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  • Michoacán cierra temporada de aguacate con menos volumen

    Michoacán cierra temporada de aguacate con menos volumen

    Michoacán terminó la temporada 2025/26 con una cosecha de 1.46 millones de toneladas de aguacate, según cifras del gobierno del estado. La cifra representa una caída de 27% frente a las 2 millones de toneladas reportadas en la temporada anterior, de acuerdo con un informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA).

    El dato llega justo una semana después de que Estados Unidos reanudara sus actividades oficiales en Michoacán, incluidas las inspecciones necesarias para exportar aguacate cruzando la frontera. Esa reanudación importa porque Michoacán es uno de los dos únicos estados mexicanos autorizados por el Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal (APHIS) de Estados Unidos para exportar aguacate al mercado estadounidense. Sin esa autorización activa, ningún volumen puede cruzar hacia el norte, así que cada pausa o reactivación en las inspecciones repercute de forma directa en el comercio.

    Durante la temporada pasada, Michoacán envió más de 85% de su producción a Estados Unidos, es decir 1.25 millones de toneladas. Esa cifra convirtió al ciclo en un récord para las importaciones estadounidenses de aguacate mexicano, con un incremento de 32% frente a la campaña anterior. Aquí aparece un contraste que vale la pena entender bien. La producción total michoacana bajó, pero el volumen exportado a Estados Unidos subió con fuerza en el ciclo previo. Esto sugiere que el mercado estadounidense absorbió una proporción cada vez mayor de una cosecha que, en términos absolutos, fue menor este año.

    ¿Por qué importa esta caída de 27%? Michoacán no es un productor más dentro del mapa aguacatero mexicano, es la pieza central. El estado concentra más de 70% de la superficie plantada de aguacate en todo el país, que suma 672,000 acres distribuidos en 30 entidades. Cuando la cosecha michoacana baja, el efecto no se queda en el estado, se siente en toda la cadena de abasto que depende de este cultivo, desde los empacadores hasta los distribuidores en Estados Unidos.

    El aguacate tampoco es un negocio menor para México. La industria mueve 56,000 millones de dólares. Con ese peso económico, cualquier variación de doble dígito en la cosecha de su principal región productora tiene consecuencias que van más allá del campo. Afecta precios, disponibilidad y las decisiones de compra de las cadenas de supermercados que dependen del aguacate mexicano durante todo el año.

    De cara a la temporada 2026 y 2027, la pregunta que queda abierta es si la menor cosecha fue un evento puntual o el inicio de una tendencia. La reactivación de las inspecciones estadounidenses despeja al menos una parte de la incertidumbre operativa, pero no resuelve la duda sobre qué tan estable será el volumen que Michoacán pueda ofrecer en los próximos ciclos. Mientras tanto, el hecho de que el estado siga siendo uno de solo dos autorizados para exportar a Estados Unidos confirma que buena parte del abasto aguacatero de ese mercado sigue dependiendo de una sola región mexicana.

    Fuente: FreshFruitPortal

  • EE.UU. detiene a su personal y paraliza al aguacate

    EE.UU. detiene a su personal y paraliza al aguacate

    Este miércoles 5 de agosto, el gobierno de Estados Unidos suspendió temporalmente las actividades de su personal en Michoacán. La medida surgió por una amenaza contra intereses estadounidenses en la entidad, aunque hasta ahora ni la Embajada de Estados Unidos ni las autoridades mexicanas han detallado en qué consistió esa amenaza.

    La suspensión golpea directamente a la industria aguacatera del estado, porque paraliza el trabajo de los Oficiales Regulatorios del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), quienes son los encargados de verificar que los empaques michoacanos cumplan con el Plan de Trabajo Operativo necesario para exportar la fruta.

    La Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate de México (APEAM) confirmó la situación mediante un comunicado oficial. Ahí explicó que, por ahora, solo se autoriza procesar la fruta que fue recibida el martes 4 de agosto bajo supervisión estadounidense. El aguacate que se descargue este miércoles podrá ingresar a los empaques, pero no podrá procesarse ni embarcarse hacia el mercado estadounidense, algo similar a lo que ocurre normalmente los domingos. Ante esto, cada empaque tendrá que decidir por su cuenta si vale la pena seguir con los cortes en el campo durante esta jornada.

    La directiva y el director general de APEAM ya viajaron a la Ciudad de México para reunirse con autoridades federales y buscar formas de reducir el impacto económico. Esto no es un simple trámite administrativo, porque cada día sin exportación representa fruta que se queda sin salida, jornales que igual hay que pagar y compromisos comerciales que corren el riesgo de incumplirse.

    Lo que hace distinta esta pausa es su origen. Estados Unidos ha emitido antes advertencias de no viajar a Michoacán por la inseguridad general del estado (de hecho, la entidad sigue clasificada en el nivel más alto de riesgo, el Nivel 4). Sin embargo, esta vez no se trata solo de una recomendación para turistas o ciudadanos estadounidenses, sino de un freno directo a las labores oficiales de inspección, que es justamente el mecanismo que permite exportar aguacate a ese país.

    Este tipo de suspensiones no son nuevas. En febrero de 2022, una amenaza contra un inspector detuvo los envíos por una semana. En junio de 2024, la retención de dos inspectores en un bloqueo cerca de Paracho paralizó las exportaciones durante varios días, con pérdidas estimadas entonces en 52 millones de dólares por semana, según cálculos de productores consultados en su momento. El patrón se repite porque el sistema de exportación depende de que el personal extranjero pueda moverse con libertad y seguridad dentro del territorio michoacano, algo que no siempre está garantizado.

    La implicación de fondo es que el aguacate mexicano funciona bajo una especie de contrato de confianza binacional, donde la seguridad de los inspectores estadounidenses pesa tanto para el negocio como la calidad de la fruta misma. Cada vez que ese contrato se pone en duda, aunque sea por un incidente aislado, todo el sector paga el costo, desde el productor hasta el consumidor en Estados Unidos, que podría ver menos oferta y precios más altos en los próximos días. Por ahora, ni la Embajada ni APEAM han dado una fecha para que las operaciones regresen a la normalidad.

    Fuente: APEAM