Etiqueta: México

  • El aguacate mexicano vuelve a cruzar hacia Estados Unidos

    El aguacate mexicano vuelve a cruzar hacia Estados Unidos

    Todo parece indicar que las negociaciones entre México y Estados Unidos rindieron fruto. Las inspecciones de aguacate en Michoacán comenzaron a reanudarse después de una interrupción relacionada con la seguridad del personal estadounidense encargado de verificar la fruta antes de su exportación.

    La pausa encendió alertas porque Michoacán es el principal origen del aguacate mexicano que llega a Estados Unidos. Sin inspecciones, la fruta puede estar cosechada, empacada y lista para viajar, pero no puede avanzar normalmente hacia su principal mercado.

    La solución implicó reforzar la seguridad alrededor de esta industria. El Gobierno de México desplegó alrededor de 1,500 elementos adicionales del Ejército y la Guardia Nacional para proteger empacadoras, vigilar rutas de traslado y resguardar los puntos donde trabaja el personal de inspección.

    El operativo se coordina desde un centro de inteligencia en Uruapan. Estos elementos se suman a los cerca de 8,000 efectivos que ya mantenían presencia permanente en Michoacán. En otras palabras, recuperar el flujo comercial no dependió solamente de un acuerdo administrativo. México tuvo que ofrecer condiciones de seguridad suficientes para que las inspecciones pudieran continuar.

    El acuerdo permitió reactivar parcialmente las revisiones en zonas como Tancítaro, Tacámbaro, Uruapan y el corredor entre Morelia y Pátzcuaro. También permitió liberar más de 1,000 toneladas de aguacate que ya estaban destinadas a exportación.

    La rapidez de la respuesta evitó un problema mayor.

    Eso sí, el mercado estadounidense todavía tenía inventarios suficientes para absorber una interrupción corta. La estimación de participantes del sector era que una suspensión superior a siete o diez días podría comenzar a reducir la disponibilidad y presionar los precios.

    Además, Jalisco continuó exportando porque cuenta con autorización para enviar aguacate a Estados Unidos desde 2022. Eso ayudó a mantener parte del suministro mientras Michoacán enfrentaba la suspensión.

    El fondo del asunto es el tamaño de lo que estaba en riesgo. México produce cerca de 1.5 millones de toneladas de aguacate al año y sus exportaciones tienen un peso dominante dentro del mercado estadounidense. Esa posición convierte cualquier interrupción en Michoacán en un problema que puede trasladarse rápidamente a empacadores, transportistas, importadores, distribuidores y compradores.

    También explica la magnitud de la respuesta federal. Lo que se está protegiendo no es solamente una cadena agrícola. Se está protegiendo el acceso de uno de los productos mexicanos más importantes a su principal mercado de exportación.

    El episodio también deja claro que el riesgo comercial del aguacate ya no puede analizarse únicamente desde la producción, los precios o la demanda. La seguridad se ha convertido en una variable operativa. Si las condiciones impiden trabajar a los inspectores, el comercio puede detenerse aunque exista fruta disponible y compradores dispuestos a recibirla.

    Por ahora, la interrupción fue suficientemente corta para evitar un choque visible de oferta. El aguacate mexicano vuelve a cruzar hacia Estados Unidos, pero lo hace bajo un esquema de vigilancia reforzada. El comercio se reactivó y, al mismo tiempo, quedó expuesto el costo operativo de mantener abierta una de las rutas agrícolas más importantes entre ambos países.

    Fuentes: FreshPlaza y FreshPlaza

  • Alerta por jalapeños mexicanos tras brote de Salmonella

    Alerta por jalapeños mexicanos tras brote de Salmonella

    Un brote de Salmonella en Estados Unidos fue vinculado con jalapeños frescos provenientes de un productor de Sinaloa que abastecía a Coast Citrus Distributors. La investigación está a cargo de la FDA y los CDC junto con autoridades estatales y locales. Hasta el 5 de agosto se habían reportado 345 personas enfermas en 27 estados. De ellas, 36 fueron hospitalizadas y no se habían registrado muertes. Los casos comenzaron entre el 19 de junio y el 20 de julio de 2026.

