Aguacate mexicano exporta menos valor con más cosecha

Las exportaciones de aguacate mexicano caen 25%

El aguacate mexicano vivió un primer semestre complicado en 2026. Según datos del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), las exportaciones sumaron 1,690 millones de dólares entre enero y junio, una caída de casi 25% frente al mismo periodo de 2025. Es una de las bajas más fuertes entre los productos agroalimentarios mexicanos, junto con las berries y el azúcar.

Lo llamativo es que esta caída no se explica por una menor cosecha. De acuerdo con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), México va camino a producir 2.8 millones de toneladas de aguacate en 2026, es decir 3% más que el año anterior, gracias a lluvias oportunas y temperaturas favorables durante la temporada. Michoacán y Jalisco siguen concentrando la gran mayoría de ese volumen. Entonces el problema no es que falte fruta, sino que cada kilo exportado está generando menos ingresos.

El propio GCMA atribuye esta contracción a dos factores puntuales, el endurecimiento de las medidas comerciales de Estados Unidos y un menor dinamismo de la demanda externa. En otras palabras, el mercado estadounidense (el principal comprador del aguacate mexicano) se volvió más exigente y compró con menos entusiasmo, mientras las condiciones de acceso se complicaron. El resultado es que el valor total de lo vendido afuera bajó, aunque el campo mexicano siguió produciendo con normalidad.

Esa combinación (más fruta disponible y menos salida hacia el exterior) tiene un efecto directo dentro del país. Cuando el aguacate no encuentra la misma salida en exportación, una parte mayor de la cosecha se queda circulando en el mercado interno, y eso presiona los precios hacia abajo.

En Guanajuato, por ejemplo, productores han reportado que intermediarios les ofrecen comprar el kilo en 15 pesos para revenderlo después en 40, cuando a inicios de año el precio llegó a costar hasta 80 pesos el kilo. Es decir, quien produce recibe cada vez menos, aunque el consumidor final no necesariamente pague menos.

Este fenómeno también se refleja en las cifras generales del comercio agroalimentario. El superávit de esa balanza se redujo 12.1%, hasta 4,533 millones de dólares, porque las exportaciones agroalimentarias crecieron apenas 1.7% (a 27,811 millones de dólares) mientras las importaciones avanzaron 4.9% (a 23,278 millones).

El aguacate, que suele ser uno de los motores del superávit del campo mexicano, esta vez fue de los que más lo frenaron. Otros productos como el tequila (con un alza de 21.8%), la carne de bovino (8.1% más) y el jitomate (2.4% más) sí lograron crecer, lo que confirma que el freno no fue generalizado, sino concentrado en el aguacate y las berries.

De cara a la segunda mitad del año, el reto para el sector aguacatero no es producir más, porque ya lo está haciendo. El reto es recuperar el valor que perdió en el mercado externo. Si las condiciones comerciales con Estados Unidos y la demanda internacional no mejoran, es probable que el excedente siga presionando los precios que reciben los productores mexicanos, incluso en un año de cosecha abundante.

Fuente: El Financiero

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