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  • Estados Unidos golpea con arancel a la fresa mexicana

    Estados Unidos golpea con arancel a la fresa mexicana

    Estados Unidos está asentando un golpe comercial a uno de los productos agrícolas más importantes de México. El Departamento de Comercio del país norteamericano estableció un margen preliminar de dumping de 4.83% para la mayoría de los exportadores mexicanos de fresa. La medida surge de una investigación que arrancó el 31 de diciembre de 2025, luego de que productores de Florida presentaran una petición formal contra la fresa mexicana.

    Para entender la gravedad del asunto, hay que fijarse en cómo se construyó el caso. La investigación cubre fresas cosechadas o importadas entre el 1 de noviembre y el 31 de marzo, sin importar si son convencionales u orgánicas, enteras o cortadas, con o sin tallo. Pero lo que más incomoda a México no es tanto el arancel en sí, sino la forma en que se llegó a él. La petición original propuso dos criterios que la Secretaría de Economía considera cuestionables. Por un lado, separar las llamadas “fresas de invierno” del resto del producto, como si se tratara de una categoría distinta. Por otro, medir el daño únicamente sobre un mercado regional del este de Estados Unidos, en lugar de evaluar el mercado nacional completo.

    El punto más delicado de todo el caso es que la Comisión de Comercio Internacional (ITC) ya había concluido en su reporte preliminar de marzo que no existían bases para tratar las fresas de invierno como un producto aparte, ni tampoco para reconocer ese mercado regional separado. Sin embargo, el Departamento de Comercio decidió mantener ambos criterios en su resolución. Esa contradicción es justamente lo que la Secretaría de Economía califica como una aplicación arbitraria, y por eso sostiene que los supuestos usados no encajan con el Acuerdo Antidumping de la Organización Mundial del Comercio ni con varias disposiciones del T-MEC.

    El impacto económico no es menor. La cadena productiva involucrada suma casi 5,000 productores mexicanos, y el 97% de ellos cultiva superficies de 10 hectáreas o menos, es decir, se trata mayoritariamente de pequeños y medianos agricultores. Esta actividad genera alrededor de 151,000 empleos entre permanentes y temporales. Durante 2025, México exportó a Estados Unidos 263,000 toneladas de fresa, con un valor de 1,000 millones de dólares.

    Lo que realmente preocupa a las autoridades mexicanas va más allá de este caso puntual. Si el criterio de dividir un producto por temporadas o delimitar mercados regionales queda validado, se abre una puerta peligrosa. Otros productores estadounidenses podrían usar la misma estrategia para impulsar investigaciones similares contra distintas exportaciones hortofrutícolas mexicanas, replicando el mismo esquema en otros cultivos.

    Por ahora, esto sigue siendo una resolución preliminar. La determinación final de la ITC se espera para principios de 2027, y solo se podría aplicar una orden antidumping definitiva si tanto el Departamento de Comercio como la ITC emiten resoluciones afirmativas. Es decir, todavía hay un tramo del proceso por recorrer, y el resultado final dependerá de si las autoridades estadounidenses corrigen o mantienen los criterios que México ya calificó como arbitrarios.

    Y solo para aclarar: El CBP empezará a exigir depósitos en efectivo por el margen antidumping sobre las fresas mexicanas “de invierno” que entren a partir de la publicación en el Registro Federal. Si al final la tasa definitiva es menor (o no hay tasa, lo que se ve difícil), se reembolsa la diferencia o el valor total. Pero la determinación final está programada para el 8 de enero de 2027.

    Fuente: FreshPlaza

  • Clima y peso golpean la fresa de exportación mexicana

    Clima y peso golpean la fresa de exportación mexicana

    La temporada de exportación de fresa mexicana cerró con una caída del 14% en volumen, y detrás de esa cifra hay una combinación de factores que vale la pena desmenuzar. Según Juan José Flores García, director general de Aneberries, el problema no fue uno solo sino una suma de presiones que golpearon al sector desde distintos frentes.

    El primero, y el más determinante, fue el clima. Lluvias fuera de temporada y temperaturas frías (aunque sin llegar a heladas) afectaron tanto la disponibilidad como la calidad de la fruta desde el inicio de la temporada. Esto llevó a que se cultivara menos superficie de la habitual, lo que explica en buena medida por qué cayó el volumen exportado.

