El liderazgo nacional de la sandía cambió de manos en 2025. Chihuahua produjo 288,396.82 toneladas, un aumento de 27.8% frente a las 225,741 toneladas de 2024. Con ese avance superó a Sonora, que pasó de 304,443.45 a 227,829.35 toneladas y registró una caída de 25.2%.
El cambio no se explica por un crecimiento general de la producción mexicana. La cosecha nacional bajó 1.4%, de 1.27 millones a 1.25 millones de toneladas. Lo que ocurrió fue una redistribución del peso entre los principales estados. Chihuahua elevó su participación de 17.8% a 23.0%, mientras Sonora redujo la suya de 24.0% a 18.2%.
Dentro de Chihuahua hay un municipio que modifica por completo la lectura del resultado. Julimes produjo apenas 1,880 toneladas en 2024, pero un año después alcanzó 88,900 toneladas. Su superficie sembrada pasó de 47 a 1,380 hectáreas. Es decir, el municipio multiplicó casi 30 veces el área destinada al cultivo y convirtió a la sandía en una actividad de una escala muy distinta a la del año previo.
El efecto sobre el estado fue decisivo. Julimes añadió cerca de 87,020 toneladas entre ambos años, mientras que toda la producción de Chihuahua aumentó alrededor de 62,656 toneladas. La diferencia indica que el avance de Julimes fue mayor que el crecimiento estatal completo. En conjunto, los demás municipios de Chihuahua produjeron unas 24,364 toneladas menos que en 2024.
Visto de otra manera, si se excluye Julimes, la producción estatal habría pasado de 223,861 a 199,497 toneladas, lo que representa una caída cercana a 10.9%. Por eso, el ascenso de Chihuahua al primer lugar nacional no fue resultado de un crecimiento uniforme en todo el territorio. Estuvo concentrado en una expansión extraordinaria de Julimes que compensó el retroceso agregado del resto.
La superficie sembrada de Chihuahua, además, aumentó solo 3.8%, de 5,640 a 5,856.5 hectáreas. Como la producción creció mucho más, el rendimiento agregado pasó de cerca de 40.0 a 49.2 toneladas por hectárea. El cambio muestra que el resultado estatal combinó una ligera expansión de superficie con una producción mucho mayor por hectárea.
También cambió el peso interno del municipio. En 2024 Julimes aportaba menos de 1% de la sandía producida en Chihuahua. Para 2025 concentró 30.8%. En solo un año pasó de ser un participante menor a generar casi una de cada tres toneladas cosechadas en el estado.
El valor económico acompañó ese movimiento. La sandía de Chihuahua pasó de 963.3 millones a 1,512.3 millones de pesos, un incremento de 57.0%. Este avance fue mucho mayor que el crecimiento del volumen, lo que muestra que el aumento productivo estuvo acompañado por un mayor valor promedio por tonelada en el conjunto estatal.
Sonora siguió siendo un productor de gran escala, pero su retroceso abrió el espacio para el cambio de liderazgo. Su producción cayó 25.2% y la superficie sembrada disminuyó 17.5%, de 5,725 a 4,722 hectáreas. Aun así, el valor total solo bajó 4.2%, de 1,668.5 a 1,598.9 millones de pesos.
La nueva posición de Chihuahua, por tanto, tiene una característica muy concreta. El liderazgo nacional de 2025 depende en buena medida de un salto productivo localizado. Julimes no solo creció con rapidez. Su expansión fue suficientemente grande para cambiar el resultado estatal y, con ello, alterar la posición de los dos mayores productores de sandía del país.
Fuente: DGSIAP