    La pista principal surgió al revisar dónde habían comido las personas afectadas. De 191 pacientes entrevistados por los CDC, 177, equivalentes al 93%, dijeron haber comido en un restaurante de estilo mexicano antes de enfermar. Entre los establecimientos mencionados aparecen Chipotle Mexican Grill y QDOBA. La investigación de trazabilidad de la FDA encontró después un productor común en Sinaloa que suministraba jalapeños a Coast Citrus Distributors.

    Esto es importante porque el brote no se está atribuyendo de manera general al jalapeño mexicano ni a la producción de Sinaloa. La investigación señala a un productor identificado dentro de una cadena comercial concreta. Coast Citrus Distributors aceptó retirar el producto implicado y dejó de importar jalapeños de ese proveedor. La mayor parte de los chiles se había distribuido a restaurantes y mayoristas.

    Chipotle comenzó a cambiar de proveedor en las tiendas afectadas desde el 20 de julio. QDOBA dejó de utilizar jalapeños el 28 de julio. Ambas compañías retiraron el producto involucrado y, según la FDA, ya no representan un riesgo activo para los consumidores dentro de este brote.

    El alcance comercial, sin embargo, no termina en los restaurantes. Taylor Fresh Foods también inició el retiro de productos terminados que contenían los jalapeños señalados. Entre ellos se encuentran preparaciones como pico de gallo, salsa y guacamole. Esos productos llegaron a centros de distribución minorista en varios estados y tenían fechas de consumo preferente de hasta el 16 de agosto. Hasta el momento, la empresa no tenía conocimiento de enfermedades relacionadas con esos productos terminados.

    El caso muestra por qué la trazabilidad es crítica en alimentos frescos. Un ingrediente puede pasar del productor al importador, del importador a restaurantes o procesadores y después llegar a distintos productos y canales. Cuando aparece un riesgo sanitario, identificar el origen y los destinos permite retirar mercancía específica en lugar de asumir que todo un cultivo o una región están afectados.

    La investigación todavía no está cerrada. La FDA continúa revisando si los jalapeños retirados llegaron también a supermercados. Si encuentra producto afectado en esos canales, podrían anunciarse nuevos retiros.

    Para la cadena agrícola, la implicación inmediata es clara. El impacto de un problema de inocuidad puede extenderse mucho más allá del punto donde se originó. Puede afectar a distribuidores, restaurantes, fabricantes y minoristas que utilizaron el mismo producto. Por eso, en este caso, la capacidad de seguir cada lote y conocer a qué clientes llegó se vuelve tan relevante como identificar al proveedor original.

    También ayuda a separar un incidente puntual de una conclusión más amplia sobre un país o una zona productora que la evidencia disponible no permite sostener.

    Fuente: HortiDaily

  • El aguacate mexicano pierde fuerza durante el verano

    El aguacate mexicano pierde fuerza durante el verano

    México sigue siendo el gran proveedor de aguacate para Estados Unidos durante el año, pero esa posición cambia de forma notable en verano. Resulta que nuestro país abastece cerca del 85% de la demanda estadounidense en términos generales. Sin embargo, durante los meses de verano su participación cae hasta 35%. La diferencia no significa que México haya perdido de forma permanente su posición, sino que en esta parte del año enfrenta una combinación distinta de oferta, tamaños de fruta y competencia.

    El mercado atraviesa además un momento de abundancia. En la semana 29 de 2026 cruzaron hacia Estados Unidos casi 1,000 camiones de aguacate mexicano. Al 22 de julio existía un excedente de oferta frente a la demanda cercano a 10.9 millones de kilos. A esto se suma que los supermercados estadounidenses cuentan con calibres grandes procedentes de Perú y California a precios estables. En ese escenario, el aguacate mexicano tiene menos espacio para dominar el mercado como lo hace durante otras épocas del año.

