Etiqueta: frijol

  • Auditoría destapa fallas en compra de frijol del bienestar

    Auditoría destapa fallas en compra de frijol del bienestar

    Alimentación para el Bienestar, la empresa estatal encargada de operar las 27,000 Tiendas Bienestar en el país, confirmó que el frijol rechazado por la población de Chiapas y Tabasco era de origen importado.

    La compra se hizo en marzo de 2024, cuando una sequía severa golpeó las cosechas nacionales y obligó al gobierno a buscar el grano fuera de México. En total se adquirieron 19,000 toneladas a particulares, bajo marcas comerciales como Paco, Pro-Caza, GranAgro y Abeto. Hoy quedan apenas 850 toneladas por vender, lo que muestra que la mayor parte de ese lote ya circuló entre la población, incluida la porción que generó quejas por su mala calidad y por tardar más de tres horas en cocerse.

    El problema no se limita al origen del frijol. Una auditoría del Órgano Interno de Control, identificada como 2026-02-OIC-08-VSS-AAD-008, encontró que la empresa firmó contratos con dos proveedores de Durango (Alianza Semillera del Guadiana y Comercial Gutiérrez de Durango) que no aparecían registrados en el catálogo oficial de proveedores. Aun así, se les asignaron 32 y 27 contratos respectivamente, por montos de 70.3 millones de pesos y 49.2 millones de pesos.

    Además, aunque los documentos técnicos hacían referencia a periodos de 2024, los contratos en realidad se firmaron durante el ejercicio fiscal de 2025, lo que abre dudas sobre el momento real en que se formalizaron esas compras.

    A esto se suma el estado físico de la infraestructura donde se almacena el grano. En el Almacén Central de Villahermosa, la revisión detectó dieciséis huecos en el techo, algunos de hasta 7.10 por 1.10 metros, con un daño que lleva alrededor de ocho años sin repararse pese a las gestiones del propio personal.

    En la Unidad Operativa de Tapachula la situación es similar, con goteras que obligan a cubrir el producto con lonas cada vez que llueve, aves dentro de las instalaciones y estantería oxidada y deteriorada. Es decir, el frijol que finalmente llega a las tiendas no solo enfrenta cuestionamientos sobre cómo se compró, sino también sobre las condiciones en que se guardó antes de venderse.

    Lo que esta historia deja ver va más allá de un lote de frijol con mala fama. Cuando una crisis climática obliga a importar de emergencia, el proceso de compra suele acelerarse y eso puede debilitar los controles normales, como el uso de proveedores no registrados o la firma de contratos fuera de tiempo.

    El resultado es un producto que llega a comunidades que dependen de este programa para acceder a alimentos básicos a precio accesible, pero que termina generando desconfianza justo en la población que más necesita ese apoyo.

    Alimentación para el Bienestar insiste en que su frijol cumple con la norma mexicana NMX-FF-038-SCFI-2016 y que la auditoría aún no concluye, por lo que las cifras podrían ajustarse. Aun así, el caso deja una lección clara sobre la cadena de abasto agrícola pública, la compra apresurada ante una emergencia no exime de mantener control sobre proveedores, contratos e instalaciones, porque al final quien recibe las consecuencias es la persona que abre el paquete en su cocina.

    Fuente: El Sol de México

  • Más agua en Sinaloa reactiva el debate maíz-frijol

    Más agua en Sinaloa reactiva el debate maíz-frijol

    Las presas de Sinaloa llegaron a agosto con un panorama que hace un año parecía lejano. Los embalses acumulan cerca de 5,600 millones de metros cúbicos, un volumen que más que duplica los 2,241.7 millones registrados en la misma fecha del año anterior. Ese cambio no es un detalle menor, porque en un estado donde el riego define qué se puede sembrar y dónde, tener más agua disponible abre opciones que antes estaban cerradas.

    El contexto en el que llega esta recuperación importa tanto como el dato mismo. El maíz, cultivo histórico de la región, viene arrastrando precios bajos y dudas sobre su rentabilidad. Esa combinación empuja a los productores a hacer números distintos para el ciclo otoño-invierno 2026-2027, y ahí es donde el frijol empieza a sonar como alternativa. Sin embargo, ningún análisis disponible hasta ahora asegura que esto se traduzca en un aumento real de hectáreas sembradas con la leguminosa. El agua es una condición necesaria, pero no suficiente.

    Conviene detenerse en algo que suele perderse quando se habla de porcentajes promedio. El 35% de almacenamiento general de las presas sinaloenses esconde diferencias enormes entre un embalse y otro. Mientras las presas Aurelio Benassini y Eustaquio Buelna superan el 70% de su capacidad, la Miguel Hidalgo apenas llega al 19% y la Josefa Ortiz de Domínguez ronda el 14%. Estas dos últimas son clave para el norte de Sinaloa, así que la mejora general del sistema no significa que todos los productores tengan el mismo margen para decidir qué sembrar. Algunos podrán planificar con holgura, otros seguirán limitados por la disponibilidad local de agua.

    El otro factor que puede inclinar la balanza son las lluvias de agosto y septiembre. El Consejo Mexicano del Frijol identifica una franja de actividad de precipitaciones que va desde Sonora y Sinaloa hasta Nayarit, Jalisco y Michoacán, vinculada a la Sierra Madre Occidental y al Pacífico centro. Si esas lluvias siguen alimentando las cuencas, los embalses podrían llegar al momento de programar el ciclo agrícola en una posición todavía mejor que la actual, lo cual ampliaría el margen para decidir cuánta superficie sembrar y con qué cultivo.

    Aun así, el agua por sí sola no convierte al frijol en la opción más rentable. Los productores también deben considerar los precios esperados al momento de cosechar, los costos de implantación, la disponibilidad de semillas y las posibilidades reales de venta. Si el maíz sigue ofreciendo márgenes estrechos y el frijol mantiene mejores perspectivas comerciales, es probable que parte de la superficie cambie de cultivo. Pero si la relación de precios se mueve en sentido contrario, el escenario puede revertirse con la misma rapidez con la que se armó.

    Lo que está en juego es que Sinaloa es una pieza central de la producción agrícola mexicana, así que cualquier cambio importante en su patrón de siembra puede sentirse más allá de las propias parcelas. Más hectáreas de frijol podrían mover la oferta nacional de ese grano, mientras que una reducción del maíz tendría efectos sobre uno de los cultivos más relevantes del estado.

    Por ahora, lo concreto es que los productores sinaloenses tienen un margen de decisión bastante más amplio que el que tenían hace un año. Las próximas semanas de lluvia dirán cuánta agua termina llegando realmente a los campos, y los precios de mercado decidirán después si ese margen se convierte, efectivamente, en más hectáreas de frijol.

    Fuente: Agrolatam