EE.UU. reabre la frontera al ganado mexicano tras un año

EE.UU. reabre la frontera al ganado mexicano tras un año

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Estados Unidos anunció que levantará de forma gradual la prohibición a las importaciones de ganado mexicano, una restricción que llevaba más de un año vigente por el riesgo sanitario del gusano barrenador del ganado.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) confirmó que el proceso comenzará dentro de 30 días con la reapertura del paso fronterizo de Douglas, en Arizona, mientras que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, informó que la reanudación de embarques mexicanos arrancará en las últimas semanas de agosto por el punto de Agua Prieta, Sonora, seguido poco después por dos cruces adicionales en Chihuahua.

Para entender la magnitud de esta decisión, vale la pena repasar lo que provocó el cierre original. La suspensión, motivada por el temor a que el parásito (que deposita larvas sobre heridas abiertas en animales de sangre caliente) se propagara hacia territorio estadounidense, terminó golpeando con fuerza al mercado de carne vacuna.

De hecho, la oferta de ganado cayó al nivel más bajo de los últimos 75 años, un escenario que se agravó por la sequía y que obligó a numerosos productores a reducir sus hatos. El resultado fue una escalada de precios sin precedentes, al punto que empresas como Tyson Foods y JBS anunciaron cierres de plantas por la falta de animales para procesamiento.

En ese contexto, la reapertura funciona como una válvula de escape para aliviar la presión sobre la cadena ganadera estadounidense. Al volver a contar con animales de origen mexicano, la industria frigorífica podrá incrementar su volumen de procesamiento y responder a una demanda que se mantiene firme pese al encarecimiento de la carne en los supermercados.

Para México, en cambio, la noticia representa la reactivación de un flujo comercial clave, además de un reconocimiento a los meses de trabajo sanitario coordinado entre la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, el SENASICA y las autoridades estadounidenses para contener la plaga.

Sin embargo, la medida no llega sin matices. La reapertura será escalonada y estará condicionada al cumplimiento de un plan sanitario, priorizando primero los cruces considerados de menor riesgo (como los de Arizona y Sonora) antes de avanzar hacia otros puntos en Chihuahua y, eventualmente, Texas.

Esta gradualidad no es casual, ya que dentro del propio sector ganadero estadounidense persisten posturas encontradas. Mientras organizaciones como el Meat Institute y la Texas Cattle Feeders Association respaldan la reapertura por considerar que existen protocolos suficientes, otras voces como R-CALF USA advierten que reanudar las importaciones podría facilitar el desplazamiento hacia el norte de animales provenientes de zonas donde el gusano barrenador sigue siendo endémico.

Esta situación deja ver el verdadero desafío que enfrentan ambos gobiernos de aquí en adelante, que consiste en sostener el equilibrio entre la urgencia económica de normalizar el comercio y la necesidad de no relajar los controles sanitarios que motivaron el cierre en primer lugar.

Para los productores de ambos países, la señal es alentadora, pero el ritmo real de la recuperación dependerá de qué tan sólido resulte el esquema de vigilancia que acompañe cada nueva apertura de cruce. Si el plan se ejecuta sin nuevos brotes, el mercado ganadero de América del Norte podría empezar a descomprimirse hacia el cierre del año, algo que tanto consumidores como productores llevan más de doce meses esperando.

Fuentes: Agrolatam y Imagen Agropecuaria