    La composición de la cosecha mexicana también ayuda a explicar la presión. México está enviando fruta de la cosecha de flor loca y 60% de la producción corresponde a calibres 60 y menores. Dentro de ese volumen, 30% corresponde al calibre 60, 20% al calibre 70 y 10% al calibre 84. Esto importa porque el tamaño de la fruta influye directamente en su valor comercial. Cuando una proporción elevada de la oferta se concentra en calibres pequeños y el mercado dispone al mismo tiempo de fruta grande procedente de otros orígenes, las diferencias de precio se vuelven más marcadas.

    El efecto está llegando a las empacadoras mexicanas. Algunas están aceptando pérdidas en ciertos calibres para mantener la operación y conservar a su personal. Los precios recibidos por los productores se acercan a sus costos de producción en varios tamaños. El calibre 60 se ubica alrededor de 18 pesos por kilo, el 70 en 15 pesos y el 84 en 12 pesos. En la semana 30, además, una caja de calibre 48 tenía una diferencia de 22.00 dólares frente a una de calibre 60.

    La presión no proviene únicamente del mercado estadounidense. pues existen aproximadamente 100 empacadoras más que hace 15 años. Esa mayor competencia obliga a las empresas a disputar fruta y puede llevarlas a pagar más por determinados calibres incluso cuando el resultado comercial no es favorable. El problema entonces no es solo vender menos caro, sino sostener una operación donde productores y empacadores enfrentan presiones distintas dentro de la misma cadena.

    La expectativa es que esta situación cambie conforme avance la temporada. Si la fruta continúa creciendo, habrá una mayor disponibilidad de calibres grandes y las empacadoras buscarán recuperar parte de las pérdidas acumuladas. Esto podría traducirse en precios más altos en las siguientes semanas.

    Lo relevante es que la caída de 85% a 35% muestra el carácter estacional del dominio mexicano. México conserva una posición estructural muy fuerte en Estados Unidos, pero durante el verano comparte mucho más el mercado. En ese periodo, el tamaño de la fruta, la llegada de producto de Perú y California, el nivel de oferta y la competencia entre empacadoras pueden modificar de forma considerable la rentabilidad de toda la cadena.

    Fuente: FreshPlaza

  • California exige frenar la ola aguacatera mexicana

    California exige frenar la ola aguacatera mexicana

    La Comisión de Aguacate de California (CAC, por sus siglas en inglés) volvió a subir el tono frente a las autoridades comerciales de Estados Unidos. Su petición es concreta y no es nueva, pero ahora llega con más urgencia porque se suma a un hallazgo reciente que reactivó las alarmas fitosanitarias.

    Las exportaciones de aguacate mexicano hacia Estados Unidos crecieron 35% durante los primeros cuatro meses de 2026, comparado con el mismo periodo del año anterior. Ese incremento golpea justo cuando los productores californianos están en plena cosecha, así que la presión sobre los precios locales se siente doble.

    Por si el tema comercial no fuera suficiente, el 4 de agosto de 2026 una inspección en una empacadora mexicana detectó una larva que se sospecha podría ser una plaga regulada, aunque no pudo colectarse ni identificarse con certeza; los especialistas creen que podría tratarse del barrenador de rama del aguacate (Macrocopturus aguacatae).

    Ese hallazgo, junto con la suspensión temporal de las inspecciones del USDA y APHIS en Michoacán ese mismo día por temas de seguridad, reforzó el argumento de la CAC para exigir una revisión más estricta del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

    La propuesta central de la comisión es establecer una cuota arancelaria estacional (TRQ) para el aguacate mexicano. Esto significaría que un volumen definido entraría con el arancel estándar entre marzo y septiembre, mientras que los envíos adicionales enfrentarían una tarifa más alta. La idea es que esa cuota funcione junto con el regreso de inspecciones más rigurosas del USDA antes de que cualquier aguacate mexicano llegue al mercado estadounidense.

