Etiqueta: Estados Unidos

  • El aguacate mexicano pierde fuerza durante el verano

    El aguacate mexicano pierde fuerza durante el verano

    México sigue siendo el gran proveedor de aguacate para Estados Unidos durante el año, pero esa posición cambia de forma notable en verano. Resulta que nuestro país abastece cerca del 85% de la demanda estadounidense en términos generales. Sin embargo, durante los meses de verano su participación cae hasta 35%. La diferencia no significa que México haya perdido de forma permanente su posición, sino que en esta parte del año enfrenta una combinación distinta de oferta, tamaños de fruta y competencia.

    El mercado atraviesa además un momento de abundancia. En la semana 29 de 2026 cruzaron hacia Estados Unidos casi 1,000 camiones de aguacate mexicano. Al 22 de julio existía un excedente de oferta frente a la demanda cercano a 10.9 millones de kilos. A esto se suma que los supermercados estadounidenses cuentan con calibres grandes procedentes de Perú y California a precios estables. En ese escenario, el aguacate mexicano tiene menos espacio para dominar el mercado como lo hace durante otras épocas del año.

    La composición de la cosecha mexicana también ayuda a explicar la presión. México está enviando fruta de la cosecha de flor loca y 60% de la producción corresponde a calibres 60 y menores. Dentro de ese volumen, 30% corresponde al calibre 60, 20% al calibre 70 y 10% al calibre 84. Esto importa porque el tamaño de la fruta influye directamente en su valor comercial. Cuando una proporción elevada de la oferta se concentra en calibres pequeños y el mercado dispone al mismo tiempo de fruta grande procedente de otros orígenes, las diferencias de precio se vuelven más marcadas.

    El efecto está llegando a las empacadoras mexicanas. Algunas están aceptando pérdidas en ciertos calibres para mantener la operación y conservar a su personal. Los precios recibidos por los productores se acercan a sus costos de producción en varios tamaños. El calibre 60 se ubica alrededor de 18 pesos por kilo, el 70 en 15 pesos y el 84 en 12 pesos. En la semana 30, además, una caja de calibre 48 tenía una diferencia de 22.00 dólares frente a una de calibre 60.

    La presión no proviene únicamente del mercado estadounidense. pues existen aproximadamente 100 empacadoras más que hace 15 años. Esa mayor competencia obliga a las empresas a disputar fruta y puede llevarlas a pagar más por determinados calibres incluso cuando el resultado comercial no es favorable. El problema entonces no es solo vender menos caro, sino sostener una operación donde productores y empacadores enfrentan presiones distintas dentro de la misma cadena.

    La expectativa es que esta situación cambie conforme avance la temporada. Si la fruta continúa creciendo, habrá una mayor disponibilidad de calibres grandes y las empacadoras buscarán recuperar parte de las pérdidas acumuladas. Esto podría traducirse en precios más altos en las siguientes semanas.

    Lo relevante es que la caída de 85% a 35% muestra el carácter estacional del dominio mexicano. México conserva una posición estructural muy fuerte en Estados Unidos, pero durante el verano comparte mucho más el mercado. En ese periodo, el tamaño de la fruta, la llegada de producto de Perú y California, el nivel de oferta y la competencia entre empacadoras pueden modificar de forma considerable la rentabilidad de toda la cadena.

    Fuente: FreshPlaza

  • California exige frenar la ola aguacatera mexicana

    California exige frenar la ola aguacatera mexicana

    La Comisión de Aguacate de California (CAC, por sus siglas en inglés) volvió a subir el tono frente a las autoridades comerciales de Estados Unidos. Su petición es concreta y no es nueva, pero ahora llega con más urgencia porque se suma a un hallazgo reciente que reactivó las alarmas fitosanitarias.

    Las exportaciones de aguacate mexicano hacia Estados Unidos crecieron 35% durante los primeros cuatro meses de 2026, comparado con el mismo periodo del año anterior. Ese incremento golpea justo cuando los productores californianos están en plena cosecha, así que la presión sobre los precios locales se siente doble.

