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  • Chihuahua toma el liderazgo nacional del chile verde

    Chihuahua toma el liderazgo nacional del chile verde

    El mapa del chile verde mexicano cambió en 2025. Chihuahua produjo 606,482 toneladas y pasó al primer lugar nacional. Sinaloa quedó detrás con 572,503 toneladas. La diferencia fue de casi 34,000 toneladas. Sin embargo, el relevo no ocurrió porque Chihuahua ampliara su cosecha. Ambos estados retrocedieron, pero Sinaloa perdió mucho más volumen.

    La producción nacional también bajó. México pasó de 3.22 millones de toneladas en 2024 a 2.98 millones en 2025, una reducción de 7.5%. Por ello, el nuevo liderazgo debe leerse dentro de un escenario con menor cosecha. Chihuahua aportó 20.4% del total, mientras Sinaloa concentró 19.2%.

    El ajuste no se limitó a una entidad. La superficie cosechada de chile verde cayó 8.2% en todo el país, casi al mismo ritmo que el volumen. La distancia entre los dos líderes fue estrecha y ninguno concentró por sí solo una cuarta parte de la producción.

    En Chihuahua, la cosecha cayó 10.5% frente a 2024. El estado dejó de producir cerca de 70,877 toneladas. Su superficie cosechada también se redujo 22.8%, al pasar de 33,692 a 26,012 hectáreas. El golpe fue menor en el volumen porque el rendimiento avanzó 16.0%. Cada hectárea generó en promedio 23.32 toneladas, frente a 20.10 toneladas un año antes. Esa mejora compensó una parte importante de la reducción territorial.

    Sinaloa enfrentó dos movimientos al mismo tiempo. Su superficie cosechada disminuyó 19.1% y su rendimiento bajó 6.1%. El promedio pasó de 49.22 a 46.20 toneladas por hectárea. La combinación explica la caída de 24.0% en la cosecha, equivalente a 181,281 toneladas menos. Aunque Sinaloa mantuvo un rendimiento muy superior al de Chihuahua, ya no contó con la misma superficie ni con el mismo desempeño por hectárea para sostener el primer puesto.

    El valor de la producción muestra otra lectura. Sinaloa generó 7,665 millones de pesos y conservó una ventaja económica sobre Chihuahua, cuyo valor fue de 5,774 millones. El volumen sinaloense cayó 24.0%, pero su valor disminuyó solo 8.6%, debido a que el valor promedio por tonelada aumentó 20.4%. En Chihuahua, el valor total retrocedió 13.8% y el promedio por tonelada bajó 3.7%. Así, liderar en toneladas no significó liderar en ingresos agrícolas.

    Zacatecas reforzó su posición. Produjo 459,885 toneladas, 4.2% más que en 2024, aun cuando su superficie cosechada bajó 0.9%. El avance se apoyó en un rendimiento 5.1% mayor. Su participación nacional subió de 13.7% a 15.4%, lo que lo acercó a los dos primeros lugares.

    Michoacán recorrió el camino opuesto. Su producción se desplomó 77.3%, de 127,745 a 29,057 toneladas. La superficie cosechada cayó 69.1% y el rendimiento perdió 26.3%. Su valor agrícola se contrajo 73.6%. No fue solo una reducción de volumen, sino una pérdida simultánea de área productiva y desempeño.

    El cambio de líder resume una transformación más amplia. Chihuahua resistió mejor una fuerte reducción de superficie gracias a un mayor rendimiento. Sinaloa perdió terreno por la combinación de menos hectáreas y menor productividad. Zacatecas avanzó con eficiencia y Michoacán perdió presencia. El resultado es una producción nacional menor y un liderazgo que cambió por capacidad de resistencia, no por expansión.

    Fuente: DGSIAP

  • Michoacán lidera el campo nacional mientras Jalisco retrocede

    Michoacán lidera el campo nacional mientras Jalisco retrocede

    El mapa del valor agrícola mexicano cambió con fuerza en 2025. Michoacán quedó en primer lugar con 104,321 millones de pesos, pese a que su propio resultado bajó 6.3% frente a 2024. No llegó a la cima por crecer, sino porque resistió mejor que Jalisco, cuyo valor cayó 29.5% y terminó en 82,670 millones.

    La diferencia está en que el liderazgo mide el valor de lo producido, no solo las toneladas cosechadas. Ese valor combina el volumen de cada cultivo con su precio promedio. Por ello, un estado puede producir cantidades similares y aun así registrar una baja fuerte. Tampoco se trata de utilidad, pues no disponemos de datos de costos ni ganancias de los productores.

