Etiqueta: exportaciones

  • El maíz dulce mexicano gana espacio en Estados Unidos

    El maíz dulce mexicano gana espacio en Estados Unidos

    Ganfer Fresh acaba de sumar el maíz dulce a su catálogo de productos frescos y, con esto, da un paso más en su plan de crecimiento pensado para atender la demanda cambiante del mercado estadounidense. La decisión se apoya en dos regiones agrícolas, Sonora y Sinaloa, donde la empresa cultivará su maíz dulce convencional.

    Lo interesante aquí no es solo qué producto se suma, sino cuándo estará disponible. La ventana de comercialización va de noviembre a abril, un periodo que la compañía identifica como clave porque permite asegurar un flujo constante de suministro durante meses en los que aquel mercado necesita cobertura.

    Para entender por qué resulta relevante, hay que mirar el tamaño del negocio detrás del maíz dulce en Estados Unidos. Se trata de uno de los tres cultivos de hortalizas más relevantes del país, tanto en superficie cosechada como en producción total. En 2022, este cultivo alcanzó un valor aproximado de 809 millones de dólares y, de ese total, el mercado en fresco representó más del 65% del valor de la producción utilizada. Es decir, la mayor parte del negocio no está en el maíz procesado o congelado, sino en el que llega directo a fresco a manos del consumidor.

    Ahí es donde México entra con fuerza. Las importaciones de maíz dulce mexicano hacia Estados Unidos crecieron un 76% entre 2000 y 2020, y ese crecimiento ocurrió justo durante la ventana que tradicionalmente cubría Florida. Esto revela un cambio de fondo en el abastecimiento, porque muestra que el país ha ido ganando terreno como proveedor confiable en un periodo donde antes dominaba la producción local estadounidense.

    La jugada de Ganfer Fresh cobra sentido dentro de ese contexto. Su ventana de disponibilidad, de noviembre a abril, coincide justamente con ese tramo de suministro donde México ya venía consolidándose. En lugar de competir en una temporada saturada, la empresa entra en un espacio donde el producto mexicano tiene historial de crecimiento y donde existe una necesidad real de cobertura constante.

    Desde la compañía dejan claro que su objetivo no es solo ampliar el catálogo por ampliarlo. Buscan construir programas de suministro en los que los clientes puedan confiar temporada tras temporada, lo cual apunta a una estrategia de largo plazo y no a una jugada oportunista de corto alcance. Esto tiene sentido en un mercado donde los compradores valoran cada vez más la estabilidad y la previsibilidad por encima del precio puntual.

    Además, esta incorporación no ocurre de forma aislada. Ganfer Fresh se suma a una tendencia más amplia de operadores que buscan diversificar su oferta de frescos aprovechando las condiciones agrícolas del noroeste de México y la ventana comercial que esta región ofrece. Esto sugiere que el fenómeno no se limita a una sola empresa, sino que refleja hacia dónde se está moviendo parte de la industria.

    En conjunto, la noticia deja ver un reacomodo silencioso pero constante en el abastecimiento de maíz dulce fresco hacia Estados Unidos, donde el noroeste mexicano gana protagonismo como región proveedora confiable durante los meses en que tradicionalmente otras zonas cubrían la demanda.

    Fuente: FreshPlaza

  • Perú apuesta por nuevas uvas ante un mercado más exigente

    Perú apuesta por nuevas uvas ante un mercado más exigente

    La industria peruana de uva de mesa ya no se parece a la de hace una década. El cambio más visible está en las variedades cultivadas. Hace diez años cerca del 90% de la superficie correspondía a variedades tradicionales. Hoy el 85% está ocupado por variedades licenciadas. El giro es relevante porque ha permitido ajustar mejor la oferta a lo que buscan los mercados internacionales en sabor, calibre y vida de postcosecha.

    Ese recambio varietal ocurrió mientras Perú aumentaba con fuerza su presencia exportadora. En la campaña 2025/26 el país cerró con 86.4 millones de cajas exportadas, lo que significó un crecimiento de 4% frente a la temporada anterior. Además, alcanzó 23,748 hectáreas certificadas para exportación. Si se observa un periodo de diez años, el volumen enviado al exterior creció cerca de 120%.