    Por si el tema comercial no fuera suficiente, el 4 de agosto de 2026 una inspección en una empacadora mexicana detectó una larva que se sospecha podría ser una plaga regulada, aunque no pudo colectarse ni identificarse con certeza; los especialistas creen que podría tratarse del barrenador de rama del aguacate (Macrocopturus aguacatae).

    Ese hallazgo, junto con la suspensión temporal de las inspecciones del USDA y APHIS en Michoacán ese mismo día por temas de seguridad, reforzó el argumento de la CAC para exigir una revisión más estricta del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

    La propuesta central de la comisión es establecer una cuota arancelaria estacional (TRQ) para el aguacate mexicano. Esto significaría que un volumen definido entraría con el arancel estándar entre marzo y septiembre, mientras que los envíos adicionales enfrentarían una tarifa más alta. La idea es que esa cuota funcione junto con el regreso de inspecciones más rigurosas del USDA antes de que cualquier aguacate mexicano llegue al mercado estadounidense.

    El trasfondo de seguridad tiene peso propio en esta historia. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha descrito la extorsión como un problema particularmente extendido en la agricultura de Michoacán, y ha señalado que los cárteles extorsionan de forma rutinaria a productores, empacadores y otros actores involucrados en cultivos como el aguacate. Esa situación ha interrumpido inspecciones y ha reducido la vigilancia en los huertos, lo cual, según la CAC, abre la puerta a que las plagas circulen con menos control.

    Ken Melban, presidente de la CAC, resumió la postura de la organización con dureza. “Nuestros productores no tienen esperanza de sobrevivir cuando las reglas normales del mercado son reemplazadas por el Viejo Oeste”, dijo, y agregó que este es el momento para una cuota arancelaria estacional y para restablecer por completo las inspecciones rigurosas del USDA antes de permitir la entrada de aguacates mexicanos.

    Vale la pena entender que esta no es solo una respuesta a un riesgo biológico puntual. La CAC lleva años buscando reducir las importaciones mexicanas para contrarrestar lo que considera una sobreoferta de aguacate en el mercado estadounidense, y a inicios de julio incluso lanzó un video promocional en el que voces de la industria hablaban de resolver un “desastre culinario”. Aun así, Melban ha insistido en que su gremio no busca detener el comercio, sino competir en condiciones que considera más equilibradas dentro de su propio mercado.

    El momento tampoco es casual. Todo esto ocurre en medio de la revisión del TMEC, un proceso donde estas posturas pesan en las decisiones sobre el futuro del tratado. Para México, el mensaje es claro, la seguridad en zonas productoras como Michoacán ya no es solo un asunto interno, sino una pieza que influye directamente en las condiciones de acceso de sus exportaciones agrícolas al mercado más importante para el sector.

    Fuentes: Perishable News y FreshFruitPortal

  • Mujeres en agricultura no buscan ventajas sino equidad

    Mujeres en agricultura no buscan ventajas sino equidad

    Una investigación encargada por la organización Women in Horticulture, y realizada por la agencia independiente Scarlatti, acaba de poner sobre la mesa un dato que resume el problema completo. El 80% de las mujeres encuestadas en el sector dijo haber vivido discriminación por su género en algún momento de su carrera. Entre los hombres, esa cifra fue de solo 28%. El estudio se basó en 244 respuestas de encuesta y 34 entrevistas a profundidad con hombres y mujeres que trabajan en horticultura.

    Lo interesante no es solo el número, sino lo que hay detrás de él. Las mujeres entrevistadas describieron situaciones muy concretas. Tener que llegar sobrepreparadas para que las tomaran en serio. Ver cómo sus ideas eran ignoradas hasta que un colega hombre las repetía. Quedar excluidas del uso de maquinaria que sabían operar perfectamente. Y recibir comentarios sobre su apariencia, su capacidad o incluso su embarazo, algo que sus compañeros varones simplemente no enfrentan.

    Dana Carver, vocera de Scarlatti, explica que las mujeres no están pidiendo una ventaja adicional, sino la misma oportunidad que cualquier otra persona. Y ahí está la clave, porque ese tipo de petición es mucho más fácil de aceptar para una industria que teme verse obligada a dar trato preferencial.