    En Jalisco, la pérdida fue de 34,546 millones de pesos. Más de la mitad se concentró en el agave. Este cultivo pasó de aportar 26,872 millones a 7,558 millones, una reducción de 71.9%. Su producción disminuyó 18.1%, pero el valor cayó mucho más. Esto indica que el menor volumen fue solo una parte del cambio y que el precio promedio tuvo un peso decisivo.

    El maíz grano agravó el retroceso jalisciense. Su valor bajó 7,679 millones de pesos, mientras la producción se redujo 7.5%. También hubo pérdidas relevantes en frambuesa, pastos y praderas, tomate rojo, chile verde y sorgo grano. Los avances de la caña de azúcar, el trigo y el mango fueron insuficientes para compensar esas caídas.

    Michoacán también tuvo cultivos a la baja. El limón perdió 3,857 millones de pesos y el agave 3,021 millones. A ellos se sumaron maíz grano, tomate rojo y chile verde. Sin embargo, dos actividades sostuvieron buena parte de su posición. El aguacate aumentó su valor en 3,099 millones y llegó a 44,132 millones, mientras la zarzamora agregó 3,142 millones y alcanzó 7,895 millones. Esa combinación amortiguó el descenso estatal y permitió conservar una base de valor mucho mayor.

    El otro movimiento notable ocurrió en Veracruz. Su valor agrícola creció 30.8% hasta alcanzar 74,235 millones de pesos. Con ello pasó del cuarto al tercer lugar. La naranja aportó el mayor impulso, pues sumó 6,923 millones de pesos aun cuando su volumen apenas aumentó 0.8%. También destacaron la caña de azúcar, con 3,378 millones adicionales, y la piña, con 3,362 millones más. En este último cultivo sí hubo una expansión productiva marcada, de 57.5%.

    Sinaloa siguió la dirección opuesta. Cayó 15.6% y bajó del tercero al quinto lugar, detrás de Chihuahua. Sus mayores pérdidas provinieron del tomate rojo, el maíz grano y el pepino. Solo esos tres cultivos restaron 7,627 millones de pesos, una parte amplia de la baja estatal de 9,203 millones.

    El cambio del podio ocurre además dentro de un año de contracción. El valor agrícola nacional disminuyó 5.1%, de 855,777 a 812,157 millones de pesos. Por eso, el nuevo orden no representa un avance general del campo. Refleja desempeños muy distintos entre estados y cultivos. Michoacán lideró por su capacidad de amortiguar pérdidas, Jalisco cedió por caídas concentradas en productos de gran peso y Veracruz avanzó gracias a varios motores que crecieron al mismo tiempo.

    Fuente: DGSIAP

  • Veracruz amplía su dominio sobre la producción de piña

    Veracruz amplía su dominio sobre la producción de piña

    Veracruz dio un salto extraordinario en la producción de piña durante 2025. El volumen estatal pasó de 841,360 toneladas en 2024 a 1,325,071 toneladas un año después, un aumento de 57.5%. Con ello, su participación en la producción nacional subió de 65% a 76%. En otras palabras, tres de cada cuatro toneladas de piña producidas en México salieron de Veracruz.

    Lo más importante es que este avance no ocurrió porque el estado sembrara mucho más. La superficie sembrada apenas pasó de 38,785 a 38,814 hectáreas, un cambio de 0.1%. La diferencia estuvo en la superficie cosechada, que aumentó de 17,748 a 28,276 hectáreas, equivalente a 59.3%. El rendimiento promedio incluso disminuyó ligeramente, de 47.4 a 46.9 toneladas por hectárea. Por eso, el crecimiento no puede explicarse como un salto de productividad. Veracruz produjo más porque una mayor parte de sus plantaciones llegó efectivamente a cosecha.

    Esa dinámica tiene sentido en un cultivo perenne como la piña. La SADER señala que normalmente transcurren entre 18 y 24 meses desde la siembra hasta la cosecha. Esto significa que la superficie sembrada en un año no se convierte de inmediato en fruta. Una parte permanece en desarrollo y entra en producción después. Los datos de 2025 son consistentes con ese desfase.

    El fenómeno se concentró además en el corazón piñero del estado. Los municipios de Isla, Juan Rodríguez Clara y José Azueta mantuvieron en conjunto exactamente 33,576 hectáreas sembradas entre ambos años. Sin embargo, su superficie cosechada pasó de 13,198 a 23,389 hectáreas. Esos tres municipios aportaron 97.6% de todo el aumento de producción registrado en Veracruz. Su volumen combinado creció de 617,078 a 1,089,345 toneladas.

