Sembrar maíz en Sinaloa ya costaría más de $60,000

Sembrar maíz en Sinaloa ya costaría más de $60,000

Los productores de maíz de Sinaloa se preparan para un nuevo ciclo con una presión adicional sobre sus cuentas. De acuerdo con la Organización Agropecuaria Sustentable para el Desarrollo de Sinaloa (Agrosin), producir una hectárea podría superar los 60,000 pesos, después de que el ciclo anterior ya cerrara con costos superiores a los 50,000 pesos.

La advertencia parte de un posible aumento en varios insumos. Agrosin señala que las semillas podrían encarecerse entre 200 y 250 pesos por bolsa, aunque ese ajuste todavía no ha sido confirmado oficialmente. A esto se suma un incremento cercano al 10% en los costos de los insumos agrícolas en términos generales.

El problema no está únicamente en cuánto cuesta producir una hectárea. También importa cuándo debe pagarse ese dinero. Semillas, fertilizantes y otros insumos se compran antes de cosechar y antes de saber qué rendimiento se obtendrá o a qué precio podrá venderse el grano. Eso significa que cada aumento eleva desde el inicio el capital que el productor necesita para sostener el mismo nivel de siembra.

La diferencia puede ser importante. Si una hectárea pasa de costar más de 50,000 pesos a más de 60,000 pesos, el productor necesita al menos 10,000 pesos adicionales por hectárea respecto al nivel señalado para el ciclo anterior. Esa presión crece conforme aumenta la superficie sembrada y puede ser especialmente sensible para las unidades pequeñas y medianas, que tienen menos margen para absorber incrementos simultáneos.

El amoníaco es otro foco de atención. Agrosin recordó que durante el año pasado su precio aumentó y advirtió que una menor disponibilidad en momentos de alta demanda suele trasladarse con rapidez a los precios que pagan los agricultores. Si semillas y fertilizantes suben al mismo tiempo, el costo total puede aumentar antes de que comience plenamente el ciclo productivo.

Esto también modifica la escala del riesgo financiero. Mantener la misma superficie obliga a movilizar más recursos antes de generar ingresos, mientras reducirla puede limitar el volumen final de producción. La organización no asegura que ese ajuste vaya a ocurrir, pero sí advierte que una estructura de costos más pesada influye directamente en las decisiones de siembra.

Por eso, la discusión también se mueve hacia la vigilancia de precios y el respaldo a la comercialización. Agrosin pidió que las autoridades observen la formación de precios de los insumos y eviten aumentos que considere desproporcionados. Además, plantea que exista una partida federal para apoyar la comercialización del maíz y reducir la presión sobre los productores.

Ese segundo punto es relevante porque un mayor costo de producción no garantiza un mayor ingreso. El productor puede invertir más y aun así enfrentar un precio de venta insuficiente para recuperar ese desembolso. El riesgo, por tanto, no está solamente en producir más caro, sino en hacerlo con márgenes cada vez más estrechos.

Sinaloa tiene al maíz entre sus cultivos agrícolas centrales. Por eso, si los costos continúan subiendo, el efecto puede reflejarse en decisiones sobre superficie sembrada, financiamiento y capacidad de sostener el siguiente ciclo. Por ahora, la cifra de más de 60,000 pesos por hectárea es una estimación. Las próximas semanas mostrarán si el comportamiento de semillas, fertilizantes y amoníaco confirma ese nuevo nivel de costos.

Fuentes: AgroLatam

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