La temporada 2026 de uva de mesa en México terminó muy lejos de lo que se esperaba. En lugar de las 19 a 20 millones de cajas proyectadas, los exportadores se quedaron cortos, y Sergio Lugo, director de Mexico Table Grapes y de la Asociación Sonorense de Productores de Uva de Mesa, describió el ciclo como difícil y muy complejo.
Su explicación va directo al origen del problema: El clima se comportó de forma completamente distinta a lo previsto.
Todo comenzó en invierno, cuando temperaturas más cálidas de lo normal impidieron que los viñedos acumularan las horas frío necesarias para su desarrollo. Después, cuando el cultivo requería calor para avanzar, llegaron temperaturas bajas en su lugar. Y en marzo, justo durante la floración y la brotación (etapas críticas para la planta), se registró una ola de calor extremo que alcanzó casi 40°C.
Este desorden climático adelantó la cosecha de forma inusual. Mientras que normalmente el corte arranca en la última semana de abril, este año comenzó a mediados de mes, entre dos y tres semanas antes de lo habitual según la variedad. Esto concentró una parte enorme de la producción en mayo, mes que casi duplicó su volumen típico (de alrededor de cinco millones de cajas a casi diez millones).
Las variedades Sweet Globe, Sweet Celebration y Flame fueron las más golpeadas en términos de rendimiento. Además, el calor de marzo afectó la calidad de una parte de la fruta, sobre todo en Sweet Globe y Sweet Celebration, lo que ya llevó a los productores a trabajar junto con obtentores para mejorar el desempeño de estas variedades.
El adelanto de la cosecha también trajo consecuencias comerciales. Cuando arrancó la temporada mexicana, Estados Unidos (su principal destino) ya recibía una fuerte oferta de Chile y de Jalisco, lo que presionó los precios de las variedades tempranas de Sonora hacia abajo. El mercado terminó por equilibrarse, pero para entonces ya se había comercializado gran parte de la cosecha sonorense en condiciones desfavorables.
A esto se sumó que las exportaciones semanales nunca superaron los 2.8 millones de cajas, por debajo del consumo base estimado en Estados Unidos, que ronda los 3 millones de cajas semanales. En otras palabras, la industria no logró abastecer su propio mercado objetivo ni siquiera en su mejor momento de la temporada.
De cara al futuro, el sector ya está reaccionando con un cambio de fondo en las variedades que planta. Flame, que llegó a representar hasta 10 millones de cajas exportadas, hoy se ubica cerca de 3.7 millones, y su participación seguirá cayendo. En su lugar crece la superficie de Sweet Globe, Sweet Celebration, Timson, Cotton Candy, Summer Royal y Ruby Rose.
Para la próxima temporada, entre 70-75% de la superficie total estará ocupada por variedades propias o nuevas, dejando a las tradicionales apenas entre 25-30%.
La apuesta no se limita a las variedades. Los productores también exploran agricultura protegida, ajustes en el manejo agronómico y pruebas de campo, además de dar seguimiento cercano a expertos en clima. Para Lugo, el cambio climático ya es una realidad y representa el próximo gran desafío para toda la industria de la uva de mesa, no solo en México, sino en todo el hemisferio.
Fuente: FreshFruitPortal.com

