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  • Papa estadounidense irregular preocupa a productores

    Papa estadounidense irregular preocupa a productores

    La detección de papa estadounidense en una zona agrícola de Ahome, Sinaloa, encendió una alerta sanitaria. CONPAPA informó que el tubérculo procedente de Idaho fue localizado el 28 de julio a la orilla de un dren y en parcelas cercanas al Ejido 20 de Noviembre Viejo y la colonia Rosendo G. Castro. El hallazgo fue realizado por la Asociación de Productores de Papa de Los Mochis.

    Después de la denuncia presentada ante SENASICA, la autoridad ordenó retirar la papa y aplicar un protocolo de contención por el posible riesgo fitosanitario. CONPAPA advirtió que el ingreso de tubérculos extranjeros fuera de los canales autorizados puede poner en riesgo la sanidad vegetal de las zonas productoras.

    La palabra clave es posible. La información publicada no señala que se haya confirmado una plaga o una enfermedad en la papa encontrada. Por eso, el caso no debe leerse como un brote sanitario comprobado. Lo que existe es una situación que activó medidas preventivas porque el producto apareció dentro de una zona agrícola en condiciones consideradas irregulares.

    Eso cambia el sentido del problema. El punto no es solo que la papa sea estadounidense. La preocupación está en la forma en que habría llegado a ese lugar. Si un producto vegetal queda fuera de los mecanismos de control, también se reduce la capacidad para conocer cómo fue movilizado y bajo qué condiciones llegó a una zona de cultivo.

    La prevención importa porque un sistema sanitario busca actuar antes de que un riesgo se convierta en un daño. En Ahome, el retiro del tubérculo responde a esa lógica. Se trata de contener una posibilidad mientras se revisa el caso, no de corregir una afectación demostrada.

    El episodio también muestra una diferencia entre reaccionar y prevenir. La primera detección fue realizada por productores y después intervino SENASICA. CONPAPA reconoció la respuesta de la dependencia, pero pidió más presupuesto, personal e infraestructura para que la vigilancia sea preventiva y no dependa de las denuncias de la industria.

    Ese planteamiento es relevante porque una autoridad puede responder con rapidez y aun así necesitar mayor capacidad de vigilancia. Son dos momentos distintos. La reacción sirve cuando el caso ya fue detectado. La prevención busca impedir que una situación irregular avance sin ser identificada.

    Para los productores, la importancia está en proteger las condiciones sanitarias de las zonas donde se cultiva papa. Una detección irregular no demuestra por sí sola una emergencia. Sin embargo, sí abre preguntas que deben resolverse. Entre ellas está cómo llegó ese producto a las parcelas y si el mecanismo que permitió su presencia puede repetirse.

    También hay una implicación para la confianza en los controles. Si existen canales autorizados para movilizar producto vegetal, su valor depende de que sean respetados y vigilados. Cuando aparece mercancía fuera de esos canales, el problema no termina con retirar lo encontrado. También surge la necesidad de entender la ruta que siguió para evitar que la falla vuelva a presentarse.

    Por ahora, la información no permite ir más lejos. CONPAPA informó que seguirá comunicando los avances del proceso legal y de saneamiento. Hasta que existan nuevos datos, el caso de Ahome debe entenderse como una alerta preventiva y como una señal sobre la importancia de detectar riesgos antes de que puedan convertirse en un problema para una zona productora.

    Fuente: El Economista

  • Alerta agrícola en México por la langosta voladora

    Alerta agrícola en México por la langosta voladora

    México mantiene, durante agosto de 2026, una vigilancia reforzada sobre la langosta voladora centroamericana en varias regiones del país. El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) realiza tareas de exploración y monitoreo, incluso con drones, en zonas donde las condiciones ambientales podrían favorecer la formación de agrupaciones de este insecto.

    Las áreas señaladas como más susceptibles son Yucatán, Veracruz, la región Chahuites-Tapanatepec (entre Oaxaca y Chiapas), San Luis-Tamaulipas y Tabasco. No se trata de una alerta uniforme para todo el país, sino de una atención focalizada en los territorios donde ya existen antecedentes de presencia de la plaga y disponibilidad de alimento suficiente para sostener poblaciones grandes.

    Entender por qué esta plaga preocupa tanto requiere conocer su comportamiento. La langosta atraviesa dos fases muy distintas. En la fase solitaria, los individuos permanecen dispersos en el terreno, suelen ser verdes y pasan casi inadvertidos. El problema aparece cuando entran en fase gregaria, momento en el que comienzan a concentrarse, cambian de color hacia tonos marrones o rojizos y, si nadie interviene, pueden convertirse en mangas adultas capaces de desplazarse hacia nuevas zonas en busca de comida.

    Ahí está la clave del asunto. Una sola manga puede llegar a consumir hasta 100 toneladas de alimento verde en un día, y la dieta de esta especie incluye alrededor de 400 especies vegetales. Esa combinación (voracidad extrema más una dieta casi ilimitada) explica por qué un foco que parece menor puede convertirse, en pocas semanas, en un problema productivo de gran escala si no se detecta a tiempo.

    El antecedente más reciente que ilustra este riesgo ocurrió en diciembre de 2023, cuando se controlaron alrededor de 40 mangas en Yucatán, con daños concentrados principalmente en pastizales y monte. Ese episodio confirma que la amenaza no es hipotética y que la plaga ya ha mostrado capacidad real de expansión en territorio mexicano.

    La estrategia sanitaria, entonces, no apunta a eliminar la langosta por completo, porque no puede erradicarse definitivamente de las regiones donde ya está establecida. El objetivo es otro y quizás más realista, mantener las poblaciones bajo control mediante detección temprana. Por eso el monitoreo con drones tiene tanto peso en el operativo, ya que permite cubrir superficies extensas y localizar concentraciones que serían difíciles de identificar solo con recorridos terrestres.

    Para los productores de las zonas señaladas, esto tiene implicaciones concretas. Reconocer a tiempo cambios en el comportamiento o en la coloración de los insectos puede marcar la diferencia entre un foco manejable y una manga en movimiento. Cuando las poblaciones todavía están dispersas, las medidas de control resultan más localizadas y efectivas. Cuando ya se agrupan y comienzan a desplazarse, la respuesta necesaria es mucho más compleja y costosa.

    En el fondo, lo que está en juego durante este agosto es la capacidad de anticiparse. Una plaga que puede pasar de ser un problema puntual a una amenaza productiva en cuestión de días necesita que la vigilancia no se relaje, incluso en los momentos en que no hay mangas visibles a gran escala. La detección temprana, más que cualquier otra medida, sigue siendo la principal barrera para evitar pérdidas mayores en los cultivos y la vegetación de las regiones más expuestas.

    Fuente: Agrolatam