    El dato más relevante aparece cuando se compara ese avance con el valor generado. Durante el mismo periodo, el valor FOB (el valor de una mercancía exportada hasta que queda cargada a bordo del medio de transporte en el puerto de salida) de las exportaciones aumentó alrededor de 200% y superó los US$2,000 millones en la última campaña.

    El valor creció mucho más rápido que el volumen físico. Esto sugiere que la transformación de la industria no se ha limitado a producir y enviar más fruta. También ha estado vinculada con una oferta capaz de responder mejor a las condiciones comerciales de los destinos internacionales.

    El mapa de compradores también está cambiando. Estados Unidos sigue siendo el principal mercado para la uva peruana. China, en cambio, ha perdido participación. Hace una década concentraba cerca del 20% de los envíos, pero su peso ha disminuido en parte porque aumentó su propia producción y también su capacidad exportadora. Al mismo tiempo, México ha ganado terreno como destino relevante.

    Este cambio obliga a Perú a depender menos de una sola ruta comercial. Provid trabaja junto con SENASA en nuevas aperturas fitosanitarias para ampliar destinos. La diversificación puede ser importante porque la competencia internacional no permanece estática. Un mercado que hoy absorbe grandes volúmenes puede reducir su demanda relativa si desarrolla producción propia o cambia su posición dentro del comercio mundial.

    El siguiente reto no viene solamente del mercado. Para la campaña 2026/27, el riesgo climático asociado a El Niño puede limitar el crecimiento exportador. Aunque la superficie cultivada seguirá aumentando, las temperaturas por encima de lo normal podrían impedir que ese crecimiento se traduzca en un aumento proporcional del volumen. La razón está en el efecto de esas condiciones sobre la fisiología de las plantas y sobre las curvas de cosecha. Por eso, el crecimiento del área ya no puede leerse por sí solo como una garantía de mayores exportaciones en la siguiente campaña.

    La industria peruana llega a este escenario con más superficie, mayor valor exportado y una estructura varietal muy distinta a la de hace diez años. Sin embargo, el avance futuro dependerá de algo más que seguir plantando. También será necesario sostener la adaptación varietal, ampliar mercados y gestionar mejor los efectos del clima. En ese contexto, la coordinación entre países productores del hemisferio sur adquiere mayor peso, ya que compartir información puede ayudar a anticipar cambios que afectan a toda la categoría.

    Fuente: FreshPlaza

  • En México se fabricará el primer biofungicida basado en RNA

    En México se fabricará el primer biofungicida basado en RNA

    México acaba de convertirse en el primer país del mundo en aprobar un biofungicida basado en RNA. La empresa detrás del desarrollo es GreenLight Biosciences, fundada por el mexicano Andrey Zarur, y el gobierno tardó apenas nueve meses en dar luz verde al registro (un plazo que normalmente toma mucho más tiempo en este tipo de productos). La compañía instalará una planta en la Ciudad de México con una inversión de entre 50 y 100 millones de dólares, generará 500 empleos y comenzará operaciones a partir de 2027.

    Un biofungicida de este tipo no funciona como los químicos tradicionales. En lugar de rociar un compuesto que ataca de forma general, utiliza moléculas de ARN que “desactivan” un gen específico que el hongo necesita para sobrevivir. Es, en otras palabras, un tratamiento de precisión, dirigido únicamente al patógeno que se quiere controlar, sin afectar a otros organismos ni dejar residuos en el suelo, el agua o los frutos.

    La diferencia en eficacia es lo que más llama la atención. Según Zarur, con solo dos litros de producto por hectárea se logra controlar el hongo en más del 99%, mientras que los fungicidas químicos convencionales apenas alcanzan un 80% de control. Esto no solo representa un avance ambiental, también implica menores pérdidas para los productores y menos exposición a sustancias químicas para los trabajadores del campo y las comunidades cercanas.

    La empresa comenzará con dos productos. DarkMite está diseñado para controlar ácaros, una plaga que hoy genera pérdidas superiores a los 20,000 millones de pesos al año y que enfrenta un gasto en plaguicidas químicos de más de 10,000 millones de pesos anuales. Oifirax, por su parte, ataca el oídio, un hongo que afecta cultivos como la uva y que provoca daños por más de 10,000 millones de pesos al año. Los primeros cultivos beneficiados serán aguacate, fresa, uva y pepino, y más adelante se sumarán maíz y algodón.