    El trasfondo de seguridad tiene peso propio en esta historia. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha descrito la extorsión como un problema particularmente extendido en la agricultura de Michoacán, y ha señalado que los cárteles extorsionan de forma rutinaria a productores, empacadores y otros actores involucrados en cultivos como el aguacate. Esa situación ha interrumpido inspecciones y ha reducido la vigilancia en los huertos, lo cual, según la CAC, abre la puerta a que las plagas circulen con menos control.

    Ken Melban, presidente de la CAC, resumió la postura de la organización con dureza. “Nuestros productores no tienen esperanza de sobrevivir cuando las reglas normales del mercado son reemplazadas por el Viejo Oeste”, dijo, y agregó que este es el momento para una cuota arancelaria estacional y para restablecer por completo las inspecciones rigurosas del USDA antes de permitir la entrada de aguacates mexicanos.

    Vale la pena entender que esta no es solo una respuesta a un riesgo biológico puntual. La CAC lleva años buscando reducir las importaciones mexicanas para contrarrestar lo que considera una sobreoferta de aguacate en el mercado estadounidense, y a inicios de julio incluso lanzó un video promocional en el que voces de la industria hablaban de resolver un “desastre culinario”. Aun así, Melban ha insistido en que su gremio no busca detener el comercio, sino competir en condiciones que considera más equilibradas dentro de su propio mercado.

    El momento tampoco es casual. Todo esto ocurre en medio de la revisión del TMEC, un proceso donde estas posturas pesan en las decisiones sobre el futuro del tratado. Para México, el mensaje es claro, la seguridad en zonas productoras como Michoacán ya no es solo un asunto interno, sino una pieza que influye directamente en las condiciones de acceso de sus exportaciones agrícolas al mercado más importante para el sector.

    Fuentes: Perishable News y FreshFruitPortal

  • Clima y peso golpean la fresa de exportación mexicana

    Clima y peso golpean la fresa de exportación mexicana

    La temporada de exportación de fresa mexicana cerró con una caída del 14% en volumen, y detrás de esa cifra hay una combinación de factores que vale la pena desmenuzar. Según Juan José Flores García, director general de Aneberries, el problema no fue uno solo sino una suma de presiones que golpearon al sector desde distintos frentes.

    El primero, y el más determinante, fue el clima. Lluvias fuera de temporada y temperaturas frías (aunque sin llegar a heladas) afectaron tanto la disponibilidad como la calidad de la fruta desde el inicio de la temporada. Esto llevó a que se cultivara menos superficie de la habitual, lo que explica en buena medida por qué cayó el volumen exportado.

    Es importante notar que esta reducción productiva no es un evento aislado, sino que se suma a una contracción que ya venía ocurriendo, ya que el área cultivada pasó de alrededor de 20 mil hectáreas en temporadas anteriores a cerca de 15 mil hectáreas. Esa reducción, según el propio Flores García, incluso ha aliviado presión sobre la mano de obra del sector.

    El segundo factor fue el tipo de cambio. El comportamiento del peso frente al dólar no fue favorable para los productores, lo que presionó los retornos financieros de la temporada. Cuando el peso se aprecia, el productor que vende en dólares recibe menos pesos por cada dólar exportado, así que su margen se reduce aunque el precio en el mercado estadounidense se mantenga estable. Esta combinación de menor volumen y menor rentabilidad por tipo de cambio ayuda a entender por qué la temporada fue calificada como retadora.

