosechada y aumenta el peso de un ciclo fuertemente ligado al temporal.

    Fuente: DGSIAP