    Lo que hace especialmente relevante este proyecto es el momento en el que llega. Zarur señaló que la biodiversidad mundial se ha reducido en 60% en los últimos 30 años, y una de las causas es el uso masivo de pesticidas químicos. Un producto que se descompone de forma natural y que ataca solo al organismo objetivo responde directamente a ese problema, sin sacrificar efectividad.

    También hay una lectura económica de fondo. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, subrayó que la decisión de producir en México no responde al nearshoring ni a la incertidumbre arancelaria, sino a la intención de generar una industria de alto valor agregado basada en conocimiento. Si esto se cumple, México dejaría de ser solo un país que ensambla tecnología ajena para convertirse en uno que la desarrolla y la exporta, algo poco común en el sector agrícola latinoamericano.

    El reto ahora será escalar la producción y demostrar que los resultados de laboratorio se sostienen en campo abierto, a gran escala y durante varias temporadas agrícolas. Si eso ocurre, este biofungicida podría marcar el inicio de una nueva generación de insumos agrícolas hechos en México, con menor impacto ambiental y mayor eficacia que los productos que buscan reemplazar.

    Fuente: El Economista

  • Aguacate mexicano exporta menos valor con más cosecha

    Aguacate mexicano exporta menos valor con más cosecha

    El aguacate mexicano vivió un primer semestre complicado en 2026. Según datos del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), las exportaciones sumaron 1,690 millones de dólares entre enero y junio, una caída de casi 25% frente al mismo periodo de 2025. Es una de las bajas más fuertes entre los productos agroalimentarios mexicanos, junto con las berries y el azúcar.

    Lo llamativo es que esta caída no se explica por una menor cosecha. De acuerdo con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), México va camino a producir 2.8 millones de toneladas de aguacate en 2026, es decir 3% más que el año anterior, gracias a lluvias oportunas y temperaturas favorables durante la temporada. Michoacán y Jalisco siguen concentrando la gran mayoría de ese volumen. Entonces el problema no es que falte fruta, sino que cada kilo exportado está generando menos ingresos.

    El propio GCMA atribuye esta contracción a dos factores puntuales, el endurecimiento de las medidas comerciales de Estados Unidos y un menor dinamismo de la demanda externa. En otras palabras, el mercado estadounidense (el principal comprador del aguacate mexicano) se volvió más exigente y compró con menos entusiasmo, mientras las condiciones de acceso se complicaron. El resultado es que el valor total de lo vendido afuera bajó, aunque el campo mexicano siguió produciendo con normalidad.

    Esa combinación (más fruta disponible y menos salida hacia el exterior) tiene un efecto directo dentro del país. Cuando el aguacate no encuentra la misma salida en exportación, una parte mayor de la cosecha se queda circulando en el mercado interno, y eso presiona los precios hacia abajo.

    En Guanajuato, por ejemplo, productores han reportado que intermediarios les ofrecen comprar el kilo en 15 pesos para revenderlo después en 40, cuando a inicios de año el precio llegó a costar hasta 80 pesos el kilo. Es decir, quien produce recibe cada vez menos, aunque el consumidor final no necesariamente pague menos.

    Este fenómeno también se refleja en las cifras generales del comercio agroalimentario. El superávit de esa balanza se redujo 12.1%, hasta 4,533 millones de dólares, porque las exportaciones agroalimentarias crecieron apenas 1.7% (a 27,811 millones de dólares) mientras las importaciones avanzaron 4.9% (a 23,278 millones).

    El aguacate, que suele ser uno de los motores del superávit del campo mexicano, esta vez fue de los que más lo frenaron. Otros productos como el tequila (con un alza de 21.8%), la carne de bovino (8.1% más) y el jitomate (2.4% más) sí lograron crecer, lo que confirma que el freno no fue generalizado, sino concentrado en el aguacate y las berries.

    De cara a la segunda mitad del año, el reto para el sector aguacatero no es producir más, porque ya lo está haciendo. El reto es recuperar el valor que perdió en el mercado externo. Si las condiciones comerciales con Estados Unidos y la demanda internacional no mejoran, es probable que el excedente siga presionando los precios que reciben los productores mexicanos, incluso en un año de cosecha abundante.