    Aquí aparece un punto esencial. Cuando se preguntó a las mujeres qué tipo de apoyo preferían, las respuestas se dividieron casi a la mitad. Seis de cada quince mujeres consideraron útil algún apoyo dirigido específicamente a ellas, como programas de mentoría o mayor visibilidad de oportunidades. Otras seis, en cambio, rechazaron por completo cualquier programa exclusivo para mujeres, ya que temen que esto refuerce la idea de que ellas avanzan gracias a ayuda y no por mérito propio.

    Más allá de esa división, hubo un consenso amplio. El 52% de las mujeres encuestadas coincidió en que la mayor diferencia vendría de algo mucho más simple, hacer visibles las oportunidades de desarrollo y crecimiento que ya existen. Esta cifra supera por mucho a cualquier apoyo con enfoque exclusivamente femenino, lo cual sugiere que el problema no es tanto la falta de programas, sino la falta de acceso claro a la información y a las rutas de ascenso.

    El estudio también encontró algo que conviene entender bien. Hombres y mujeres comparten barreras similares para avanzar en su carrera, como la falta de confianza en sí mismos o la ausencia de rutas claras dentro de sus organizaciones. Pero el género aparece como el tercer obstáculo más importante para las mujeres (39%), mientras que para los hombres representa apenas un 3%. La razón más citada por ellas es que su opinión no se valora igual que la de sus colegas hombres.

    La implicación para la industria es clara. Carver lo resume diciendo que eliminar una barrera no es un favor hacia las mujeres, sino simplemente una buena decisión de negocio. Las empresas que actúen primero para corregir estas desigualdades tendrán acceso preferente a un talento comprometido que hoy podría estar buscando espacios más justos fuera del sector agrícola.

    Fuente: FreshFruitPortal

  • Nueva planta en Arizona para combatir al gusano barrenador

    Nueva planta en Arizona para combatir al gusano barrenador

    El gobierno de Estados Unidos, a través de su Departamento de Agricultura (USDA) invertirá 25 millones de dólares en una nueva instalación para dispersar moscas estériles en Arizona. El objetivo es simple de entender, aunque su ejecución no lo es tanto, se busca frenar el avance del gusano barrenador del ganado, una plaga que representa una amenaza seria para la industria pecuaria.

    La técnica detrás de esto suena casi contraintuitiva, pero funciona desde hace décadas. Se liberan millones de moscas estériles en zonas donde existe riesgo de brote. Al no poder reproducirse, estas moscas reducen poco a poco la población de la plaga sin necesidad de usar químicos masivos. Con esta nueva planta, Arizona se suma a instalaciones que ya operan en Texas, México y Panamá, formando así una red regional pensada para actuar de forma coordinada en toda Norteamérica.

    Lo que hace especialmente relevante este anuncio es el contexto en el que llega. La secretaria de agricultura, Brooke Rollins, lo dio a conocer durante una visita al puerto de entrada de Douglas, en Arizona, justo antes de que ese cruce fronterizo reabra el comercio de ganado en pie el 24 de agosto. No es casualidad. Douglas fue elegido como el primer punto en reabrir porque Sonora mantiene, según el USDA, uno de los sistemas de sanidad animal más sólidos de México, con el menor nivel de riesgo sanitario de la región.

    Aquí es donde el análisis se vuelve interesante. La reapertura no significa que los controles se relajen, sino todo lo contrario. Cada animal que cruce por Douglas pasará por múltiples revisiones veterinarias, incluidas inspecciones de especialistas del APHIS (el brazo sanitario del USDA). Si un animal no cumple los criterios, será rechazado de inmediato. Y si se detecta cualquier enfermedad, las importaciones se suspenderán de forma automática. Es decir, la puerta se abre, pero con un filtro mucho más estricto que antes.

    Para los productores, esta noticia tiene un peso económico directo. El comercio de ganado entre México y Estados Unidos había enfrentado restricciones por el temor al gusano barrenador, y su reactivación (aunque gradual) representa un alivio para quienes dependen de ese flujo comercial. El legislador Juan Ciscomani, de Arizona, lo dejó claro al señalar que la industria ganadera del estado no podía seguir esperando ante la amenaza de la plaga.

