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  • Veracruz amplía su dominio sobre la producción de piña

    Veracruz amplía su dominio sobre la producción de piña

    Veracruz dio un salto extraordinario en la producción de piña durante 2025. El volumen estatal pasó de 841,360 toneladas en 2024 a 1,325,071 toneladas un año después, un aumento de 57.5%. Con ello, su participación en la producción nacional subió de 65% a 76%. En otras palabras, tres de cada cuatro toneladas de piña producidas en México salieron de Veracruz.

    Lo más importante es que este avance no ocurrió porque el estado sembrara mucho más. La superficie sembrada apenas pasó de 38,785 a 38,814 hectáreas, un cambio de 0.1%. La diferencia estuvo en la superficie cosechada, que aumentó de 17,748 a 28,276 hectáreas, equivalente a 59.3%. El rendimiento promedio incluso disminuyó ligeramente, de 47.4 a 46.9 toneladas por hectárea. Por eso, el crecimiento no puede explicarse como un salto de productividad. Veracruz produjo más porque una mayor parte de sus plantaciones llegó efectivamente a cosecha.

    Esa dinámica tiene sentido en un cultivo perenne como la piña. La SADER señala que normalmente transcurren entre 18 y 24 meses desde la siembra hasta la cosecha. Esto significa que la superficie sembrada en un año no se convierte de inmediato en fruta. Una parte permanece en desarrollo y entra en producción después. Los datos de 2025 son consistentes con ese desfase.

    El fenómeno se concentró además en el corazón piñero del estado. Los municipios de Isla, Juan Rodríguez Clara y José Azueta mantuvieron en conjunto exactamente 33,576 hectáreas sembradas entre ambos años. Sin embargo, su superficie cosechada pasó de 13,198 a 23,389 hectáreas. Esos tres municipios aportaron 97.6% de todo el aumento de producción registrado en Veracruz. Su volumen combinado creció de 617,078 a 1,089,345 toneladas.

    El crecimiento también tuvo un efecto económico importante. El valor de la producción veracruzana avanzó de 4,220 a 7,582 millones de pesos, un incremento de 79.7%. El precio promedio ponderado pasó de aproximadamente 5,016 a 5,722 pesos por tonelada, 14.1% más. La combinación de mucho mayor volumen y un mejor precio elevó con fuerza los ingresos generados por el cultivo.

    A escala nacional, México también produjo más piña, pero Veracruz avanzó con mucha mayor velocidad. La producción del país aumentó 35.0%, hasta 1.74 millones de toneladas. Por eso la participación veracruzana ganó casi 11 puntos porcentuales. El dato de 2025 no refleja una expansión territorial del cultivo, sino una utilización mucho más intensa de la superficie piñera ya establecida. Esa diferencia explica por qué Veracruz no solo conservó el liderazgo, sino que amplió de forma notable su distancia frente al resto del país.

    Fuente: DGSIAP

  • Un acolchado que combate malezas y luego desaparece solo

    Un acolchado que combate malezas y luego desaparece solo

    Durante años, quienes cultivan en campo abierto han enfrentado un dilema difícil de resolver. El mulch o acolchado plástico funciona bien para controlar la maleza, pero retirarlo al final de la cosecha es costoso y complicado, sobre todo cuando el material ya se ha fragmentado y ha dejado microplásticos en el suelo.

    Ahora la empresa Ademar está probando en Centroamérica una alternativa que promete resolver justo ese problema, un mulch compostable que se descompone por completo en agua, dióxido de carbono y biomasa, sin dejar rastro de polímeros.

    La solución ya se ha probado en piña convencional y orgánica en la zona norte de Costa Rica, y la compañía la está extendiendo a melón, fresa, tomate, chile dulce, cebolla y lechuga. El material cuenta con la certificación OK Compost y cumple con la norma europea EN 17033, lo cual permite incorporarlo directamente al suelo una vez que termina su función, sin necesidad de retirarlo como ocurre con el acolchado tradicional. Está elaborado con material biodegradable basado en PLA, y su duración varía entre unos meses y más de dos años, según el espesor que se utilice.

    Lo interesante de este avance no es solo que el material desaparezca de forma natural, sino los resultados agronómicos que ha mostrado hasta ahora. Según Laurent Duvergey, responsable de Ademar, las pruebas en piña reportan cuatro beneficios claros, una reducción de la erosión del suelo, un adelanto de más de cuatro semanas en llegar a la fase de forzamiento (algo que se mantiene tanto en el primer como en el segundo ciclo de cosecha), menos problemas de floración natural y un ahorro directo en aplicaciones de herbicidas. Este último punto tiene un peso especial, porque reducir el uso de químicos no solo baja costos, sino que responde a una presión cada vez mayor sobre el sector para disminuir su huella ambiental.

    El caso de la piña orgánica ilustra bien por qué este desarrollo puede ser relevante. En ese tipo de producción, el control químico de malezas está muy limitado, así que el acolchado se vuelve casi indispensable. Sin embargo, muchos productores orgánicos también quieren evitar el plástico convencional, precisamente por la preocupación de dejar residuos en un suelo que se supone debe mantenerse libre de ese tipo de contaminación.

    Ahí es donde aparece la contradicción que menciona Duvergey, el acolchado aporta ventajas agronómicas difíciles de reemplazar, pero su retirada resulta costosa y compleja. Un material que se descomponga solo, sin perder sus propiedades durante el ciclo del cultivo, elimina esa tensión.

    Hay además un beneficio operativo que suele pasar desapercibido, y es que el producto permite mecanizar procesos de siembra gracias a su resistencia, lo cual reduce mano de obra y tiempo en campo. Sumado al ahorro que representa no tener que retirar el material al final del ciclo, la propuesta apunta tanto a la parte ambiental como a la económica, dos frentes que normalmente compiten entre sí en las decisiones de manejo agrícola.

    Tras las pruebas en Costa Rica, Ademar planea expandir su desarrollo hacia otros mercados de Centroamérica y América Latina. Duvergey visitará próximamente Honduras, Guatemala y Colombia para reunirse con clientes y revisar proyectos donde la empresa participa como proveedor de tecnología. Si los resultados se replican en melón y otros cultivos, este tipo de mulch podría convertirse en una herramienta relevante para productores que buscan reducir tanto sus costos como su dependencia de plásticos convencionales.

    Fuente: FreshPlaza