    Fuente: El Financiero

  • USDA recorta stocks de maíz y agita el mercado global

    USDA recorta stocks de maíz y agita el mercado global

    El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) presentó el 12 de agosto su informe WASDE, y el ajuste más comentado fue el recorte en los stocks finales de maíz estadounidense para el ciclo 2026/27.

    El organismo ubicó esas reservas en cerca de 42.0 millones de toneladas, muy por debajo de los 43.9 millones que esperaba el mercado y de los 45.5 millones que el propio USDA había proyectado en julio. Es un dato relevante porque Estados Unidos, Brasil y Argentina compiten directamente en los principales mercados de exportación, y cualquier cambio en la disponibilidad estadounidense puede mover precios, primas y flujos comerciales en toda la región.

    ¿Por qué bajaron los stocks si la cosecha de maíz en realidad creció un poco (hasta 406.7 millones de toneladas, gracias a más área sembrada que compensó un rendimiento menor)? La respuesta está del lado del consumo. El USDA elevó en 75 millones de bushels las exportaciones esperadas de maíz estadounidense (hasta 3,300 millones), apoyado en mayor demanda internacional y en las restricciones que enfrenta la oferta exportable de Ucrania. En otras palabras, el consumo global está creciendo más rápido que la oferta disponible, y eso reduce el colchón de seguridad que tiene el mercado ante cualquier imprevisto climático o logístico.

    La soya y el trigo estadounidenses tuvieron ajustes distintos. La soya mostró una producción mayor (123.0 millones de toneladas) gracias a más área cosechada, mientras que el trigo tuvo una reducción leve en producción, pero con stocks finales 22% por debajo del ciclo anterior.

    A nivel mundial, las reservas de maíz también bajaron levemente (274.7 millones de toneladas), las de soya quedaron sin cambios (124.2 millones) y las de trigo subieron (273.3 millones). Este comportamiento distinto entre productos es clave, porque significa que no habrá una reacción uniforme en los precios; cada mercado seguirá su propia lógica de oferta y demanda.

    Para Sudamérica, el informe trajo señales mixtas. Brasil mejoró su estimación de cosecha de maíz (140 millones de toneladas, frente a 138 millones en julio) y de soya (180.5 millones), aunque esta última quedó por debajo de lo que esperaba el mercado. Argentina mantuvo su maíz en 63 millones de toneladas (8 millones por encima de lo que anticipaban los operadores) y ajustó levemente a la baja su soya, hasta 49.5 millones.

    Aquí es donde se cruzan los intereses regionales. Menos maíz disponible en Estados Unidos y más exportaciones desde ese país podrían, en teoría, abrir espacio competitivo para que Brasil y Argentina coloquen más producto en el mercado internacional. Pero al mismo tiempo, la mayor cosecha brasileña también suma oferta global, lo que puede compensar parte de esa ventaja. En soya ocurre algo similar, ya que una cosecha estadounidense más grande y una producción brasileña elevada mantienen la competencia muy ajustada entre exportadores.

    En definitiva, el panorama que deja este informe combina una gran cosecha en Estados Unidos con un balance de maíz más ajustado de lo previsto, mientras Sudamérica conserva un peso decisivo sobre cuánto grano hay disponible en el mundo. Para productores, cooperativas y exportadores latinoamericanos, lo que viene ahora es seguir de cerca el avance de la cosecha estadounidense, el ritmo real de sus ventas externas y cómo se van confirmando los rendimientos.

    El tipo de cambio, el costo de los insumos, los fletes y la demanda de China también entrarán en juego para definir cuánto de este ajuste del USDA termina reflejándose en los precios que reciben los productores de la región.

    Fuente: Agrolatam

  • Escasez de mango en Sinaloa dejó pedidos sin surtir

    Escasez de mango en Sinaloa dejó pedidos sin surtir

    La temporada de exportación de mango en la región de Rosario, en Sinaloa, cerró con los empaques trabajando apenas al 40% de su capacidad. La razón principal no fue un problema de mercado, sino de producción.

