Etiqueta: zarzamora

  • Dos berries mexicanas se mueven en sentidos opuestos

    Dos berries mexicanas se mueven en sentidos opuestos

    La frambuesa de Jalisco y la zarzamora de Michoacán cerraron 2025 con una diferencia interesante de analizar. En ambos casos, el volumen cosechado cambió muy poco. Lo que se movió fue el precio. Jalisco produjo 110,471 toneladas de frambuesa, apenas 0.2% más que en 2024, pero su precio promedio cayó 43.1%, de 68,964 a 39,241 pesos por tonelada. Con ello, el valor de la producción estatal bajó de 7,604 a 4,335 millones de pesos.

    Michoacán vivió el movimiento contrario. Su producción de zarzamora aumentó apenas 1.6%, hasta 245,878 toneladas, mientras el precio promedio subió 63.6%, de 19,629 a 32,108 pesos por tonelada. El resultado fue un aumento de 66.1% en el valor de la cosecha, que pasó de 4,752 a 7,895 millones de pesos.

    La primera clave es que no se trata solo de dos estados. Los datos nacionales muestran la misma separación entre cultivos. El precio promedio de la frambuesa mexicana cayó 29.6% en 2025, mientras el de la zarzamora aumentó 47.9%. Es decir, Jalisco y Michoacán amplificaron una señal que ya estaba presente en el mercado nacional.

    La segunda clave está dentro de cada estado. La caída de Jalisco no fue uniforme. En municipios como Zapotlán el Grande, Zapotiltic, Sayula y Tala los precios se mantuvieron relativamente estables o incluso aumentaron. El desplome estatal se concentró sobre todo en Jocotepec, Tuxcueca y Tizapán el Alto. En Jocotepec, por ejemplo, el precio pasó de unos 125,408 a 42,221 pesos por tonelada. Esto indica que parte del cambio responde a la mezcla de precios locales y a una base de comparación excepcionalmente alta en 2024.

    En Michoacán ocurrió algo parecido pero al revés. El aumento estuvo impulsado principalmente por municipios como Los Reyes, Peribán, Tocumbo y Tangancícuaro. Los Reyes casi no modificó su volumen, pero su precio promedio pasó de alrededor de 18,828 a 35,683 pesos por tonelada.

    Las fuentes de mercado ayudan a entender por qué ambos frutos pueden separarse tanto. El USDA señala que cerca de 80% de la frambuesa mexicana se dirige a mercados internacionales, mientras la zarzamora tiene una mayor proporción destinada al consumo interno. Esa diferencia vuelve a la frambuesa más sensible a las ventanas de exportación y a los movimientos de oferta en Norteamérica. El propio USDA estimó que en 2025 México exportó 7% más berries en volumen, pero obtuvo 12% menos valor, señal de presión sobre los retornos del sector.

    Para la zarzamora también hubo señales de ventanas comerciales favorables. A comienzos de 2025 se reportaron precios altos en Europa por disponibilidad limitada de fruta mexicana y, en mayo, compradores de Norteamérica describieron una oferta ajustada con precios elevados. Al mismo tiempo, el USDA identifica una transición hacia variedades de mayor rendimiento y mejor perfil comercial en la zarzamora mexicana, un cambio que puede mejorar la calidad vendible y la capacidad de colocar fruta.

    Fuentes: DGSIAP, USDA Foreign Agricultural Service

  • La demanda de berries sigue creciendo pese al caos global

    La demanda de berries sigue creciendo pese al caos global

    La industria de los berries en México atraviesa un momento curioso. Por un lado, la demanda internacional sigue firme y con espacio para crecer. Por otro, el entorno que rodea a los productores se ha vuelto cada vez más complicado. Esa fue la lectura que compartió David Magaña, especialista senior de Rabobank, durante el Congreso Internacional Aneberries 2026, uno de los foros más relevantes para el sector.

    Según explicó, los últimos años han estado marcados por los aranceles, las tensiones comerciales y la revisión del T-MEC (el tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá). Todo esto ha hecho que planear a largo plazo sea mucho más difícil para los productores, ya que sus decisiones de inversión dependen de variables que cambian constantemente, como las tasas de interés, el tipo de cambio, la inflación y la confianza del consumidor.

    Uno de los puntos más interesantes que mencionó tiene que ver con el dólar. La depreciación de esta moneda frente a otras divisas ha golpeado la competitividad de las exportaciones mexicanas casi como si fuera un arancel encubierto, ya que reduce los ingresos de quienes exportan y, al mismo tiempo, encarece los costos de producción. Es un doble golpe que no aparece en los titulares sobre política comercial, pero que afecta directamente el bolsillo de los productores.

    A pesar de este panorama, hay una razón de peso para mantener el optimismo y tiene que ver con Estados Unidos. Ese país depende cada vez más de las importaciones para mantener su oferta de arándanos, frambuesas y zarzamoras, porque el consumidor estadounidense ya no acepta la estacionalidad. Quiere fruta fresca los 12 meses del año, y eso vuelve indispensables a los países exportadores, entre ellos México.

    Los arándanos siguen siendo la fruta con mayor crecimiento en consumo a nivel mundial. Además, se espera que Europa gane más peso como mercado de exportación hacia el final de la década, mientras que Asia, en especial China, acelera tanto su producción como su consumo. En el caso de Estados Unidos, las tendencias hacia una alimentación más saludable, junto con programas gubernamentales de nutrición y el uso creciente de medicamentos para controlar la obesidad, están inclinando las preferencias de compra hacia alimentos con más fibra y mejor perfil nutricional, algo que favorece directamente a las berries.

    Sin embargo, no todo es tan sencillo. El consumo en Estados Unidos se está polarizando. Los hogares con mayores ingresos compran cada vez más productos premium, mientras otro segmento busca opciones más económicas. Esto deja cada vez menos espacio para los productos de gama media, lo que obliga a las empresas a definir con claridad en qué segmento quieren competir.

    Las fresas mexicanas mantienen una demanda sólida, aunque enfrentan investigaciones antidumping en Estados Unidos, un proceso que podría afectar su acceso a ese mercado. Las frambuesas y zarzamoras, en tanto, crecen en volumen, pero sus precios internacionales están prácticamente congelados, lo que presiona la rentabilidad justo cuando los costos de producción suben.

    La conclusión de Magaña resume bien el momento actual del sector. Ya no se trata de generar más demanda, porque esa ya existe. El reto ahora es sostener la competitividad a través de mayor eficiencia, innovación y calidad constante. Para México, la oportunidad sigue estando ahí, pero solo se aprovechará si logra ofrecer una experiencia de consumo uniforme, con fruta de alta calidad los 365 días del año.

    Fuente: Portal Frutícola