    Es importante notar que esta reducción productiva no es un evento aislado, sino que se suma a una contracción que ya venía ocurriendo, ya que el área cultivada pasó de alrededor de 20 mil hectáreas en temporadas anteriores a cerca de 15 mil hectáreas. Esa reducción, según el propio Flores García, incluso ha aliviado presión sobre la mano de obra del sector.

    El segundo factor fue el tipo de cambio. El comportamiento del peso frente al dólar no fue favorable para los productores, lo que presionó los retornos financieros de la temporada. Cuando el peso se aprecia, el productor que vende en dólares recibe menos pesos por cada dólar exportado, así que su margen se reduce aunque el precio en el mercado estadounidense se mantenga estable. Esta combinación de menor volumen y menor rentabilidad por tipo de cambio ayuda a entender por qué la temporada fue calificada como retadora.

    Un tema que suele mezclarse con estos resultados, es la investigación por presunto dumping de fresa mexicana en Estados Unidos. Flores García fue enfático en que la caída del 14% no tiene relación con este proceso, sino que responde exclusivamente a las condiciones climáticas ya mencionadas. La investigación, de cualquier forma, sigue su curso y actualmente se encuentra en una etapa privada y confidencial, donde el Departamento de Comercio de Estados Unidos ya designó a dos empresas mexicanas como representantes.

    Se esperan resultados entre mediados y finales de agosto, y de ahí el caso podría avanzar a una cuarta etapa frente a la Comisión de Comercio Internacional (ITC). Esta distinción es relevante porque separa dos conversaciones que suelen mezclarse en la opinión pública, una es la disputa comercial y otra es el desempeño real de la cosecha.

    De cara a la siguiente temporada, Flores García fue cauteloso y evitó dar cifras concretas, ya que el sector apenas está en etapa de siembra. Sin embargo, sí anticipó que la superficie cultivada se mantendría similar a temporadas anteriores, con un crecimiento que no superaría los dos dígitos.

    Un punto que destacó como prioridad estratégica es la genética de las plantas, ya que gran parte de las que se cultivan en México provienen de California, con una proporción menor de España y de origen local. Contar con material de propagación de buena calidad permite resistir enfermedades, soportar climas adversos y optimizar el uso de agua, lo cual se vuelve cada vez más relevante ante temporadas con eventos climáticos irregulares como la que se acaba de cerrar.

    La producción central se concentra en Michoacán, Guanajuato y Jalisco, mientras que en la región norte, San Quintín y Ensenada son los principales polos productivos. A pesar de los retos climáticos, cambiarios y comerciales, Flores García se mostró confiado en que México seguirá siendo un proveedor clave de berries frescas para Norteamérica.

    Fuente: HortiDaily

  • Fresa mexicana busca evitar arancel en Estados Unidos

    Fresa mexicana busca evitar arancel en Estados Unidos

    La industria mexicana de la fresa está en medio de uno de los procesos comerciales más importantes de los últimos años. El Departamento de Comercio de Estados Unidos abrió una investigación por presunto dumping en contra de las exportaciones mexicanas de esta fruta. Sin embargo, José Luis Bustamante, expresidente de Aneberries, pidió no adelantar conclusiones, ya que hasta el momento no existe ninguna determinación ni arancel aplicado.

    Según explicó Bustamante, el proceso sigue en marcha y la primera fecha importante será entre el 18 y el 24 de agosto. Ese día, las autoridades de Estados Unidos darán a conocer una determinación preliminar, basada en la revisión hecha a los dos principales exportadores mexicanos de fresa (Driscoll’s México y Mainland Farms). Esa resolución solo indicará si hay elementos para seguir con el caso, no si se aplicará o no un arancel. La decisión final se conocerá entre noviembre de 2026 y enero de 2027 y, en ese momento, podrían establecerse medidas antidumping en caso de que se determine que corresponden.

    Por ahora, la fresa mexicana entra a Estados Unidos sin ningún arancel, lo cual es clave para entender la magnitud de lo que está en juego. Un cambio en esta condición modificaría directamente los costos de la cadena de distribución y, según advirtió Bustamante, terminaría afectando al consumidor final más que al productor.