    Un tema que suele mezclarse con estos resultados, es la investigación por presunto dumping de fresa mexicana en Estados Unidos. Flores García fue enfático en que la caída del 14% no tiene relación con este proceso, sino que responde exclusivamente a las condiciones climáticas ya mencionadas. La investigación, de cualquier forma, sigue su curso y actualmente se encuentra en una etapa privada y confidencial, donde el Departamento de Comercio de Estados Unidos ya designó a dos empresas mexicanas como representantes.

    Se esperan resultados entre mediados y finales de agosto, y de ahí el caso podría avanzar a una cuarta etapa frente a la Comisión de Comercio Internacional (ITC). Esta distinción es relevante porque separa dos conversaciones que suelen mezclarse en la opinión pública, una es la disputa comercial y otra es el desempeño real de la cosecha.

    De cara a la siguiente temporada, Flores García fue cauteloso y evitó dar cifras concretas, ya que el sector apenas está en etapa de siembra. Sin embargo, sí anticipó que la superficie cultivada se mantendría similar a temporadas anteriores, con un crecimiento que no superaría los dos dígitos.

    Un punto que destacó como prioridad estratégica es la genética de las plantas, ya que gran parte de las que se cultivan en México provienen de California, con una proporción menor de España y de origen local. Contar con material de propagación de buena calidad permite resistir enfermedades, soportar climas adversos y optimizar el uso de agua, lo cual se vuelve cada vez más relevante ante temporadas con eventos climáticos irregulares como la que se acaba de cerrar.

    La producción central se concentra en Michoacán, Guanajuato y Jalisco, mientras que en la región norte, San Quintín y Ensenada son los principales polos productivos. A pesar de los retos climáticos, cambiarios y comerciales, Flores García se mostró confiado en que México seguirá siendo un proveedor clave de berries frescas para Norteamérica.

    Fuente: HortiDaily

  • SCJN reitera los derechos de los jornaleros agrícolas

    SCJN reitera los derechos de los jornaleros agrícolas

    La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) acaba de avalar, por unanimidad, tres proyectos que cambian de fondo lo que se espera de quienes contratan mano de obra en el campo mexicano.

    La propuesta, presentada por la ministra Yasmín Esquivel Mossa, establece que las personas jornaleras agrícolas tienen derecho a hospedaje gratuito, alimentación adecuada, agua potable y servicios sanitarios en sus lugares de trabajo. En algunos casos también se contempla el acceso a asistencia médica, medicamentos, guarderías y educación para las familias que se trasladan junto con quienes trabajan la tierra.

    Para entender por qué esto importa hay que ver lo que dice, en el fondo, la resolución. El Pleno sostuvo que la obligación de dar alojamiento gratuito tiene una base constitucional (no es una recomendación ni un gesto de buena voluntad, sino un derecho exigible). Esto significa que los espacios donde viven las personas jornaleras deben cumplir con condiciones mínimas de seguridad, higiene y habitabilidad, tanto para quien trabaja como para su familia, si la tiene consigo.

    El punto central de la discusión fue que el salario, por sí solo, no es suficiente para considerar que existe una relación laboral justa. Según lo expuesto ante el Pleno, las condiciones de trabajo deben incluir también elementos básicos para la salud y el bienestar, como comer de forma sana y suficiente, o tener acceso a agua apta para consumo humano. Es un cambio de perspectiva que separa el pago del trabajo (lo que se recibe a cambio del esfuerzo) de las condiciones mínimas para vivir con dignidad mientras se realiza ese esfuerzo.

    Las implicaciones de esta resolución son amplias. Para empezar, coloca a los empleadores agrícolas frente a una nueva exigencia legal que va más allá del cumplimiento salarial. Quienes contratan jornaleros ya no solo deben preocuparse por pagar a tiempo, sino por garantizar infraestructura básica en los campamentos y centros de trabajo (baños, agua potable, espacios habitables).

    Esto puede representar un costo adicional para el sector, especialmente en regiones donde la contratación de jornaleros migrantes es una práctica común y donde, históricamente, las condiciones de vivienda han sido precarias.