    En el fondo, lo que está construyendo el USDA es una barrera de contención que combina infraestructura física (la planta de moscas estériles) con protocolos administrativos (las inspecciones reforzadas). Ninguna de las dos piezas funciona sola. Si solo se libera a las moscas sin vigilar la frontera, el riesgo de reinfestación sigue presente. Y si solo se inspecciona sin atacar la plaga en su origen, la presión sanitaria nunca disminuye.

    Lo que viene ahora es observar si este modelo, aplicado primero en Douglas, se replica en otros puertos fronterizos. Si el sistema demuestra ser efectivo, es probable que veamos anuncios similares en otros cruces, ampliando poco a poco la reapertura del comercio ganadero entre ambos países.

    Fuente: Ganaderia

  • Fresa mexicana busca evitar arancel en Estados Unidos

    Fresa mexicana busca evitar arancel en Estados Unidos

    La industria mexicana de la fresa está en medio de uno de los procesos comerciales más importantes de los últimos años. El Departamento de Comercio de Estados Unidos abrió una investigación por presunto dumping en contra de las exportaciones mexicanas de esta fruta. Sin embargo, José Luis Bustamante, expresidente de Aneberries, pidió no adelantar conclusiones, ya que hasta el momento no existe ninguna determinación ni arancel aplicado.

    Según explicó Bustamante, el proceso sigue en marcha y la primera fecha importante será entre el 18 y el 24 de agosto. Ese día, las autoridades de Estados Unidos darán a conocer una determinación preliminar, basada en la revisión hecha a los dos principales exportadores mexicanos de fresa (Driscoll’s México y Mainland Farms). Esa resolución solo indicará si hay elementos para seguir con el caso, no si se aplicará o no un arancel. La decisión final se conocerá entre noviembre de 2026 y enero de 2027 y, en ese momento, podrían establecerse medidas antidumping en caso de que se determine que corresponden.

    Por ahora, la fresa mexicana entra a Estados Unidos sin ningún arancel, lo cual es clave para entender la magnitud de lo que está en juego. Un cambio en esta condición modificaría directamente los costos de la cadena de distribución y, según advirtió Bustamante, terminaría afectando al consumidor final más que al productor.

    El argumento central de la defensa mexicana es que ambas industrias no compiten entre sí, sino que se complementan. La temporada de exportación mexicana ocurre principalmente entre noviembre y marzo, justo cuando la producción estadounidense es más baja y los precios suben por la escasez de oferta local.

    En otras palabras, México llega a cubrir un espacio que Estados Unidos no puede abastecer con su propia producción durante esos meses. Para sostener este argumento ante las autoridades, Aneberries trabaja con el despacho legal White & Case, que documenta cómo el crecimiento de las exportaciones mexicanas ha ido de la mano con un mayor consumo de fresa en el mercado estadounidense, no con un desplazamiento de la producción local.

    Este planteamiento no es nuevo. Bustamante lo comparó con lo ocurrido en el mercado del aguacate, donde una mayor disponibilidad del producto ayudó a que more gente lo comprara, beneficiando tanto a productores como a consumidores. Además, señaló que si se aplicara una medida compensatoria, el efecto sería similar al que ya se vivió con el tomate mexicano, cuando las restricciones comerciales elevaron los precios en los supermercados estadounidenses.

    Otro punto que resalta la industria mexicana es el impacto económico que generan estas exportaciones también dentro de Estados Unidos, ya que sostienen empleos en transporte, distribución, supermercados y logística. Incluso mencionó que, durante el verano, México importa fresa de California para su propio consumo interno, lo que refuerza la idea de que ambos mercados dependen uno del otro en distintos momentos del año.

    Más allá del tema comercial, Bustamante también habló de otro reto que enfrenta la industria: mejorar la experiencia del consumidor. Durante años, el desarrollo de nuevas variedades se enfocó en que la fruta durara más, resistiera enfermedades y fuera más productiva, pero dejó en segundo plano el sabor. Ahora el reto es lograr fresas más dulces y atractivas, para que quien las compre quiera repetir la experiencia.

