Etiqueta: fitosanidad

  • Jalisco tiene un plan contra la mosca de la fruta en mango

    Jalisco tiene un plan contra la mosca de la fruta en mango

    Jalisco acaba de poner en marcha un plan que podría cambiar el futuro del mango mexicano. La Agencia de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria de Jalisco (ASICA) lidera un programa integral que busca mejorar el estatus fitosanitario del cultivo, con foco especial en la mosca de la fruta, que hoy es la principal barrera para exportar sin restricciones.

    ASICA no trabaja sola. Se coordina con la Asociación de Exportadores de Mango de México (EMEX), la Secretaría de Agricultura de Jalisco y las Juntas Locales de Sanidad Vegetal. Esta alianza es relevante porque el problema de la mosca de la fruta no se resuelve solo con sanidad vegetal (también hay que atender productividad, nutrición del cultivo y organización de los productores). Es un enfoque más completo que atacar la plaga de forma aislada.

    El proyecto piloto arranca en 2026 sobre aproximadamente 1,500 hectáreas en Tomatlán, una de las zonas mangueras más importantes del estado. Ahí se instalarán estaciones cebo, se intensificará el trampeo (monitoreo constante de la plaga) y se aplicarán tratamientos localizados con drones. La meta tiene fechas concretas: Para 2027 se espera identificar huertos temporalmente libres de mosca y para 2028 buscar el reconocimiento oficial como zona de baja prevalencia. Después vendría el paso más ambicioso, que es la declaración de zona libre.

    Aquí está el corazón del asunto. Cuando una zona logra estatus fitosanitario superior, deja de depender tanto de tratamientos cuarentenarios como el hidrotérmico, que Estados Unidos exige actualmente para el mango mexicano. Ese tratamiento tiene un costo, un tiempo de proceso y puede afectar la calidad de la fruta. Si Jalisco reduce esa dependencia, los exportadores ahorran dinero y ganan velocidad, lo que se traduce en mejor posición frente a competidores de otros países que ya avanzan en la misma dirección (Guatemala, por ejemplo, también apunta a exportar mango libre de mosca de la fruta).

    Lo interesante es que el presupuesto inicial es bajo (unos 650,000 pesos mexicanos solo para las estaciones cebo), pero el proyecto se sostiene combinando recursos estatales, federales y de los propios productores, además del apoyo técnico y tecnológico de ASICA. Esto muestra que no se trata de una inversión aislada, sino de un esfuerzo colectivo donde cada actor pone algo.

    También hay una dosis de realismo en el discurso oficial. El director de ASICA reconoce que eliminar por completo las plagas es prácticamente imposible, porque forman parte del equilibrio de los ecosistemas agrícolas. La meta es mantenerlas por debajo del umbral que causa daño económico, y eso exige vigilancia permanente, no una solución de una sola vez.

    Además, advierte que el cambio climático puede generar nuevas plagas o modificar el comportamiento de las que ya existen, lo que obliga a mantener esa vigilancia de forma sostenida en el tiempo.

    Si el plan funciona como se espera, el impacto no sería solo fitosanitario. Se abriría la puerta a nuevos mercados internacionales y Jalisco reforzaría su posición como una de las principales regiones productoras de mango en México.

    Este un ejemplo de cómo la sanidad agrícola, cuando se planifica con visión de mediano plazo, termina siendo también una estrategia comercial.

    Fuente: Portal Frutícola

  • La apuesta de Maersk para agilizar la uva chilena a EE.UU.

    La apuesta de Maersk para agilizar la uva chilena a EE.UU.

    Maersk, uno de los operadores de transporte marítimo más grandes del mundo, presentó un nuevo esquema logístico pensado para resolver un problema que lleva años afectando a la fruta chilena que llega a Estados Unidos, que es la falta de capacidad para fumigar en los puertos de entrada.

    La solución nace de un trabajo conjunto con Oppy, empresa proveedora de fruta fresca, y con el Puerto de Wilmington, y busca conectar en un solo flujo las operaciones que hoy suelen estar fragmentadas, es decir el transporte marítimo, la fumigación, el almacenamiento en frío y la distribución terrestre.

    Para entender por qué esto importa hay que partir de un requisito poco visible para el consumidor final, pero determinante para el exportador. La uva de mesa chilena necesita fumigarse antes de ingresar al mercado estadounidense, ya que se trata de un producto regulado desde el punto de vista fitosanitario. Ese paso administrativo tradicionalmente se hacía en origen o en puertos con alta congestión, lo que generaba retrasos, más días de tránsito y un riesgo constante de que la fruta perdiera calidad antes de llegar al anaquel.

    El nuevo modelo que propone Maersk es trasladar ese proceso de fumigación al destino, en lugar de dejarlo atrapado en cuellos de botella portuarios, y lo integra con el resto de la cadena de frío. En palabras de Le Harlin, ejecutivo de Maersk Norteamérica, la propuesta fue diseñada de extremo a extremo (desde las operaciones en Chile hasta la entrega final en territorio estadounidense), coordinando cada eslabón para dar a los clientes mayor visibilidad y control sobre su carga.

    El esquema no se quedó en el papel. Fue probado durante seis meses, periodo en el que se amplió la capacidad de fumigación del Puerto de Wilmington mediante nuevos permisos y mejoras de infraestructura, y se puso a prueba durante toda la temporada 2026 de uva de mesa chilena con servicios marítimos semanales. Según la compañía, el resultado fue una fruta disponible más rápido en el mercado y costos de transporte más bajos frente a las rutas alternativas.

    Aquí es donde el análisis se vuelve relevante para el sector. Wilmington no es uno de los puertos tradicionales de la costa este, y por eso el hecho de que gane capacidad de fumigación no es un dato menor. Le abre al exportador chileno una alternativa real frente a los puertos más congestionados, y de paso ayuda a descongestionarlos, además de facilitar el acceso a los mercados del Atlántico Medio y del Sureste de Estados Unidos, zonas de consumo que antes dependían más de rutas indirectas.

    La otra implicación tiene que ver con el alcance del modelo. Maersk fue clara en señalar que esta mayor capacidad de fumigación no se limitará a la uva, sino que también podrá usarse para otros productos regulados como espárragos, arándanos y cítricos. Esto convierte al piloto en algo más grande que una solución puntual para una fruta y una temporada, ya que sienta las bases de un esquema replicable para buena parte de la fruta chilena que exporta hacia Estados Unidos.

    En un contexto donde la eficiencia logística puede ser la diferencia entre una fruta que llega en condiciones óptimas y otra que pierde valor comercial en el camino, este tipo de alianzas entre navieras, proveedores y puertos apunta a convertirse en un estándar más que en una excepción para la fruta regulada.

    Fuente: Portal Frutícola