    Por otro lado, esta resolución también da a las personas jornaleras una herramienta jurídica concreta. Antes de esto, muchas de estas exigencias existían como buenas prácticas o como parte de discursos sobre derechos humanos, pero no necesariamente como una obligación con respaldo directo de la Corte. Ahora, si un empleador no ofrece estas condiciones, existe un fundamento judicial claro para exigirlas.

    También hay una dimensión simbólica importante. El hecho de que el máximo tribunal del país se haya pronunciado por unanimidad sobre este tema envía un mensaje sobre cómo debe entenderse el desarrollo del campo mexicano. Ya no se trata solo de producción, exportaciones o rendimiento agrícola, sino de las condiciones en las que viven y trabajan las personas que hacen posible esa producción.

    Queda pendiente ver cómo se traduce esta resolución en la práctica diaria de los campos agrícolas, y qué mecanismos de vigilancia o sanción se activarán para asegurar su cumplimiento.

    Fuente: La Prensa

  • Nueva planta en Arizona para combatir al gusano barrenador

    Nueva planta en Arizona para combatir al gusano barrenador

    El gobierno de Estados Unidos, a través de su Departamento de Agricultura (USDA) invertirá 25 millones de dólares en una nueva instalación para dispersar moscas estériles en Arizona. El objetivo es simple de entender, aunque su ejecución no lo es tanto, se busca frenar el avance del gusano barrenador del ganado, una plaga que representa una amenaza seria para la industria pecuaria.

    La técnica detrás de esto suena casi contraintuitiva, pero funciona desde hace décadas. Se liberan millones de moscas estériles en zonas donde existe riesgo de brote. Al no poder reproducirse, estas moscas reducen poco a poco la población de la plaga sin necesidad de usar químicos masivos. Con esta nueva planta, Arizona se suma a instalaciones que ya operan en Texas, México y Panamá, formando así una red regional pensada para actuar de forma coordinada en toda Norteamérica.

    Lo que hace especialmente relevante este anuncio es el contexto en el que llega. La secretaria de agricultura, Brooke Rollins, lo dio a conocer durante una visita al puerto de entrada de Douglas, en Arizona, justo antes de que ese cruce fronterizo reabra el comercio de ganado en pie el 24 de agosto. No es casualidad. Douglas fue elegido como el primer punto en reabrir porque Sonora mantiene, según el USDA, uno de los sistemas de sanidad animal más sólidos de México, con el menor nivel de riesgo sanitario de la región.

    Aquí es donde el análisis se vuelve interesante. La reapertura no significa que los controles se relajen, sino todo lo contrario. Cada animal que cruce por Douglas pasará por múltiples revisiones veterinarias, incluidas inspecciones de especialistas del APHIS (el brazo sanitario del USDA). Si un animal no cumple los criterios, será rechazado de inmediato. Y si se detecta cualquier enfermedad, las importaciones se suspenderán de forma automática. Es decir, la puerta se abre, pero con un filtro mucho más estricto que antes.

    Para los productores, esta noticia tiene un peso económico directo. El comercio de ganado entre México y Estados Unidos había enfrentado restricciones por el temor al gusano barrenador, y su reactivación (aunque gradual) representa un alivio para quienes dependen de ese flujo comercial. El legislador Juan Ciscomani, de Arizona, lo dejó claro al señalar que la industria ganadera del estado no podía seguir esperando ante la amenaza de la plaga.

    En el fondo, lo que está construyendo el USDA es una barrera de contención que combina infraestructura física (la planta de moscas estériles) con protocolos administrativos (las inspecciones reforzadas). Ninguna de las dos piezas funciona sola. Si solo se libera a las moscas sin vigilar la frontera, el riesgo de reinfestación sigue presente. Y si solo se inspecciona sin atacar la plaga en su origen, la presión sanitaria nunca disminuye.