    En resumen, aunque el proceso antidumping podría tardar varios meses en resolverse, lo que está en discusión no es solo un arancel, sino la forma en que se entiende la relación comercial entre ambos países en este producto.

    Fuente: Portal Frutícola

  • EE.UU. detiene a su personal y paraliza al aguacate

    EE.UU. detiene a su personal y paraliza al aguacate

    Este miércoles 5 de agosto, el gobierno de Estados Unidos suspendió temporalmente las actividades de su personal en Michoacán. La medida surgió por una amenaza contra intereses estadounidenses en la entidad, aunque hasta ahora ni la Embajada de Estados Unidos ni las autoridades mexicanas han detallado en qué consistió esa amenaza.

    La suspensión golpea directamente a la industria aguacatera del estado, porque paraliza el trabajo de los Oficiales Regulatorios del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), quienes son los encargados de verificar que los empaques michoacanos cumplan con el Plan de Trabajo Operativo necesario para exportar la fruta.

    La Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate de México (APEAM) confirmó la situación mediante un comunicado oficial. Ahí explicó que, por ahora, solo se autoriza procesar la fruta que fue recibida el martes 4 de agosto bajo supervisión estadounidense. El aguacate que se descargue este miércoles podrá ingresar a los empaques, pero no podrá procesarse ni embarcarse hacia el mercado estadounidense, algo similar a lo que ocurre normalmente los domingos. Ante esto, cada empaque tendrá que decidir por su cuenta si vale la pena seguir con los cortes en el campo durante esta jornada.

    La directiva y el director general de APEAM ya viajaron a la Ciudad de México para reunirse con autoridades federales y buscar formas de reducir el impacto económico. Esto no es un simple trámite administrativo, porque cada día sin exportación representa fruta que se queda sin salida, jornales que igual hay que pagar y compromisos comerciales que corren el riesgo de incumplirse.

    Lo que hace distinta esta pausa es su origen. Estados Unidos ha emitido antes advertencias de no viajar a Michoacán por la inseguridad general del estado (de hecho, la entidad sigue clasificada en el nivel más alto de riesgo, el Nivel 4). Sin embargo, esta vez no se trata solo de una recomendación para turistas o ciudadanos estadounidenses, sino de un freno directo a las labores oficiales de inspección, que es justamente el mecanismo que permite exportar aguacate a ese país.

    Este tipo de suspensiones no son nuevas. En febrero de 2022, una amenaza contra un inspector detuvo los envíos por una semana. En junio de 2024, la retención de dos inspectores en un bloqueo cerca de Paracho paralizó las exportaciones durante varios días, con pérdidas estimadas entonces en 52 millones de dólares por semana, según cálculos de productores consultados en su momento. El patrón se repite porque el sistema de exportación depende de que el personal extranjero pueda moverse con libertad y seguridad dentro del territorio michoacano, algo que no siempre está garantizado.

    La implicación de fondo es que el aguacate mexicano funciona bajo una especie de contrato de confianza binacional, donde la seguridad de los inspectores estadounidenses pesa tanto para el negocio como la calidad de la fruta misma. Cada vez que ese contrato se pone en duda, aunque sea por un incidente aislado, todo el sector paga el costo, desde el productor hasta el consumidor en Estados Unidos, que podría ver menos oferta y precios más altos en los próximos días. Por ahora, ni la Embajada ni APEAM han dado una fecha para que las operaciones regresen a la normalidad.

    Fuente: APEAM

  • Reforma agrícola migratoria enfrenta cuellos de botella

    Reforma agrícola migratoria enfrenta cuellos de botella

    El Congreso de Estados Unidos avanza con la Securing Agriculture’s Workforce Act (SAWA), una iniciativa que busca modernizar el programa de visas H-2A para trabajadores agrícolas temporales. La propuesta elimina las restricciones estacionales que hoy limitan este visado y crea un portal único para que los empleadores gestionen sus solicitudes.

    Suena como una gran noticia para el campo estadounidense. El problema es que, según líderes del sector, la infraestructura federal que procesa estas visas simplemente no está lista para soportar lo que viene.