    El argumento central de la defensa mexicana es que ambas industrias no compiten entre sí, sino que se complementan. La temporada de exportación mexicana ocurre principalmente entre noviembre y marzo, justo cuando la producción estadounidense es más baja y los precios suben por la escasez de oferta local.

    En otras palabras, México llega a cubrir un espacio que Estados Unidos no puede abastecer con su propia producción durante esos meses. Para sostener este argumento ante las autoridades, Aneberries trabaja con el despacho legal White & Case, que documenta cómo el crecimiento de las exportaciones mexicanas ha ido de la mano con un mayor consumo de fresa en el mercado estadounidense, no con un desplazamiento de la producción local.

    Este planteamiento no es nuevo. Bustamante lo comparó con lo ocurrido en el mercado del aguacate, donde una mayor disponibilidad del producto ayudó a que more gente lo comprara, beneficiando tanto a productores como a consumidores. Además, señaló que si se aplicara una medida compensatoria, el efecto sería similar al que ya se vivió con el tomate mexicano, cuando las restricciones comerciales elevaron los precios en los supermercados estadounidenses.

    Otro punto que resalta la industria mexicana es el impacto económico que generan estas exportaciones también dentro de Estados Unidos, ya que sostienen empleos en transporte, distribución, supermercados y logística. Incluso mencionó que, durante el verano, México importa fresa de California para su propio consumo interno, lo que refuerza la idea de que ambos mercados dependen uno del otro en distintos momentos del año.

    Más allá del tema comercial, Bustamante también habló de otro reto que enfrenta la industria: mejorar la experiencia del consumidor. Durante años, el desarrollo de nuevas variedades se enfocó en que la fruta durara más, resistiera enfermedades y fuera más productiva, pero dejó en segundo plano el sabor. Ahora el reto es lograr fresas más dulces y atractivas, para que quien las compre quiera repetir la experiencia.

    En resumen, aunque el proceso antidumping podría tardar varios meses en resolverse, lo que está en discusión no es solo un arancel, sino la forma en que se entiende la relación comercial entre ambos países en este producto.

    Fuente: Portal Frutícola

  • La demanda de berries sigue creciendo pese al caos global

    La demanda de berries sigue creciendo pese al caos global

    La industria de los berries en México atraviesa un momento curioso. Por un lado, la demanda internacional sigue firme y con espacio para crecer. Por otro, el entorno que rodea a los productores se ha vuelto cada vez más complicado. Esa fue la lectura que compartió David Magaña, especialista senior de Rabobank, durante el Congreso Internacional Aneberries 2026, uno de los foros más relevantes para el sector.

    Según explicó, los últimos años han estado marcados por los aranceles, las tensiones comerciales y la revisión del T-MEC (el tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá). Todo esto ha hecho que planear a largo plazo sea mucho más difícil para los productores, ya que sus decisiones de inversión dependen de variables que cambian constantemente, como las tasas de interés, el tipo de cambio, la inflación y la confianza del consumidor.

    Uno de los puntos más interesantes que mencionó tiene que ver con el dólar. La depreciación de esta moneda frente a otras divisas ha golpeado la competitividad de las exportaciones mexicanas casi como si fuera un arancel encubierto, ya que reduce los ingresos de quienes exportan y, al mismo tiempo, encarece los costos de producción. Es un doble golpe que no aparece en los titulares sobre política comercial, pero que afecta directamente el bolsillo de los productores.

    A pesar de este panorama, hay una razón de peso para mantener el optimismo y tiene que ver con Estados Unidos. Ese país depende cada vez más de las importaciones para mantener su oferta de arándanos, frambuesas y zarzamoras, porque el consumidor estadounidense ya no acepta la estacionalidad. Quiere fruta fresca los 12 meses del año, y eso vuelve indispensables a los países exportadores, entre ellos México.

    Los arándanos siguen siendo la fruta con mayor crecimiento en consumo a nivel mundial. Además, se espera que Europa gane más peso como mercado de exportación hacia el final de la década, mientras que Asia, en especial China, acelera tanto su producción como su consumo. En el caso de Estados Unidos, las tendencias hacia una alimentación más saludable, junto con programas gubernamentales de nutrición y el uso creciente de medicamentos para controlar la obesidad, están inclinando las preferencias de compra hacia alimentos con más fibra y mejor perfil nutricional, algo que favorece directamente a las berries.

