California exige frenar la ola aguacatera mexicana

California exige frenar la ola aguacatera mexicana

La Comisión de Aguacate de California (CAC, por sus siglas en inglés) volvió a subir el tono frente a las autoridades comerciales de Estados Unidos. Su petición es concreta y no es nueva, pero ahora llega con más urgencia porque se suma a un hallazgo reciente que reactivó las alarmas fitosanitarias.

Las exportaciones de aguacate mexicano hacia Estados Unidos crecieron 35% durante los primeros cuatro meses de 2026, comparado con el mismo periodo del año anterior. Ese incremento golpea justo cuando los productores californianos están en plena cosecha, así que la presión sobre los precios locales se siente doble.

Por si el tema comercial no fuera suficiente, el 4 de agosto de 2026 una inspección en una empacadora mexicana detectó una larva que se sospecha podría ser una plaga regulada, aunque no pudo colectarse ni identificarse con certeza; los especialistas creen que podría tratarse del barrenador de rama del aguacate (Macrocopturus aguacatae).

Ese hallazgo, junto con la suspensión temporal de las inspecciones del USDA y APHIS en Michoacán ese mismo día por temas de seguridad, reforzó el argumento de la CAC para exigir una revisión más estricta del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

La propuesta central de la comisión es establecer una cuota arancelaria estacional (TRQ) para el aguacate mexicano. Esto significaría que un volumen definido entraría con el arancel estándar entre marzo y septiembre, mientras que los envíos adicionales enfrentarían una tarifa más alta. La idea es que esa cuota funcione junto con el regreso de inspecciones más rigurosas del USDA antes de que cualquier aguacate mexicano llegue al mercado estadounidense.

El trasfondo de seguridad tiene peso propio en esta historia. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha descrito la extorsión como un problema particularmente extendido en la agricultura de Michoacán, y ha señalado que los cárteles extorsionan de forma rutinaria a productores, empacadores y otros actores involucrados en cultivos como el aguacate. Esa situación ha interrumpido inspecciones y ha reducido la vigilancia en los huertos, lo cual, según la CAC, abre la puerta a que las plagas circulen con menos control.

Ken Melban, presidente de la CAC, resumió la postura de la organización con dureza. “Nuestros productores no tienen esperanza de sobrevivir cuando las reglas normales del mercado son reemplazadas por el Viejo Oeste”, dijo, y agregó que este es el momento para una cuota arancelaria estacional y para restablecer por completo las inspecciones rigurosas del USDA antes de permitir la entrada de aguacates mexicanos.

Vale la pena entender que esta no es solo una respuesta a un riesgo biológico puntual. La CAC lleva años buscando reducir las importaciones mexicanas para contrarrestar lo que considera una sobreoferta de aguacate en el mercado estadounidense, y a inicios de julio incluso lanzó un video promocional en el que voces de la industria hablaban de resolver un “desastre culinario”. Aun así, Melban ha insistido en que su gremio no busca detener el comercio, sino competir en condiciones que considera más equilibradas dentro de su propio mercado.

El momento tampoco es casual. Todo esto ocurre en medio de la revisión del TMEC, un proceso donde estas posturas pesan en las decisiones sobre el futuro del tratado. Para México, el mensaje es claro, la seguridad en zonas productoras como Michoacán ya no es solo un asunto interno, sino una pieza que influye directamente en las condiciones de acceso de sus exportaciones agrícolas al mercado más importante para el sector.

Fuentes: Perishable News y FreshFruitPortal

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