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  • Clima y peso golpean la fresa de exportación mexicana

    Clima y peso golpean la fresa de exportación mexicana

    La temporada de exportación de fresa mexicana cerró con una caída del 14% en volumen, y detrás de esa cifra hay una combinación de factores que vale la pena desmenuzar. Según Juan José Flores García, director general de Aneberries, el problema no fue uno solo sino una suma de presiones que golpearon al sector desde distintos frentes.

    El primero, y el más determinante, fue el clima. Lluvias fuera de temporada y temperaturas frías (aunque sin llegar a heladas) afectaron tanto la disponibilidad como la calidad de la fruta desde el inicio de la temporada. Esto llevó a que se cultivara menos superficie de la habitual, lo que explica en buena medida por qué cayó el volumen exportado.

    Es importante notar que esta reducción productiva no es un evento aislado, sino que se suma a una contracción que ya venía ocurriendo, ya que el área cultivada pasó de alrededor de 20 mil hectáreas en temporadas anteriores a cerca de 15 mil hectáreas. Esa reducción, según el propio Flores García, incluso ha aliviado presión sobre la mano de obra del sector.

    El segundo factor fue el tipo de cambio. El comportamiento del peso frente al dólar no fue favorable para los productores, lo que presionó los retornos financieros de la temporada. Cuando el peso se aprecia, el productor que vende en dólares recibe menos pesos por cada dólar exportado, así que su margen se reduce aunque el precio en el mercado estadounidense se mantenga estable. Esta combinación de menor volumen y menor rentabilidad por tipo de cambio ayuda a entender por qué la temporada fue calificada como retadora.

    Un tema que suele mezclarse con estos resultados, es la investigación por presunto dumping de fresa mexicana en Estados Unidos. Flores García fue enfático en que la caída del 14% no tiene relación con este proceso, sino que responde exclusivamente a las condiciones climáticas ya mencionadas. La investigación, de cualquier forma, sigue su curso y actualmente se encuentra en una etapa privada y confidencial, donde el Departamento de Comercio de Estados Unidos ya designó a dos empresas mexicanas como representantes.

    Se esperan resultados entre mediados y finales de agosto, y de ahí el caso podría avanzar a una cuarta etapa frente a la Comisión de Comercio Internacional (ITC). Esta distinción es relevante porque separa dos conversaciones que suelen mezclarse en la opinión pública, una es la disputa comercial y otra es el desempeño real de la cosecha.

    De cara a la siguiente temporada, Flores García fue cauteloso y evitó dar cifras concretas, ya que el sector apenas está en etapa de siembra. Sin embargo, sí anticipó que la superficie cultivada se mantendría similar a temporadas anteriores, con un crecimiento que no superaría los dos dígitos.

    Un punto que destacó como prioridad estratégica es la genética de las plantas, ya que gran parte de las que se cultivan en México provienen de California, con una proporción menor de España y de origen local. Contar con material de propagación de buena calidad permite resistir enfermedades, soportar climas adversos y optimizar el uso de agua, lo cual se vuelve cada vez más relevante ante temporadas con eventos climáticos irregulares como la que se acaba de cerrar.

    La producción central se concentra en Michoacán, Guanajuato y Jalisco, mientras que en la región norte, San Quintín y Ensenada son los principales polos productivos. A pesar de los retos climáticos, cambiarios y comerciales, Flores García se mostró confiado en que México seguirá siendo un proveedor clave de berries frescas para Norteamérica.

    Fuente: HortiDaily

  • El comercio de aguacate crece pero con más incertidumbre

    El comercio de aguacate crece pero con más incertidumbre

    Durante los últimos 15 años, las exportaciones globales de aguacate se multiplicaron por más de cuatro. Pasaron de cerca de 730 mil toneladas en 2010 a una proyección de 3.8 millones de toneladas para 2029. Es un crecimiento enorme, impulsado por una demanda que sigue subiendo en todo el mundo.

    México y Perú siguen siendo los proveedores más importantes. Sin embargo, países como Colombia, Kenia, Marruecos, España y Sudáfrica están ganando terreno poco a poco. Esto es positivo para la estabilidad del mercado, ya que reduce la dependencia de unos pocos orígenes. Al mismo tiempo, también genera más competencia, sobre todo cuando varios países exportan a los mismos destinos en las mismas fechas.

    Estados Unidos sigue siendo el mercado más grande del mundo para esta fruta. Este año, las exportaciones récord de México, sumadas a una cosecha muy fuerte en California, llevaron la oferta a niveles históricos. Esto provocó precios más normalizados y menos diferencia entre los precios de las distintas tallas de fruta. Los aguacates orgánicos, en cambio, mantienen su precio premium. Hacia adelante, factores como la sensibilidad del consumidor a los precios y la incertidumbre sobre el tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá podrían cambiar el panorama.

    En Europa la historia es distinta. El mayor flujo de aguacates llega justo cuando Perú tiene su temporada alta de exportación. En julio de 2025, las importaciones europeas superaron las 110 mil toneladas, lo que equivale a más de 6.5 millones de cajas de 8.8 libras por semana, comparado con un promedio cercano a 4.4 millones de cajas durante el invierno. Esta diferencia tan marcada suele presionar los precios hacia abajo, hasta que baja el volumen proveniente de Perú.

    Sudamérica es, sin duda, el motor de este crecimiento. En 2025 superó por primera vez el millón de toneladas exportadas, con Perú y Colombia a la cabeza, además de una industria chilena que se está recuperando. Perú va en camino de superar el millón de toneladas hacia 2030, mientras que Colombia espera crecer 16% en la temporada 2025 y 2026. Brasil, por su parte, podría aumentar sus exportaciones cerca de 60% en 2026.

    El problema es que el clima se ha vuelto más impredecible. El fenómeno de El Niño podría traer clima más cálido y húmedo a Perú, lo que aumenta el riesgo de enfermedades, caída de fruta y problemas de calidad y tamaño. En Colombia, en cambio, se esperan condiciones más cálidas y secas durante la floración, lo que también podría afectar el rendimiento.

    África también está creciendo con fuerza. Sus exportaciones llegaron a cerca de 450 mil toneladas en 2025, un 16% más que el año anterior, gracias a Kenia, Marruecos y Sudáfrica, mientras Tanzania y Burundi siguen expandiéndose. El problema es que esta región depende mucho del transporte marítimo, y las tensiones en el Mar Rojo y el Estrecho de Ormuz han encarecido el flete y complicado la logística.

    A todo esto se suma la presión de los costos. En Perú, los fertilizantes y productos para el cultivo llegaron a costar 18% más en mayo de 2026 que en febrero del mismo año, lo que llevaría los costos totales de producción a subir cerca de 4% en el año.

    Con tanta oferta creciendo al mismo tiempo, el reto para toda la cadena ya no es solamente producir más. Ahora se trata de saber diversificar mercados, tener logística flexible y planear con cuidado durante todo el año para sostener precios estables.

    Fuente: FreshFruitPortal