El Fondo de Garantía y Fomento para la Agricultura, Ganadería y Avicultura (conocido como FONDO), uno de los cuatro fideicomisos que integran el sistema FIRA y que administra el Banco de México, colocó 4,500 millones de pesos en la Bolsa Mexicana de Valores.
La operación se realizó a través de tres emisiones de certificados bursátiles fiduciarios de largo plazo, destinadas a fortalecer el financiamiento para proyectos del sector agropecuario y rural. Esto equivale a poco más de 266 millones de dólares, y se llevó a cabo bajo el mecanismo de vasos comunicantes, en el que una serie de emisiones simultáneas no puede rebasar en conjunto el monto máximo establecido para la colocación.
De los tres instrumentos, el primero (FONDO 26) permitió obtener 1,337.5 millones de pesos, con vencimiento a 1.5 años y una tasa de interés variable resultante de sumar 0.30% a la Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio (TIIE) de Fondeo.
El segundo (FONDO 26-2) aportó 2,234.25 millones de pesos, a un plazo de 5.5 años y con una tasa fija bruta anual de 9.11%. El tercero (FONDO 26S) es un bono con etiqueta social y sumó 928.25 millones de pesos, con vencimiento a 4.5 años y una tasa de 8.84%, resultado de agregar 0.43% a la tasa del MBono 31.
En conjunto, la emisión fue calificada con las notas AAA(mex) de Fitch México y AAA/M de PCR Verum, las más altas dentro de la escala nacional con grado de inversión.
Lo relevante está en el destino de los recursos. El dinero se usará para facilitar el acceso al crédito y otorgar garantías financieras que impulsen proyectos productivos en el sector agropecuario y rural, es decir, para que productores que normalmente enfrentan más obstáculos para conseguir financiamiento en la banca comercial puedan acceder a él en mejores condiciones.
FIRA no presta directamente al productor final en la mayoría de los casos, sino que actúa como intermediario que respalda a bancos y otras entidades financieras, por lo que cada peso que capta en el mercado se traduce, en teoría, en más crédito disponible para el campo.
La estrategia de combinar plazos cortos, medianos y largos (1.5, 4.5 y 5.5 años) también tiene lógica financiera. Le permite a FONDO ajustar sus fuentes de pago a distintos tipos de cartera de crédito, sin depender de un solo vencimiento que concentre el riesgo.
Además, la inclusión de un bono social confirma una tendencia que ya se venía observando en emisiones anteriores del sistema FIRA, como la de FEFA (otro de sus fideicomisos), que en julio colocó 8,000 millones de pesos en la Bolsa Institucional de Valores con instrumentos similares, incluido uno etiquetado por razones de género, y que registró una sobredemanda de tres veces el monto buscado.
Esto sugiere que los inversionistas institucionales, sobre todo fondos con mandatos de impacto social o ambiental, están mostrando apetito real por este tipo de papel.
Para el sector agropecuario, el trasfondo es igual de importante que el monto. En un contexto donde el gasto público enfrenta presiones y limitaciones, que un fideicomiso como FONDO recurra al mercado de valores en lugar de depender únicamente del presupuesto federal es una señal de que el financiamiento rural en México se está apoyando cada vez más en herramientas de deuda privada, respaldadas por calificaciones altas que abaratan el costo del crédito para quienes finalmente lo reciben, los productores del campo.
Fuente: Yahoo Noticias