    Roberto Crespo Durán, director de campo de Empaque Don Jorge y expresidente de la Asociación de Agricultores del Río Baluarte, explicó que una baja floración en las huertas limitó la cantidad de fruta disponible desde el origen. Es decir, el cuello de botella no estuvo en la demanda ni en la logística, sino en algo que se define meses antes, cuando el árbol decide cuánta flor produce.

    Ese detalle es importante porque significa que ni los precios altos ni la demanda fuerte pudieron compensar lo que ya se había perdido en el huerto. Crespo Durán fue claro en que la oferta simplemente no alcanzó para surtir los pedidos, y que la situación fue especialmente crítica en Estados Unidos, y también en Europa, Canadá y Japón. Cuando un mercado no logra recibir la fruta que pidió, no se trata solo de una venta perdida para un exportador, sino de una señal de que ese proveedor pierde terreno frente a otros orígenes que sí pudieron cumplir.

    A esto se sumó un arranque tardío. Los empaques comenzaron a trabajar hasta la última semana de mayo, cuando lo normal es iniciar entre el 10 y el 15 de ese mes. Ese retraso hizo que la temporada de Sinaloa coincidiera con las de Jalisco y Nayarit, y esa coincidencia saturó el mercado estadounidense en un momento puntual.

    El resultado fue contradictorio con lo que cabría esperar de una producción escasa. Los precios, que llegaron a rondar entre 8 y 12 pesos por kilo, cayeron justo cuando más oferta simultánea entró al mismo destino. Esto muestra que la escasez y los precios bajos pueden convivir si el problema no es solo cuánta fruta hay, sino cuándo llega y con quién compite en el anaquel.

    La inseguridad en la región agregó otra capa de complicación operativa. En Escuinapa, afectó directamente la certificación de empaque, un paso necesario para exportar. En el resto de los municipios, obligó a recortar las horas de trabajo de los ingenieros certificadores, lo que redujo el ritmo al que la fruta podía procesarse y salir hacia los mercados. Como resultado, los empaques operaron con apenas el 60% del personal habitual, un dato que confirma que la caída no fue solo de fruta disponible, sino también de capacidad instalada para moverla.

    La combinación de estos factores llevó a un cierre anticipado. Muchos empaques ya habían detenido labores desde hace un par de semanas, cuando lo habitual es que la temporada se extienda hasta finales de agosto o incluso hasta la primera o segunda semana de septiembre. Crespo Durán la describió como una de las temporadas más cortas que ha visto.

    Lo que deja esta temporada es una lección sobre cómo se acumulan los problemas en una cadena de exportación. Un evento biológico como la baja floración marca el límite superior de lo que se puede vender, sin importar qué tan buena sea la demanda. Luego, el calendario de cosecha determina si esa fruta compite bien o mal en el mercado de destino. Y finalmente, las condiciones operativas en la región de origen deciden si esa fruta, ya limitada, puede procesarse y salir a tiempo.

    Cuando los tres factores se alinean en contra, como ocurrió este año en Rosario, el resultado es una temporada corta, con pedidos sin cumplir y precios que no reflejan la escasez real de la fruta.

    Fuente: Noroeste

  • El aguacate mexicano vuelve a cruzar hacia Estados Unidos

    El aguacate mexicano vuelve a cruzar hacia Estados Unidos

    Todo parece indicar que las negociaciones entre México y Estados Unidos rindieron fruto. Las inspecciones de aguacate en Michoacán comenzaron a reanudarse después de una interrupción relacionada con la seguridad del personal estadounidense encargado de verificar la fruta antes de su exportación.

    La pausa encendió alertas porque Michoacán es el principal origen del aguacate mexicano que llega a Estados Unidos. Sin inspecciones, la fruta puede estar cosechada, empacada y lista para viajar, pero no puede avanzar normalmente hacia su principal mercado.

    La solución implicó reforzar la seguridad alrededor de esta industria. El Gobierno de México desplegó alrededor de 1,500 elementos adicionales del Ejército y la Guardia Nacional para proteger empacadoras, vigilar rutas de traslado y resguardar los puntos donde trabaja el personal de inspección.