    John Hollay, presidente de la National Council of Agricultural Employers, explica que la participación en el programa H-2A se ha duplicado en los últimos cinco años. Ahora, con SAWA abriendo la puerta a nuevas industrias (lácteos, hongos, agricultura en ambientes controlados y procesamiento de carne), se espera que el volumen de solicitudes crezca todavía más. Y ahí es donde aparece el verdadero riesgo, porque agregar demanda a un sistema ya saturado no mejora nada, solo traslada el problema.

    El cuello de botella más grave está en los consulados. Tom Bortnyk, del despacho másLabor, describe cómo el Departamento de Estado ha aumentado el escrutinio en las entrevistas, sobre todo cuando el trabajo incluye manejar vehículos, lo que activa revisiones adicionales de antecedentes y licencias. El resultado son retrasos que, en la agricultura, se traducen directamente en pérdidas económicas. Bortnyk menciona el caso de un contratista donde 8 de cada 10 trabajadores quedaron detenidos de forma indefinida en el consulado, y otro cliente cuyos trabajadores llegaron dos semanas tarde. En un sector donde los cultivos se pudren en el campo si no hay quién los coseche, cada día de demora cuesta dinero real.

    A esto se suma otro factor poco visible, la competencia entre programas de visas. Cada año se otorgan 66,000 visas H-2B para trabajos no agrícolas, y cerca de 33,000 de esos trabajadores compiten en primavera por las mismas citas consulares que los solicitantes de H-2A. Si además se aprueban exenciones que permitirían a más empleadores acceder al H-2B, la presión sobre esas citas aumentará todavía más, aunque se trate de programas distintos.

    Detrás de todo esto hay un tema de dinero. El Departamento de Trabajo llegó a cobrar cuotas por las solicitudes H-2A, pero una regla federal obliga a que ese dinero vaya directo a la Tesorería general, no al propio programa, así que la dependencia terminó pausando el cobro. Esto significa que, aunque existan recursos potenciales para reforzar personal en temporadas altas, las agencias no tienen forma de usarlos donde más se necesitan.

    Lo interesante es que SAWA no incluye ninguna disposición para resolver esta falta de capacidad operativa. La ley introduce mejoras reales, como certificaciones laborales de tres años y una posible portabilidad de trabajadores entre empleadores dentro de Estados Unidos, lo cual reduciría algo de presión sobre los consulados. Pero, según Bortnyk, esa reducción sería marginal comparada con el volumen total de solicitudes.

    En resumen, SAWA resuelve el papeleo, pero no toca el verdadero cuello de botella, que está en la capacidad de las agencias para procesar personas, no formularios. Si el Congreso no destina recursos específicos para reforzar al Departamento de Estado y a las oficinas consulares, los beneficios de la reforma podrían quedarse atrapados en la misma fila que hoy retrasa a los trabajadores.

    Fuente: The Packer

  • APHIS cumple 50 años defendiendo cultivos de la mosca

    APHIS cumple 50 años defendiendo cultivos de la mosca

    Este año, el Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal de Estados Unidos (APHIS, por sus siglas en inglés) llegó a un hito que pocos programas agrícolas logran alcanzar. El Programa contra la Mosca del Mediterráneo (Medfly) cumple 50 años de operación ininterrumpida, y lo hace como una de las defensas más sólidas que existen contra una de las plagas más destructivas para la agricultura mundial.

    El programa nació en 1975, gracias a una colaboración entre Estados Unidos, México y Guatemala. Desde entonces se ha convertido en un modelo de referencia para el manejo de plagas a nivel global, algo especialmente relevante si se considera que este insecto puede infestar más de 350 tipos de frutas y verduras, lo que lo convierte en una amenaza directa para la seguridad alimentaria, el comercio y las economías agrícolas de toda la región.

    La estrategia detrás de este éxito tiene un nombre técnico, que es la técnica del insecto estéril, aunque su funcionamiento es sorprendentemente sencillo de entender. Desde la planta El Pino, en Guatemala (el centro de producción de insectos estériles más grande del mundo), APHIS y sus socios producen 1,200 millones de moscas estériles cada semana. Estas se liberan en zonas estratégicas para interrumpir la reproducción de las poblaciones silvestres, sin necesidad de recurrir a químicos agresivos.