    El crecimiento también tuvo un efecto económico importante. El valor de la producción veracruzana avanzó de 4,220 a 7,582 millones de pesos, un incremento de 79.7%. El precio promedio ponderado pasó de aproximadamente 5,016 a 5,722 pesos por tonelada, 14.1% más. La combinación de mucho mayor volumen y un mejor precio elevó con fuerza los ingresos generados por el cultivo.

    A escala nacional, México también produjo más piña, pero Veracruz avanzó con mucha mayor velocidad. La producción del país aumentó 35.0%, hasta 1.74 millones de toneladas. Por eso la participación veracruzana ganó casi 11 puntos porcentuales. El dato de 2025 no refleja una expansión territorial del cultivo, sino una utilización mucho más intensa de la superficie piñera ya establecida. Esa diferencia explica por qué Veracruz no solo conservó el liderazgo, sino que amplió de forma notable su distancia frente al resto del país.

    Fuente: DGSIAP

  • La naranja de Veracruz vale más sin producir mucho más

    La naranja de Veracruz vale más sin producir mucho más

    En 2025 la naranja veracruzana no aumentó su volumen, pero el mercado estuvo dispuesto a pagar más por ella. De acuerdo con el Cierre Agrícola 2025 de la DGSIAP, Veracruz pasó de 2.58 a 2.60 millones de toneladas, un avance de apenas 0.9%. Sin embargo, el precio promedio subió de 3,268 a 5,900 pesos por tonelada, un aumento de 80.6%. Con ello, el valor de la producción estatal saltó de 8,416 a 15,339 millones de pesos, 82.3% más.

    El municipio de Álamo Temapache muestra el fenómeno con todavía mayor claridad. Su cosecha pasó de 737,386 a 739,580 toneladas, apenas 0.3% más. El precio promedio, en cambio, avanzó de 2,392 a 5,992 pesos por tonelada, lo que equivale a un incremento de 150.5%. Así, el valor generado por la naranja del municipio subió de 1,764 a 4,431 millones de pesos. La producción casi no se movió, pero el ingreso bruto asociado a esa producción se multiplicó.

    La explicación está en una combinación de escasez previa y fuerte demanda industrial. La sequía prolongada de 2024 redujo la disponibilidad de naranja en la región y dejó huertas debilitadas. A principios de 2025, productores de Álamo también señalaban daños por HLB, conocido como dragón amarillo, una enfermedad que reduce productividad y calidad. En febrero de este año, citricultores de Álamo y Tihuatlán reportaban menor cosecha frente a años anteriores y precios de hasta 8,000 pesos por tonelada para naranja tardía. El USDA también describió un entorno de sequía prolongada, altas temperaturas, lluvias erráticas y presencia de HLB en las principales zonas citrícolas de México.

    Esto ayuda a entender por qué un volumen anual estable pudo convivir con precios mucho más altos. La cifra anual suma toda la cosecha, pero el precio responde a la disponibilidad en cada momento. En abril de 2025, al terminar la cosecha principal de naranja Valencia en el norte de Veracruz, la oferta en el centro de acopio de Álamo era limitada. La naranja Mayera de mejor calidad se vendía entre 13,000 y 14,000 pesos por tonelada y la naranja proveniente del norte alcanzaba entre 16,000 y 17,000 pesos.

    Además, Brasil, principal productor y exportador mundial de jugo de naranja, enfrentó en 2024 y 2025 su menor cosecha en más de tres décadas debido al clima adverso y al HLB. Los inventarios globales de jugo estaban cerca de mínimos históricos y los precios internacionales se mantuvieron elevados. Al mismo tiempo, la industria mexicana de jugo siguió orientada principalmente a exportación y el USDA proyectó un aumento de 5% en las exportaciones de concentrado durante el ciclo 2024/25.

    El resultado fue una revalorización de la fruta disponible. Veracruz no necesitó producir mucho más para generar mucho más valor. En Álamo, la recuperación del volumen coincidió con un mercado que pagaba una prima por una materia prima que venía de un periodo de escasez y que seguía siendo demandada por las jugueras. El salto de 2025, por tanto, fue principalmente un fenómeno de precio, impulsado por restricciones de oferta locales y un mercado internacional de jugo excepcionalmente tensionado.

    Fuente: DGSIAP