    El operativo se coordina desde un centro de inteligencia en Uruapan. Estos elementos se suman a los cerca de 8,000 efectivos que ya mantenían presencia permanente en Michoacán. En otras palabras, recuperar el flujo comercial no dependió solamente de un acuerdo administrativo. México tuvo que ofrecer condiciones de seguridad suficientes para que las inspecciones pudieran continuar.

    El acuerdo permitió reactivar parcialmente las revisiones en zonas como Tancítaro, Tacámbaro, Uruapan y el corredor entre Morelia y Pátzcuaro. También permitió liberar más de 1,000 toneladas de aguacate que ya estaban destinadas a exportación.

    La rapidez de la respuesta evitó un problema mayor.

    Eso sí, el mercado estadounidense todavía tenía inventarios suficientes para absorber una interrupción corta. La estimación de participantes del sector era que una suspensión superior a siete o diez días podría comenzar a reducir la disponibilidad y presionar los precios.

    Además, Jalisco continuó exportando porque cuenta con autorización para enviar aguacate a Estados Unidos desde 2022. Eso ayudó a mantener parte del suministro mientras Michoacán enfrentaba la suspensión.

    El fondo del asunto es el tamaño de lo que estaba en riesgo. México produce cerca de 1.5 millones de toneladas de aguacate al año y sus exportaciones tienen un peso dominante dentro del mercado estadounidense. Esa posición convierte cualquier interrupción en Michoacán en un problema que puede trasladarse rápidamente a empacadores, transportistas, importadores, distribuidores y compradores.

    También explica la magnitud de la respuesta federal. Lo que se está protegiendo no es solamente una cadena agrícola. Se está protegiendo el acceso de uno de los productos mexicanos más importantes a su principal mercado de exportación.

    El episodio también deja claro que el riesgo comercial del aguacate ya no puede analizarse únicamente desde la producción, los precios o la demanda. La seguridad se ha convertido en una variable operativa. Si las condiciones impiden trabajar a los inspectores, el comercio puede detenerse aunque exista fruta disponible y compradores dispuestos a recibirla.

    Por ahora, la interrupción fue suficientemente corta para evitar un choque visible de oferta. El aguacate mexicano vuelve a cruzar hacia Estados Unidos, pero lo hace bajo un esquema de vigilancia reforzada. El comercio se reactivó y, al mismo tiempo, quedó expuesto el costo operativo de mantener abierta una de las rutas agrícolas más importantes entre ambos países.

    Fuentes: FreshPlaza y FreshPlaza

  • Alerta por jalapeños mexicanos tras brote de Salmonella

    Alerta por jalapeños mexicanos tras brote de Salmonella

    Un brote de Salmonella en Estados Unidos fue vinculado con jalapeños frescos provenientes de un productor de Sinaloa que abastecía a Coast Citrus Distributors. La investigación está a cargo de la FDA y los CDC junto con autoridades estatales y locales. Hasta el 5 de agosto se habían reportado 345 personas enfermas en 27 estados. De ellas, 36 fueron hospitalizadas y no se habían registrado muertes. Los casos comenzaron entre el 19 de junio y el 20 de julio de 2026.

    La pista principal surgió al revisar dónde habían comido las personas afectadas. De 191 pacientes entrevistados por los CDC, 177, equivalentes al 93%, dijeron haber comido en un restaurante de estilo mexicano antes de enfermar. Entre los establecimientos mencionados aparecen Chipotle Mexican Grill y QDOBA. La investigación de trazabilidad de la FDA encontró después un productor común en Sinaloa que suministraba jalapeños a Coast Citrus Distributors.

    Esto es importante porque el brote no se está atribuyendo de manera general al jalapeño mexicano ni a la producción de Sinaloa. La investigación señala a un productor identificado dentro de una cadena comercial concreta. Coast Citrus Distributors aceptó retirar el producto implicado y dejó de importar jalapeños de ese proveedor. La mayor parte de los chiles se había distribuido a restaurantes y mayoristas.

    Chipotle comenzó a cambiar de proveedor en las tiendas afectadas desde el 20 de julio. QDOBA dejó de utilizar jalapeños el 28 de julio. Ambas compañías retiraron el producto involucrado y, según la FDA, ya no representan un riesgo activo para los consumidores dentro de este brote.

