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  • Alerta por jalapeños mexicanos tras brote de Salmonella

    Alerta por jalapeños mexicanos tras brote de Salmonella

    Un brote de Salmonella en Estados Unidos fue vinculado con jalapeños frescos provenientes de un productor de Sinaloa que abastecía a Coast Citrus Distributors. La investigación está a cargo de la FDA y los CDC junto con autoridades estatales y locales. Hasta el 5 de agosto se habían reportado 345 personas enfermas en 27 estados. De ellas, 36 fueron hospitalizadas y no se habían registrado muertes. Los casos comenzaron entre el 19 de junio y el 20 de julio de 2026.

    La pista principal surgió al revisar dónde habían comido las personas afectadas. De 191 pacientes entrevistados por los CDC, 177, equivalentes al 93%, dijeron haber comido en un restaurante de estilo mexicano antes de enfermar. Entre los establecimientos mencionados aparecen Chipotle Mexican Grill y QDOBA. La investigación de trazabilidad de la FDA encontró después un productor común en Sinaloa que suministraba jalapeños a Coast Citrus Distributors.

    Esto es importante porque el brote no se está atribuyendo de manera general al jalapeño mexicano ni a la producción de Sinaloa. La investigación señala a un productor identificado dentro de una cadena comercial concreta. Coast Citrus Distributors aceptó retirar el producto implicado y dejó de importar jalapeños de ese proveedor. La mayor parte de los chiles se había distribuido a restaurantes y mayoristas.

    Chipotle comenzó a cambiar de proveedor en las tiendas afectadas desde el 20 de julio. QDOBA dejó de utilizar jalapeños el 28 de julio. Ambas compañías retiraron el producto involucrado y, según la FDA, ya no representan un riesgo activo para los consumidores dentro de este brote.

    El alcance comercial, sin embargo, no termina en los restaurantes. Taylor Fresh Foods también inició el retiro de productos terminados que contenían los jalapeños señalados. Entre ellos se encuentran preparaciones como pico de gallo, salsa y guacamole. Esos productos llegaron a centros de distribución minorista en varios estados y tenían fechas de consumo preferente de hasta el 16 de agosto. Hasta el momento, la empresa no tenía conocimiento de enfermedades relacionadas con esos productos terminados.

    El caso muestra por qué la trazabilidad es crítica en alimentos frescos. Un ingrediente puede pasar del productor al importador, del importador a restaurantes o procesadores y después llegar a distintos productos y canales. Cuando aparece un riesgo sanitario, identificar el origen y los destinos permite retirar mercancía específica en lugar de asumir que todo un cultivo o una región están afectados.

    La investigación todavía no está cerrada. La FDA continúa revisando si los jalapeños retirados llegaron también a supermercados. Si encuentra producto afectado en esos canales, podrían anunciarse nuevos retiros.

    Para la cadena agrícola, la implicación inmediata es clara. El impacto de un problema de inocuidad puede extenderse mucho más allá del punto donde se originó. Puede afectar a distribuidores, restaurantes, fabricantes y minoristas que utilizaron el mismo producto. Por eso, en este caso, la capacidad de seguir cada lote y conocer a qué clientes llegó se vuelve tan relevante como identificar al proveedor original.

    También ayuda a separar un incidente puntual de una conclusión más amplia sobre un país o una zona productora que la evidencia disponible no permite sostener.

    Fuente: HortiDaily

  • Ozono sólido promete revolucionar la inocuidad agrícola

    Ozono sólido promete revolucionar la inocuidad agrícola

    Los brotes de cyclospora, salmonella y E. coli han vuelto a poner en jaque a la cadena de suministro de productos frescos, y la pregunta de siempre sigue sin resolverse del todo. ¿Cómo eliminar patógenos peligrosos sin depender de químicos agresivos ni de maquinaria que solo funciona en un punto fijo de la cadena?

    La startup agrotecnológica Onza Corp., con sede en Denver, cree haber encontrado una respuesta al convertir el ozono, uno de los antimicrobianos más potentes que existen en la naturaleza, de un gas inestable a un cristal sólido que puede transportarse y usarse en cualquier etapa del proceso.

    El ozono gaseoso ya contaba con aprobación de la FDA y del USDA como sanitizante orgánico desde hace años. El problema nunca fue su eficacia, sino su fugacidad. En su forma de gas se disipa de vuelta a oxígeno en solo 15 a 20 minutos, lo que obligaba a usarlo únicamente en el mismo lugar donde se producía. Onza Corp. pasó cuatro años desarrollando una manera de atrapar esa molécula dentro de una matriz cristalina, dando origen a un material de liberación lenta que pueden acompañar al producto desde el campo hasta el refrigerador de una casa.