    El resultado de cinco décadas aplicando este método habla por sí solo. California y Florida se han mantenido como zonas libres de mosca de la fruta, mientras que la presión de la plaga también ha disminuido en regiones vecinas. Esto se traduce en menos aplicaciones de pesticidas, cultivos más sanos y relaciones comerciales más estables entre los países involucrados.

    Ahora bien, lo que hace especialmente valioso este programa no es solo su antigüedad, sino lo que representa como modelo de cooperación trinacional sostenida en el tiempo. Mantener un esfuerzo conjunto entre tres países durante medio siglo, con resultados medibles y constantes, no es algo común en la política agrícola internacional. Por eso el programa se ha convertido en una referencia que ha inspirado iniciativas similares en otras partes del mundo, y que ha posicionado a Estados Unidos como un actor clave en materia de bioseguridad agrícola.

    La cifra que mejor resume el impacto económico actual del programa es contundente. Hoy protege más de 18,500 millones de dólares en producción y comercio agrícola estadounidense. Esa cantidad representa cultivos que llegan a los mercados sin la amenaza constante de cuarentenas, pérdidas o restricciones comerciales derivadas de un brote de la plaga.

    Sin embargo, el programa no se sostiene solo con infraestructura y ciencia. APHIS ha sido enfático en señalar que la vigilancia pública también importa. Viajeros, productores y consumidores tienen un papel activo en mantener esta protección, principalmente respetando las restricciones de traslado de productos frescos entre países, una medida simple que evita que la plaga vuelva a establecerse en zonas donde ya fue erradicada.

    Con 50 años de historia, el Programa Medfly demuestra que la prevención sostenida, respaldada por ciencia y cooperación internacional, puede ser más efectiva y económica que enfrentar una infestación ya establecida.

    Fuente: Fresh Fruit Portal

  • Mexico es clave para el mercado del arándano en EE.UU.

    Mexico es clave para el mercado del arándano en EE.UU.

    Durante la edición 16 del Congreso Aneberries, celebrado en Guadalajara, Kasey Cronquist (presidente del US Highbush Blueberry Council, conocido como USHBC) subió al escenario principal para hablar sobre el futuro del arándano en Norteamérica.

    Su mensaje combinó dos ideas que, a primera vista, parecen contradictorias. Por un lado, la demanda de arándanos en Estados Unidos sigue creciendo de forma sostenida. Por otro, esa expansión depende cada vez más de un socio comercial que hoy enfrenta incertidumbre política, Mexico.

    Los números que compartió Cronquist son contundentes. El consumo se ha multiplicado 2.5 veces desde 2011 y se espera que vuelva a duplicarse en la próxima década. Sin embargo, el crecimiento no debería medirse solo en volumen, ya que la mitad de los hogares estadounidenses ni siquiera ha comprado arándanos en el último año. Y entre quienes sí lo hacen, apenas el 20% concentra el 60% del gasto total. Esto significa que la industria depende de un grupo reducido de consumidores leales, mientras el resto del mercado sigue sin explorarse.

    Para revertir esa concentración, el USHBC está apostando por estrategias de mercadotecnia poco convencionales, entre ellas una alianza con la revista People que convirtió al arándano en el “alimento más sexy” del año, como complemento al tradicional número del hombre más sexy.

    También busca resolver otro problema de consumo, la fruta domina el desayuno pero prácticamente desaparece de la dieta durante la tarde. Cronquist puso como ejemplo a Avocados from Mexico, que logró posicionar al aguacate como un alimento apto para reuniones y eventos deportivos, no solo para el almuerzo.

    La parte más relevante de su presentación, no obstante, llegó al hablar de Mexico. En el contexto de la reciente decisión de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) de retirar a ese país del Tratado entre Mexico, Estados Unidos y Canada (T-MEC), Cronquist defendió con datos el papel que juega la fruta mexicana en el abasto estadounidense. Explicó que las importaciones desde Mexico llegan justo cuando la producción local es baja, lo que permite mantener oferta durante todo el año y evita que la demanda se desplome en temporadas bajas.