    El alcance comercial, sin embargo, no termina en los restaurantes. Taylor Fresh Foods también inició el retiro de productos terminados que contenían los jalapeños señalados. Entre ellos se encuentran preparaciones como pico de gallo, salsa y guacamole. Esos productos llegaron a centros de distribución minorista en varios estados y tenían fechas de consumo preferente de hasta el 16 de agosto. Hasta el momento, la empresa no tenía conocimiento de enfermedades relacionadas con esos productos terminados.

    El caso muestra por qué la trazabilidad es crítica en alimentos frescos. Un ingrediente puede pasar del productor al importador, del importador a restaurantes o procesadores y después llegar a distintos productos y canales. Cuando aparece un riesgo sanitario, identificar el origen y los destinos permite retirar mercancía específica en lugar de asumir que todo un cultivo o una región están afectados.

    La investigación todavía no está cerrada. La FDA continúa revisando si los jalapeños retirados llegaron también a supermercados. Si encuentra producto afectado en esos canales, podrían anunciarse nuevos retiros.

    Para la cadena agrícola, la implicación inmediata es clara. El impacto de un problema de inocuidad puede extenderse mucho más allá del punto donde se originó. Puede afectar a distribuidores, restaurantes, fabricantes y minoristas que utilizaron el mismo producto. Por eso, en este caso, la capacidad de seguir cada lote y conocer a qué clientes llegó se vuelve tan relevante como identificar al proveedor original.

    También ayuda a separar un incidente puntual de una conclusión más amplia sobre un país o una zona productora que la evidencia disponible no permite sostener.

    Fuente: HortiDaily

  • El aguacate mexicano pierde fuerza durante el verano

    El aguacate mexicano pierde fuerza durante el verano

    México sigue siendo el gran proveedor de aguacate para Estados Unidos durante el año, pero esa posición cambia de forma notable en verano. Resulta que nuestro país abastece cerca del 85% de la demanda estadounidense en términos generales. Sin embargo, durante los meses de verano su participación cae hasta 35%. La diferencia no significa que México haya perdido de forma permanente su posición, sino que en esta parte del año enfrenta una combinación distinta de oferta, tamaños de fruta y competencia.

    El mercado atraviesa además un momento de abundancia. En la semana 29 de 2026 cruzaron hacia Estados Unidos casi 1,000 camiones de aguacate mexicano. Al 22 de julio existía un excedente de oferta frente a la demanda cercano a 10.9 millones de kilos. A esto se suma que los supermercados estadounidenses cuentan con calibres grandes procedentes de Perú y California a precios estables. En ese escenario, el aguacate mexicano tiene menos espacio para dominar el mercado como lo hace durante otras épocas del año.

    La composición de la cosecha mexicana también ayuda a explicar la presión. México está enviando fruta de la cosecha de flor loca y 60% de la producción corresponde a calibres 60 y menores. Dentro de ese volumen, 30% corresponde al calibre 60, 20% al calibre 70 y 10% al calibre 84. Esto importa porque el tamaño de la fruta influye directamente en su valor comercial. Cuando una proporción elevada de la oferta se concentra en calibres pequeños y el mercado dispone al mismo tiempo de fruta grande procedente de otros orígenes, las diferencias de precio se vuelven más marcadas.

    El efecto está llegando a las empacadoras mexicanas. Algunas están aceptando pérdidas en ciertos calibres para mantener la operación y conservar a su personal. Los precios recibidos por los productores se acercan a sus costos de producción en varios tamaños. El calibre 60 se ubica alrededor de 18 pesos por kilo, el 70 en 15 pesos y el 84 en 12 pesos. En la semana 30, además, una caja de calibre 48 tenía una diferencia de 22.00 dólares frente a una de calibre 60.

    La presión no proviene únicamente del mercado estadounidense. pues existen aproximadamente 100 empacadoras más que hace 15 años. Esa mayor competencia obliga a las empresas a disputar fruta y puede llevarlas a pagar más por determinados calibres incluso cuando el resultado comercial no es favorable. El problema entonces no es solo vender menos caro, sino sostener una operación donde productores y empacadores enfrentan presiones distintas dentro de la misma cadena.

