Etiqueta: Oaxaca

  • El mango mexicano cierra temporada de capa caída

    El mango mexicano cierra temporada de capa caída

    La temporada mexicana de mango está cerrando con un resultado mucho peor al previsto. El golpe más fuerte se concentra en Nayarit, donde se estima una pérdida cercana al 80% de la producción. Sinaloa también sufrió una reducción importante, aunque el comportamiento fue distinto entre el norte y el sur del estado. El problema central fue el clima, que redujo los rendimientos y dejó menos fruta disponible.

    La campaña había comenzado con una expectativa favorable. Chiapas y Oaxaca mostraban un buen desempeño y eso hacía pensar en un crecimiento. Sin embargo, conforme avanzó la temporada, la caída en las zonas del norte cambió el balance. En Nayarit, la magnitud de la pérdida terminó por modificar cualquier previsión inicial.

    Sinaloa muestra con claridad que el impacto no fue uniforme. En el norte todavía existe actividad y las condiciones fitosanitarias permiten exportar fruta sin tratamiento de agua caliente. Eso ayuda a prolongar la campaña. En cambio, en el sur la escasez fue mucho más visible. Los tratamientos de agua caliente en los empaques operaron a cerca del 40% de su capacidad por falta de mango. La situación llevó a algunos empacadores a buscar fruta en otros estados, incluido Oaxaca.

    Esa diferencia es importante porque muestra que una menor cosecha no afecta solamente al productor. También reduce el volumen que pasa por los empaques y altera el abastecimiento entre regiones. Cuando falta fruta en una zona, la cadena busca compensarla en otra. El resultado es una campaña más difícil de coordinar y con menos producto disponible para cumplir los programas comerciales.

    El mercado tampoco corrigió por completo el problema. Los precios de exportación no registraron grandes cambios porque el mango se mueve en un segmento con comportamiento cercano al de un commodity. La menor oferta permitió cierta mejora en el precio recibido por los productores, pero esa recuperación no alcanzó para compensar la pérdida de volumen. Vender cada unidad a un mejor precio ayuda poco cuando la cantidad cosechada cae de manera tan fuerte.

    El clima además tuvo efectos fitosanitarios. En Oaxaca, los lotes con larvas de mosca de la fruta aumentaron a más de 150 durante esta campaña. En temporadas anteriores se habían registrado 19 y 35 lotes. Esto añade presión porque la disponibilidad de fruta no es el único reto. También importa mantener las condiciones necesarias para movilizar y exportar el producto.

    El escenario deja dos asuntos de fondo. El primero es la necesidad de encontrar respuestas técnicas frente a un clima que ya está alterando producción y sanidad. El segundo es la elevada dependencia comercial de Estados Unidos, destino de más del 95% del mango mexicano exportado. Canadá y Europa aparecen como opciones, pero cambiar esa estructura exige ajustar contratos y compromisos que suelen definirse con mucha anticipación.

    La campaña de 2026 deja así una señal clara. México conserva capacidad exportadora y algunas regiones todavía encuentran oportunidades de diferenciación. Sin embargo, una pérdida como la de Nayarit muestra que el volumen disponible puede cambiar de forma drástica dentro de una misma temporada. En ese contexto, investigar soluciones, diversificar destinos y diferenciar el producto deja de ser una estrategia de crecimiento y se convierte en una forma de reducir vulnerabilidad.

    Fuente: FreshPlaza

  • Gobierno mexicano impulsa crédito para el jitomate

    Gobierno mexicano impulsa crédito para el jitomate

    Entre el 3 de junio y el 14 de agosto de este año, el gobierno de México canalizó más de 248 millones de pesos hacia productores de jitomate. El dato lo confirmó la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), que detalló que ese monto se repartió en 48 créditos gestionados a través de los Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA) y entregados mediante distintos bancos e intermediarios financieros.

    Por ahora, la entrega se ha concentrado en cuatro estados, Baja California, Sonora, Estado de México y Oaxaca, que encabezan la lista de beneficiarios en esta primera etapa. Eso no significa que el resto del país quede fuera, sino que estas entidades fueron las primeras en recibir los recursos dentro de un esquema que apenas comienza a desplegarse.

    Este financiamiento no aparece de forma aislada. Forma parte del Acuerdo Nacional para el Ordenamiento de la Producción, Abasto, Comercialización y Precio Justo del Jitomate, un pacto voluntario firmado por la presidenta Claudia Sheinbaum junto con representantes de productores, comercializadores, centrales de abasto y tiendas de autoservicio. La idea detrás de este acuerdo es coordinar a todos los actores de la cadena para evitar que el mercado del jitomate se mueva de forma errática, algo que afecta tanto a quien lo cultiva como a quien lo compra en el mercado.

    Lo interesante aquí es quién está detrás de la ejecución. No es solo SADER la que participa, también está la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y FIRA como brazo financiero. Esa combinación no es casual. Hacienda aporta la parte fiscal y de financiamiento, Profeco vigila que los precios lleguen justos al consumidor y FIRA pone el dinero en movimiento a través de la banca. Es, en otras palabras, un intento de atacar el problema del jitomate desde varios frentes a la vez, en lugar de limitarse a repartir crédito y esperar que el mercado se ordene solo.

    También suman fuerzas equipos técnicos como el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), las Escuelas de Campo y el programa Sembrando Vida. Esto sugiere que el acuerdo no se limita a inyectar liquidez, sino que busca acompañar a los productores con conocimiento técnico y sanitario, además de incluir a productores de pequeña escala que participan en programas sociales como Sembrando Vida.

    Para un productor de jitomate, esto puede traducirse en acceso a capital que antes era más difícil de conseguir, ya sea para renovar infraestructura, comprar insumos o sostener la producción durante temporadas complicadas. Para el consumidor, la apuesta es que un sector mejor financiado y coordinado con la autoridad de protección al consumidor derive en precios más estables en el mercado.

    El hecho de que el acuerdo sea voluntario también dice algo. En lugar de imponer reglas desde arriba, el gobierno optó por sentar a la mesa a todos los eslabones de la cadena, desde quien siembra hasta quien vende en el supermercado. Si este modelo funciona con el jitomate, no sería extraño verlo replicado en otros cultivos donde la volatilidad de precios también genera fricciones entre productores y consumidores.

    Fuente: Redagrícola