    Sin embargo, no todo es tan sencillo. El consumo en Estados Unidos se está polarizando. Los hogares con mayores ingresos compran cada vez más productos premium, mientras otro segmento busca opciones más económicas. Esto deja cada vez menos espacio para los productos de gama media, lo que obliga a las empresas a definir con claridad en qué segmento quieren competir.

    Las fresas mexicanas mantienen una demanda sólida, aunque enfrentan investigaciones antidumping en Estados Unidos, un proceso que podría afectar su acceso a ese mercado. Las frambuesas y zarzamoras, en tanto, crecen en volumen, pero sus precios internacionales están prácticamente congelados, lo que presiona la rentabilidad justo cuando los costos de producción suben.

    La conclusión de Magaña resume bien el momento actual del sector. Ya no se trata de generar más demanda, porque esa ya existe. El reto ahora es sostener la competitividad a través de mayor eficiencia, innovación y calidad constante. Para México, la oportunidad sigue estando ahí, pero solo se aprovechará si logra ofrecer una experiencia de consumo uniforme, con fruta de alta calidad los 365 días del año.

    Fuente: Portal Frutícola

  • Granja vertical de fresa gestionada con inteligencia artificial

    Granja vertical de fresa gestionada con inteligencia artificial

    En Richmond, Virginia, ya opera la primera granja vertical interior de fresas a gran escala del mundo. La instalación, llamada Plenty Richmond, abrió el 24 de septiembre de 2024 y pertenece a la empresa Plenty Unlimited Inc. Lo que la hace distinta no es solo el hecho de cultivar fresas bajo techo, sino la escala en la que lo hace y la tecnología que usa para lograrlo.

    La granja está diseñada para producir cerca de 2,000 toneladas de fresas al año, todo esto en un espacio menor a una hectárea. Para conseguirlo, las plantas crecen en torres de 9 metros de altura, dentro de un área controlada de menos de 3,800 metros cuadrados. Ese es el primer punto que vale la pena entender. La agricultura vertical no compite por más tierra, compite por usar mejor el espacio que ya existe, apilando el cultivo en lugar de extenderlo.

    El segundo punto es el consumo de recursos. La instalación utiliza 97% menos tierra que un cultivo convencional y consume hasta 90% menos agua. Esto no es un detalle cualquiera, porque significa que la producción deja de depender tanto de las condiciones climáticas o de la disponibilidad de tierra fértil. Las fresas se producen todo el año, sin las variaciones que impone una temporada agrícola tradicional.

    Detrás de este resultado hay una década de investigación en un sistema de cultivo modular (aún pendiente de patente), diseñado para adaptarse a distintos tipos de cultivo. A eso se suma el papel de la inteligencia artificial, que analiza más de 10 millones de puntos de datos al día en 12 salas de cultivo. Con esa información, el sistema ajusta constantemente el entorno (luz, temperatura, riego) para cada etapa del crecimiento de la planta. En otras palabras, la IA no solo vigila el cultivo, lo administra en tiempo real.

    Otro factor que explica por qué este proyecto tiene peso en la industria es la alianza con Driscoll’s, empresa con más de un siglo de experiencia en berries y con genética propia patentada. Esa combinación (la infraestructura de Plenty más la genética de Driscoll’s) busca asegurar que la fruta mantenga el sabor y la calidad que el mercado espera, incluso fuera de temporada. Las primeras fresas de esta alianza ya están disponibles desde principios de 2025.

    El proyecto también tiene un componente económico relevante. La granja generará inicialmente más de 60 empleos, con planes de crecer hasta 300 puestos, dentro de una inversión proyectada de 300 millones de dólares en un campus agrícola de 50 hectáreas. Además, su ubicación permite abastecer a más de 100 millones de consumidores que están a un día de distancia por carretera.

    Lo que este caso deja ver es hacia dónde puede moverse parte de la producción de berries en los próximos años. Con menos tierra cultivable disponible y una población mundial en crecimiento, modelos como este ofrecen una alternativa para producir más fruta, con menor uso de recursos, sin depender del clima.

    No sustituye a la agricultura tradicional, pero sí muestra que la tecnología puede volver viable una producción constante, cercana a los grandes centros de consumo y con calidad predecible durante todo el año.

    Fuente: AgTech América