    “No podemos hacerlo solos”, afirmó, subrayando que la industria ha construido relaciones con otros países para sostener el crecimiento de la categoría. El dato que respalda esa dependencia es claro, las importaciones mexicanas representan casi una tercera parte del impacto económico anual de la industria en Estados Unidos, valuado en 9,100 millones de dólares.

    Cronquist también reveló que el USHBC ha participado en misiones comerciales junto a la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, y el subsecretario Luke Lindberg, además de mantener comunicación directa con el gobierno de Trump y con la USTR.

    El mensaje que ha compartido con las autoridades es directo, cualquier decisión comercial que afecte a Mexico repercute directamente en la estabilidad del mercado interno estadounidense. En otras palabras, el crecimiento que celebra la industria depende de que ambos países sigan negociando en términos favorables para el comercio bilateral.

    Fuente: Fresh Fruit Portal

  • La demanda de berries sigue creciendo pese al caos global

    La demanda de berries sigue creciendo pese al caos global

    La industria de los berries en México atraviesa un momento curioso. Por un lado, la demanda internacional sigue firme y con espacio para crecer. Por otro, el entorno que rodea a los productores se ha vuelto cada vez más complicado. Esa fue la lectura que compartió David Magaña, especialista senior de Rabobank, durante el Congreso Internacional Aneberries 2026, uno de los foros más relevantes para el sector.

    Según explicó, los últimos años han estado marcados por los aranceles, las tensiones comerciales y la revisión del T-MEC (el tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá). Todo esto ha hecho que planear a largo plazo sea mucho más difícil para los productores, ya que sus decisiones de inversión dependen de variables que cambian constantemente, como las tasas de interés, el tipo de cambio, la inflación y la confianza del consumidor.

    Uno de los puntos más interesantes que mencionó tiene que ver con el dólar. La depreciación de esta moneda frente a otras divisas ha golpeado la competitividad de las exportaciones mexicanas casi como si fuera un arancel encubierto, ya que reduce los ingresos de quienes exportan y, al mismo tiempo, encarece los costos de producción. Es un doble golpe que no aparece en los titulares sobre política comercial, pero que afecta directamente el bolsillo de los productores.

    A pesar de este panorama, hay una razón de peso para mantener el optimismo y tiene que ver con Estados Unidos. Ese país depende cada vez más de las importaciones para mantener su oferta de arándanos, frambuesas y zarzamoras, porque el consumidor estadounidense ya no acepta la estacionalidad. Quiere fruta fresca los 12 meses del año, y eso vuelve indispensables a los países exportadores, entre ellos México.

    Los arándanos siguen siendo la fruta con mayor crecimiento en consumo a nivel mundial. Además, se espera que Europa gane más peso como mercado de exportación hacia el final de la década, mientras que Asia, en especial China, acelera tanto su producción como su consumo. En el caso de Estados Unidos, las tendencias hacia una alimentación más saludable, junto con programas gubernamentales de nutrición y el uso creciente de medicamentos para controlar la obesidad, están inclinando las preferencias de compra hacia alimentos con más fibra y mejor perfil nutricional, algo que favorece directamente a las berries.

    Sin embargo, no todo es tan sencillo. El consumo en Estados Unidos se está polarizando. Los hogares con mayores ingresos compran cada vez más productos premium, mientras otro segmento busca opciones más económicas. Esto deja cada vez menos espacio para los productos de gama media, lo que obliga a las empresas a definir con claridad en qué segmento quieren competir.

    Las fresas mexicanas mantienen una demanda sólida, aunque enfrentan investigaciones antidumping en Estados Unidos, un proceso que podría afectar su acceso a ese mercado. Las frambuesas y zarzamoras, en tanto, crecen en volumen, pero sus precios internacionales están prácticamente congelados, lo que presiona la rentabilidad justo cuando los costos de producción suben.

    La conclusión de Magaña resume bien el momento actual del sector. Ya no se trata de generar más demanda, porque esa ya existe. El reto ahora es sostener la competitividad a través de mayor eficiencia, innovación y calidad constante. Para México, la oportunidad sigue estando ahí, pero solo se aprovechará si logra ofrecer una experiencia de consumo uniforme, con fruta de alta calidad los 365 días del año.

    Fuente: Portal Frutícola