    La expectativa es que esta situación cambie conforme avance la temporada. Si la fruta continúa creciendo, habrá una mayor disponibilidad de calibres grandes y las empacadoras buscarán recuperar parte de las pérdidas acumuladas. Esto podría traducirse en precios más altos en las siguientes semanas.

    Lo relevante es que la caída de 85% a 35% muestra el carácter estacional del dominio mexicano. México conserva una posición estructural muy fuerte en Estados Unidos, pero durante el verano comparte mucho más el mercado. En ese periodo, el tamaño de la fruta, la llegada de producto de Perú y California, el nivel de oferta y la competencia entre empacadoras pueden modificar de forma considerable la rentabilidad de toda la cadena.

    Fuente: FreshPlaza

  • California exige frenar la ola aguacatera mexicana

    California exige frenar la ola aguacatera mexicana

    La Comisión de Aguacate de California (CAC, por sus siglas en inglés) volvió a subir el tono frente a las autoridades comerciales de Estados Unidos. Su petición es concreta y no es nueva, pero ahora llega con más urgencia porque se suma a un hallazgo reciente que reactivó las alarmas fitosanitarias.

    Las exportaciones de aguacate mexicano hacia Estados Unidos crecieron 35% durante los primeros cuatro meses de 2026, comparado con el mismo periodo del año anterior. Ese incremento golpea justo cuando los productores californianos están en plena cosecha, así que la presión sobre los precios locales se siente doble.

    Por si el tema comercial no fuera suficiente, el 4 de agosto de 2026 una inspección en una empacadora mexicana detectó una larva que se sospecha podría ser una plaga regulada, aunque no pudo colectarse ni identificarse con certeza; los especialistas creen que podría tratarse del barrenador de rama del aguacate (Macrocopturus aguacatae).

    Ese hallazgo, junto con la suspensión temporal de las inspecciones del USDA y APHIS en Michoacán ese mismo día por temas de seguridad, reforzó el argumento de la CAC para exigir una revisión más estricta del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

    La propuesta central de la comisión es establecer una cuota arancelaria estacional (TRQ) para el aguacate mexicano. Esto significaría que un volumen definido entraría con el arancel estándar entre marzo y septiembre, mientras que los envíos adicionales enfrentarían una tarifa más alta. La idea es que esa cuota funcione junto con el regreso de inspecciones más rigurosas del USDA antes de que cualquier aguacate mexicano llegue al mercado estadounidense.

    El trasfondo de seguridad tiene peso propio en esta historia. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha descrito la extorsión como un problema particularmente extendido en la agricultura de Michoacán, y ha señalado que los cárteles extorsionan de forma rutinaria a productores, empacadores y otros actores involucrados en cultivos como el aguacate. Esa situación ha interrumpido inspecciones y ha reducido la vigilancia en los huertos, lo cual, según la CAC, abre la puerta a que las plagas circulen con menos control.

    Ken Melban, presidente de la CAC, resumió la postura de la organización con dureza. “Nuestros productores no tienen esperanza de sobrevivir cuando las reglas normales del mercado son reemplazadas por el Viejo Oeste”, dijo, y agregó que este es el momento para una cuota arancelaria estacional y para restablecer por completo las inspecciones rigurosas del USDA antes de permitir la entrada de aguacates mexicanos.

    Vale la pena entender que esta no es solo una respuesta a un riesgo biológico puntual. La CAC lleva años buscando reducir las importaciones mexicanas para contrarrestar lo que considera una sobreoferta de aguacate en el mercado estadounidense, y a inicios de julio incluso lanzó un video promocional en el que voces de la industria hablaban de resolver un “desastre culinario”. Aun así, Melban ha insistido en que su gremio no busca detener el comercio, sino competir en condiciones que considera más equilibradas dentro de su propio mercado.

    El momento tampoco es casual. Todo esto ocurre en medio de la revisión del TMEC, un proceso donde estas posturas pesan en las decisiones sobre el futuro del tratado. Para México, el mensaje es claro, la seguridad en zonas productoras como Michoacán ya no es solo un asunto interno, sino una pieza que influye directamente en las condiciones de acceso de sus exportaciones agrícolas al mercado más importante para el sector.

    Fuentes: Perishable News y FreshFruitPortal