    De hecho, en pruebas con socios estratégicos sobre lechuga romana, la compañía reportó reducciones de escala log cinco o superiores en listeria, salmonella y E. coli O157, es decir, una eliminación de más del 99.999% de esos organismos inoculados directamente en la hoja. Para poner esto en contexto, un lavado estándar con cloro (el método más usado hoy en la industria) apenas logra una reducción de log uno, o sea, alrededor del 90%. La diferencia entre ambos métodos no es menor, y explica por qué brotes como el de cyclospora han sido tan difíciles de controlar con las herramientas actuales.

    El impacto no se limita a la seguridad alimentaria. Como el ozono también combate la descomposición natural, su liberación continua extiende la vida útil del producto. En estudios de anaquel con arándanos de cuatro marcas comerciales distintas, la empresa documentó una extensión de nueve días de vida útil frente a los lotes sin tratamiento. Esto tiene implicaciones directas sobre el desperdicio de alimentos y sobre las pérdidas económicas que hoy enfrentan productores, distribuidores y cadenas minoristas por producto que se descompone antes de llegar al consumidor.

    Otro punto relevante es el tema del etiquetado limpio. La matriz sólida solo utiliza tres componentes (ozono, una molécula de azúcar que sirve como aglutinante y empaque de Tyvek grado alimenticio), sin dejar residuo químico ni alterar el sabor. Al ser el ozono un ingrediente ya reconocido como GRAS y certificado como orgánico por el USDA, los productores pueden mantener estándares naturales mientras mejoran la inocuidad, algo cada vez más exigido por consumidores y minoristas.

    El material se adapta según la etapa de la cadena, desde formatos grandes de 200 a 300 gramos para depositarse directamente en huacales de cosecha, hasta versiones pequeñas de uno a cinco gramos para insertarse en clamshells de berries.

    Onza Corp. se encuentra actualmente en pruebas comerciales con socios de hoja verde y berries, y planea expandir la distribución a supermercados en un plazo de 60 a 90 días. Si los resultados se sostienen a mayor escala, esta tecnología podría convertirse en un parteaguas para el control de patógenos en productos frescos.

    Fuente: The Packer

  • Retiran casi 1.6 millones de docenas de huevo en EE.UU.

    Retiran casi 1.6 millones de docenas de huevo en EE.UU.

    La FDA confirmó que Midwest Poultry Services retira de forma voluntaria casi 1.6 millones de docenas de huevo de cáscara blanca y huevo de cáscara marrón, provenientes de gallinas criadas en libertad en granjas de Texas. El motivo es la posible contaminación con Salmonella enteritidis.

    El producto en cuestión se produjo y distribuyó entre el 6 de junio y el 3 de julio de 2026, con fechas de caducidad o consumo preferente que van del 20 de julio al 17 de agosto. Esto significa que, al momento de esta nota, buena parte de esos huevos todavía puede estar en refrigeradores de tiendas y casas.

    Eso sí, no se trata de retirar todo el huevo de la marca, sino un lote muy específico. Según el comunicado de la FDA, el envase afectado tiene un código impreso con tinta y solo aplica para los códigos P-1950 o 0840962. Si el cartón no trae ese código exacto, no forma parte del retiro.

    El producto llegó a clientes del sector alimenticio y tiendas minoristas en Texas, Oklahoma y Luisiana. Estuvo disponible en tiendas Kroger de Texas y Luisiana, en supermercados Brookshire de Texas, Oklahoma, Arkansas, Luisiana, Nuevo México y Misisipi, además de otros puntos de venta más pequeños.

    Lo relevante del caso no es solo el volumen, sino el momento en que se detectó el problema. Hasta la publicación del aviso, las autoridades sanitarias no habían reportado ningún caso de personas enfermas relacionado con este huevo. Es decir, el retiro no llegó como reacción a una crisis ya en marcha, sino como medida preventiva. Midwest Poultry Services también suspendió la distribución de las piezas producidas en sus granjas de Texas mientras se aclara la situación.

    Ese tipo de respuesta habla de un sistema de vigilancia que funciona antes de que el daño alcance al consumidor, y al mismo tiempo deja ver un riesgo propio de este producto, ya que la Salmonella enteritidis puede vivir tanto en el exterior como en el interior del huevo. Ningún empaque, por cuidadoso que sea, elimina esa posibilidad si el ave que puso el huevo ya la porta.

    Para quien tenga un cartón con esos códigos en casa, lo indicado es no consumirlo. La infección por esta bacteria provoca gastroenteritis, con síntomas como diarrea, cólicos abdominales, fiebre, náuseas, vómito, escalofríos y dolor de cabeza, que suelen aparecer entre 12 y 72 horas después del contagio y durar de 4 a 7 días.

    En casos poco frecuentes, la bacteria puede llegar al torrente sanguíneo y derivar en complicaciones más serias, como infecciones arteriales, endocarditis o artritis. Por eso, aunque el riesgo parezca menor a simple vista, revisar el código del envase antes de usar el huevo es la forma más sencilla de evitar un problema mayor.

    Fuente: Avicultura