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  • El maíz dulce mexicano gana espacio en Estados Unidos

    El maíz dulce mexicano gana espacio en Estados Unidos

    Ganfer Fresh acaba de sumar el maíz dulce a su catálogo de productos frescos y, con esto, da un paso más en su plan de crecimiento pensado para atender la demanda cambiante del mercado estadounidense. La decisión se apoya en dos regiones agrícolas, Sonora y Sinaloa, donde la empresa cultivará su maíz dulce convencional.

    Lo interesante aquí no es solo qué producto se suma, sino cuándo estará disponible. La ventana de comercialización va de noviembre a abril, un periodo que la compañía identifica como clave porque permite asegurar un flujo constante de suministro durante meses en los que aquel mercado necesita cobertura.

    Para entender por qué resulta relevante, hay que mirar el tamaño del negocio detrás del maíz dulce en Estados Unidos. Se trata de uno de los tres cultivos de hortalizas más relevantes del país, tanto en superficie cosechada como en producción total. En 2022, este cultivo alcanzó un valor aproximado de 809 millones de dólares y, de ese total, el mercado en fresco representó más del 65% del valor de la producción utilizada. Es decir, la mayor parte del negocio no está en el maíz procesado o congelado, sino en el que llega directo a fresco a manos del consumidor.

    Ahí es donde México entra con fuerza. Las importaciones de maíz dulce mexicano hacia Estados Unidos crecieron un 76% entre 2000 y 2020, y ese crecimiento ocurrió justo durante la ventana que tradicionalmente cubría Florida. Esto revela un cambio de fondo en el abastecimiento, porque muestra que el país ha ido ganando terreno como proveedor confiable en un periodo donde antes dominaba la producción local estadounidense.

    La jugada de Ganfer Fresh cobra sentido dentro de ese contexto. Su ventana de disponibilidad, de noviembre a abril, coincide justamente con ese tramo de suministro donde México ya venía consolidándose. En lugar de competir en una temporada saturada, la empresa entra en un espacio donde el producto mexicano tiene historial de crecimiento y donde existe una necesidad real de cobertura constante.

    Desde la compañía dejan claro que su objetivo no es solo ampliar el catálogo por ampliarlo. Buscan construir programas de suministro en los que los clientes puedan confiar temporada tras temporada, lo cual apunta a una estrategia de largo plazo y no a una jugada oportunista de corto alcance. Esto tiene sentido en un mercado donde los compradores valoran cada vez más la estabilidad y la previsibilidad por encima del precio puntual.

    Además, esta incorporación no ocurre de forma aislada. Ganfer Fresh se suma a una tendencia más amplia de operadores que buscan diversificar su oferta de frescos aprovechando las condiciones agrícolas del noroeste de México y la ventana comercial que esta región ofrece. Esto sugiere que el fenómeno no se limita a una sola empresa, sino que refleja hacia dónde se está moviendo parte de la industria.

    En conjunto, la noticia deja ver un reacomodo silencioso pero constante en el abastecimiento de maíz dulce fresco hacia Estados Unidos, donde el noroeste mexicano gana protagonismo como región proveedora confiable durante los meses en que tradicionalmente otras zonas cubrían la demanda.

    Fuente: FreshPlaza

  • Gobierno mexicano impulsa crédito para el jitomate

    Gobierno mexicano impulsa crédito para el jitomate

    Entre el 3 de junio y el 14 de agosto de este año, el gobierno de México canalizó más de 248 millones de pesos hacia productores de jitomate. El dato lo confirmó la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), que detalló que ese monto se repartió en 48 créditos gestionados a través de los Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA) y entregados mediante distintos bancos e intermediarios financieros.

    Por ahora, la entrega se ha concentrado en cuatro estados, Baja California, Sonora, Estado de México y Oaxaca, que encabezan la lista de beneficiarios en esta primera etapa. Eso no significa que el resto del país quede fuera, sino que estas entidades fueron las primeras en recibir los recursos dentro de un esquema que apenas comienza a desplegarse.

    Este financiamiento no aparece de forma aislada. Forma parte del Acuerdo Nacional para el Ordenamiento de la Producción, Abasto, Comercialización y Precio Justo del Jitomate, un pacto voluntario firmado por la presidenta Claudia Sheinbaum junto con representantes de productores, comercializadores, centrales de abasto y tiendas de autoservicio. La idea detrás de este acuerdo es coordinar a todos los actores de la cadena para evitar que el mercado del jitomate se mueva de forma errática, algo que afecta tanto a quien lo cultiva como a quien lo compra en el mercado.

    Lo interesante aquí es quién está detrás de la ejecución. No es solo SADER la que participa, también está la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y FIRA como brazo financiero. Esa combinación no es casual. Hacienda aporta la parte fiscal y de financiamiento, Profeco vigila que los precios lleguen justos al consumidor y FIRA pone el dinero en movimiento a través de la banca. Es, en otras palabras, un intento de atacar el problema del jitomate desde varios frentes a la vez, en lugar de limitarse a repartir crédito y esperar que el mercado se ordene solo.

    También suman fuerzas equipos técnicos como el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), las Escuelas de Campo y el programa Sembrando Vida. Esto sugiere que el acuerdo no se limita a inyectar liquidez, sino que busca acompañar a los productores con conocimiento técnico y sanitario, además de incluir a productores de pequeña escala que participan en programas sociales como Sembrando Vida.

    Para un productor de jitomate, esto puede traducirse en acceso a capital que antes era más difícil de conseguir, ya sea para renovar infraestructura, comprar insumos o sostener la producción durante temporadas complicadas. Para el consumidor, la apuesta es que un sector mejor financiado y coordinado con la autoridad de protección al consumidor derive en precios más estables en el mercado.

    El hecho de que el acuerdo sea voluntario también dice algo. En lugar de imponer reglas desde arriba, el gobierno optó por sentar a la mesa a todos los eslabones de la cadena, desde quien siembra hasta quien vende en el supermercado. Si este modelo funciona con el jitomate, no sería extraño verlo replicado en otros cultivos donde la volatilidad de precios también genera fricciones entre productores y consumidores.

    Fuente: Redagrícola