Por qué Estados Unidos produce menos fruta cada año

Por qué Estados Unidos produce menos fruta cada año

Estados Unidos importa hoy mucha más fruta fresca que hace quince años, mientras su propia producción retrocede. Tomando el 2010 como punto de partida, las importaciones subieron 69%, y en ese mismo periodo la producción nacional cayó 32%. Ambas curvas se cruzaron en 2013 y desde entonces no han vuelto a acercarse, según un análisis de la American Farm Bureau Federation (AFBF).

Lo primero que hay que aclarar es lo que no explica este fenómeno. No se trata de que los estadounidenses estén comiendo menos fruta ni de que la demanda se haya estancado. La población de ese país creció cerca de 10% en el mismo lapso, una cifra muy por debajo del salto que tuvieron las importaciones. Es decir, hay más gente comiendo fruta, pero cada vez más de esa fruta llega desde afuera.

Entonces, ¿qué cambió realmente? El costo de producir fruta dentro de Estados Unidos. Entre 2020 y 2025, los plaguicidas subieron 25%, el combustible 31%, los fertilizantes 37% y la mano de obra casi 50%. Como resultado, el gasto en efectivo promedio de las granjas de cultivos especiales superó los 466,000 dólares en 2023, un incremento de 47% respecto a 2021.

Este encarecimiento golpea con más fuerza a la fruta que a otros productos agrícolas, porque el cultivo frutícola tiene muy pocos mecanismos para absorber los golpes. Las frutas son perecederas, las ventanas de cosecha son cortas, casi no existe la opción de almacenarlas por mucho tiempo y, a diferencia de otros commodities, no hay un mercado de futuros que permita cubrirse ante una caída de precios. Cuando los costos suben y no hay forma de compensar ni de esperar a que mejoren las condiciones, muchos productores simplemente reducen superficie o abandonan el cultivo.

Ese vacío lo están llenando las importaciones. De acuerdo con cifras del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), en 2023 las importaciones cubrieron 59% de la disponibilidad de fruta fresca en ese país, cuando en 2007 representaban 50%. La producción nacional, en contraste, quedó en apenas 41%.

Buena parte de ese crecimiento en importaciones sigue respondiendo a algo lógico, que es llenar huecos estacionales genuinos, en las épocas del año en que Estados Unidos simplemente no puede producir cierta fruta.

Sin embargo, el análisis de la AFBF identifica que la fruta importada está llegando cada vez más temprano y quedándose cada vez más tiempo en el mercado. Los economistas del USDA llaman a esto “market window creep”, es decir, un desplazamiento gradual de la ventana de mercado. Y este fenómeno concentra la competencia justamente en las semanas tempranas y tardías de la temporada, que son las que históricamente le habían dado a los productores locales los mejores precios, los que en buena medida sostenían la rentabilidad de todo el ciclo.

La conclusión del reporte no es que el comercio internacional sea el problema. De hecho, reconoce que el intercambio sigue siendo necesario para abastecer al mercado estadounidense durante todo el año. El punto de fondo es otro, y es que una base de producción doméstica cada vez más reducida deja al abastecimiento de fruta en Estados Unidos más expuesto a factores externos, como el clima en los países proveedores, la inestabilidad política en esas regiones o eventos de seguridad alimentaria que puedan ocurrir fuera de sus fronteras.

Fuente: Fresh Fruit Portal

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