México podría convertirse en el principal proveedor de pepino para Estados Unidos, y la razón no tiene que ver con mejores cosechas ni con nueva tecnología agrícola. Tiene que ver con la guerra (o las guerras).
Rusia, Ucrania e Irán figuran entre los mayores productores de pepino del mundo, pero los tres países están atravesando conflictos armados que han trastocado su capacidad de sembrar, cosechar y exportar con normalidad.
Así lo explicó Ismael Plascencia López (coordinador de la licenciatura en negocios internacionales del programa global de CETYS Universidad Campus Tijuana) durante la conferencia Panorama Económico 2026: De la Geopolítica al Surco. Según el especialista, ese vacío que dejan los países en conflicto abre una oportunidad para que los productores mexicanos, sobre todo los de Baja California, ganen más espacio en el mercado estadounidense.
Y de hecho, los números ya lo reflejan. De enero a mayo de 2026, las exportaciones mexicanas de pepino y pepinillo hacia Estados Unidos, Canadá y el resto del mundo crecieron 6.66%, según cifras del Banco de México. En ese periodo, los productores vendieron 378.7 millones de dólares en pepino y pepinillo a Estados Unidos y Canadá, cifra superior a los 355.0 millones de dólares registrados en el mismo lapso del año anterior.
México llega a este escenario con una posición ya dominante. Actualmente es el mayor exportador de pepino del planeta, con casi 880 mil toneladas colocadas en distintos mercados, y abastece alrededor del 80% de todo el pepino que Estados Unidos importa. Esa dependencia convierte al cultivo en una pieza relevante para la seguridad alimentaria de Norteamérica, porque cualquier tropiezo en la producción mexicana repercutiría directamente en el abasto del vecino del norte.
Ensenada y San Quintín concentran buena parte de ese liderazgo, sobre todo en las variedades persa e italiana, que son las más pedidas por los consumidores estadounidenses. Ahí también se cultivan otras variedades como el blanco, el europeo, el pickle y el americano chino (este último, el de mayor producción en el país).
Ahora bien, la ventaja mexicana no depende únicamente de la guerra ajena. En 2024 se produjeron más de 959 mil toneladas de pepino en territorio nacional (el 6% de toda la producción de hortalizas del país), y ese mismo año las exportaciones superaron los 800 millones de dólares, siendo el mejor periodo registrado con 895.8 millones de dólares. El segundo mejor año fue 2023, con 804.9 millones de dólares. Esto confirma que el crecimiento venía ya en marcha antes de que se agravaran los conflictos en Europa y Medio Oriente.
Lo que sí cambia con la guerra es el ritmo y la firmeza de esa tendencia. Si Rusia, Ucrania e Irán mantienen limitada su capacidad exportadora, Estados Unidos tendrá menos opciones fuera de México para cubrir su demanda, y eso le da a los productores mexicanos mayor margen para negociar precios y ampliar contratos.
Al mismo tiempo, esa concentración también trae un riesgo, porque cualquier problema climático, sanitario o comercial en Baja California golpearía directamente el abasto estadounidense, sin un proveedor alterno de ese tamaño a la vista.
Fuente: Forbes México

