Etiqueta: plagas

  • Sinaloa gana tiempo con lluvias frente a la mosquita blanca

    Sinaloa gana tiempo con lluvias frente a la mosquita blanca

    En Sinaloa, las lluvias recientes lograron algo que muchos productores esperaban con ansias, reducir la presencia de la mosquita blanca justo antes de que arranque el ciclo agrícola otoño invierno 2026/27, previsto para el 1 de septiembre. Así lo confirmó el Comité Estatal de Sanidad Vegetal del Estado (Cesavesin), que ve en este fenómeno climático una condición favorable para una de las regiones agrícolas más importantes de México.

    ¿Por qué la lluvia afecta a un insecto tan pequeño? La explicación es que el impacto físico de las gotas puede desprender a los ejemplares de las plantas, dificultando su establecimiento y creando un ambiente menos propicio para que se reproduzcan. Esto no elimina a la plaga, pero sí reduce temporalmente sus poblaciones en los lotes.

    Leonel Murillo Cárdenas, presidente de Cesavesin, subrayó que estas precipitaciones están jugando a favor de la agricultura del estado. El momento no podría ser más oportuno, ya que ocurre justo en las semanas previas al inicio de una nueva campaña, cuando las condiciones sanitarias del suelo influyen directamente en cómo arrancan los cultivos.

    La relevancia de este insecto (conocido científicamente como Bemisia tabaci) va más allá de lo que muchos imaginan. Puede atacar tomate, tomatillo, chile, berenjena, pepino, calabaza, frijol, soya, maíz y garbanzo, es decir, una parte sustancial de lo que se produce en Sinaloa. Se alimenta de la savia de las plantas y, cuando la infestación es fuerte, provoca pérdida de vigor, amarillamiento y defoliación.

    Pero el verdadero riesgo no está solo en su alimentación, sino en su capacidad de transmitir virus vegetales, entre ellos los begomovirus. Esto significa que incluso una población relativamente pequeña puede volverse peligrosa si existen plantas infectadas cerca que actúen como fuente de contagio.

    Los antecedentes también acompañan esta buena noticia. Durante el ciclo 2025/26, los niveles de plagas se mantuvieron por debajo del umbral de riesgo económico, con una afectación menor al 5%. Este dato importa porque ese umbral es el que permite a los productores decidir cuándo vale la pena intervenir frente al daño potencial de una plaga.

    Sin embargo, conviene no confundir un alivio temporal con una solución definitiva. Si las lluvias pierden fuerza y regresan las temperaturas elevadas, las poblaciones de mosquita blanca pueden recuperarse con rapidez. Por eso, las autoridades fitosanitarias insisten en mantener el monitoreo constante, sobre todo en zonas con antecedentes del insecto o con plantas hospedantes que puedan sostenerlo entre campañas.

    Entre las medidas recomendadas destacan el manejo integrado de plagas, el respeto de las ventanas fitosanitarias y la destrucción oportuna de socas y residuos de cultivos anteriores, que de otro modo funcionan como refugio para el insecto. La idea es evitar que el control dependa únicamente de productos químicos, combinando observación, prácticas culturales y control biológico cuando sea posible.

    En definitiva, Sinaloa llega al inicio del ciclo 2026/27 con un escenario favorable, aunque todavía no garantizado. Si el clima acompaña y el monitoreo funciona a tiempo, el estado podría arrancar la campaña con menos presión sanitaria. Pero si el calor regresa, la mosquita blanca puede volver rápidamente al centro de la conversación agrícola.

    Fuente: Agrolatam

  • Jalisco tiene un plan contra la mosca de la fruta en mango

    Jalisco tiene un plan contra la mosca de la fruta en mango

    Jalisco acaba de poner en marcha un plan que podría cambiar el futuro del mango mexicano. La Agencia de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria de Jalisco (ASICA) lidera un programa integral que busca mejorar el estatus fitosanitario del cultivo, con foco especial en la mosca de la fruta, que hoy es la principal barrera para exportar sin restricciones.

    ASICA no trabaja sola. Se coordina con la Asociación de Exportadores de Mango de México (EMEX), la Secretaría de Agricultura de Jalisco y las Juntas Locales de Sanidad Vegetal. Esta alianza es relevante porque el problema de la mosca de la fruta no se resuelve solo con sanidad vegetal (también hay que atender productividad, nutrición del cultivo y organización de los productores). Es un enfoque más completo que atacar la plaga de forma aislada.

    El proyecto piloto arranca en 2026 sobre aproximadamente 1,500 hectáreas en Tomatlán, una de las zonas mangueras más importantes del estado. Ahí se instalarán estaciones cebo, se intensificará el trampeo (monitoreo constante de la plaga) y se aplicarán tratamientos localizados con drones. La meta tiene fechas concretas: Para 2027 se espera identificar huertos temporalmente libres de mosca y para 2028 buscar el reconocimiento oficial como zona de baja prevalencia. Después vendría el paso más ambicioso, que es la declaración de zona libre.

    Aquí está el corazón del asunto. Cuando una zona logra estatus fitosanitario superior, deja de depender tanto de tratamientos cuarentenarios como el hidrotérmico, que Estados Unidos exige actualmente para el mango mexicano. Ese tratamiento tiene un costo, un tiempo de proceso y puede afectar la calidad de la fruta. Si Jalisco reduce esa dependencia, los exportadores ahorran dinero y ganan velocidad, lo que se traduce en mejor posición frente a competidores de otros países que ya avanzan en la misma dirección (Guatemala, por ejemplo, también apunta a exportar mango libre de mosca de la fruta).

    Lo interesante es que el presupuesto inicial es bajo (unos 650,000 pesos mexicanos solo para las estaciones cebo), pero el proyecto se sostiene combinando recursos estatales, federales y de los propios productores, además del apoyo técnico y tecnológico de ASICA. Esto muestra que no se trata de una inversión aislada, sino de un esfuerzo colectivo donde cada actor pone algo.

    También hay una dosis de realismo en el discurso oficial. El director de ASICA reconoce que eliminar por completo las plagas es prácticamente imposible, porque forman parte del equilibrio de los ecosistemas agrícolas. La meta es mantenerlas por debajo del umbral que causa daño económico, y eso exige vigilancia permanente, no una solución de una sola vez.

    Además, advierte que el cambio climático puede generar nuevas plagas o modificar el comportamiento de las que ya existen, lo que obliga a mantener esa vigilancia de forma sostenida en el tiempo.

    Si el plan funciona como se espera, el impacto no sería solo fitosanitario. Se abriría la puerta a nuevos mercados internacionales y Jalisco reforzaría su posición como una de las principales regiones productoras de mango en México.

    Este un ejemplo de cómo la sanidad agrícola, cuando se planifica con visión de mediano plazo, termina siendo también una estrategia comercial.

    Fuente: Portal Frutícola