    Lo que viene ahora es observar si este modelo, aplicado primero en Douglas, se replica en otros puertos fronterizos. Si el sistema demuestra ser efectivo, es probable que veamos anuncios similares en otros cruces, ampliando poco a poco la reapertura del comercio ganadero entre ambos países.

    Fuente: Ganaderia

  • Fresa mexicana busca evitar arancel en Estados Unidos

    Fresa mexicana busca evitar arancel en Estados Unidos

    La industria mexicana de la fresa está en medio de uno de los procesos comerciales más importantes de los últimos años. El Departamento de Comercio de Estados Unidos abrió una investigación por presunto dumping en contra de las exportaciones mexicanas de esta fruta. Sin embargo, José Luis Bustamante, expresidente de Aneberries, pidió no adelantar conclusiones, ya que hasta el momento no existe ninguna determinación ni arancel aplicado.

    Según explicó Bustamante, el proceso sigue en marcha y la primera fecha importante será entre el 18 y el 24 de agosto. Ese día, las autoridades de Estados Unidos darán a conocer una determinación preliminar, basada en la revisión hecha a los dos principales exportadores mexicanos de fresa (Driscoll’s México y Mainland Farms). Esa resolución solo indicará si hay elementos para seguir con el caso, no si se aplicará o no un arancel. La decisión final se conocerá entre noviembre de 2026 y enero de 2027 y, en ese momento, podrían establecerse medidas antidumping en caso de que se determine que corresponden.

    Por ahora, la fresa mexicana entra a Estados Unidos sin ningún arancel, lo cual es clave para entender la magnitud de lo que está en juego. Un cambio en esta condición modificaría directamente los costos de la cadena de distribución y, según advirtió Bustamante, terminaría afectando al consumidor final más que al productor.

    El argumento central de la defensa mexicana es que ambas industrias no compiten entre sí, sino que se complementan. La temporada de exportación mexicana ocurre principalmente entre noviembre y marzo, justo cuando la producción estadounidense es más baja y los precios suben por la escasez de oferta local.

    En otras palabras, México llega a cubrir un espacio que Estados Unidos no puede abastecer con su propia producción durante esos meses. Para sostener este argumento ante las autoridades, Aneberries trabaja con el despacho legal White & Case, que documenta cómo el crecimiento de las exportaciones mexicanas ha ido de la mano con un mayor consumo de fresa en el mercado estadounidense, no con un desplazamiento de la producción local.

    Este planteamiento no es nuevo. Bustamante lo comparó con lo ocurrido en el mercado del aguacate, donde una mayor disponibilidad del producto ayudó a que more gente lo comprara, beneficiando tanto a productores como a consumidores. Además, señaló que si se aplicara una medida compensatoria, el efecto sería similar al que ya se vivió con el tomate mexicano, cuando las restricciones comerciales elevaron los precios en los supermercados estadounidenses.

    Otro punto que resalta la industria mexicana es el impacto económico que generan estas exportaciones también dentro de Estados Unidos, ya que sostienen empleos en transporte, distribución, supermercados y logística. Incluso mencionó que, durante el verano, México importa fresa de California para su propio consumo interno, lo que refuerza la idea de que ambos mercados dependen uno del otro en distintos momentos del año.

    Más allá del tema comercial, Bustamante también habló de otro reto que enfrenta la industria: mejorar la experiencia del consumidor. Durante años, el desarrollo de nuevas variedades se enfocó en que la fruta durara más, resistiera enfermedades y fuera más productiva, pero dejó en segundo plano el sabor. Ahora el reto es lograr fresas más dulces y atractivas, para que quien las compre quiera repetir la experiencia.

    En resumen, aunque el proceso antidumping podría tardar varios meses en resolverse, lo que está en discusión no es solo un arancel, sino la forma en que se entiende la relación comercial entre ambos países en este producto.

    Fuente: Portal Frutícola

  • EE.UU. detiene a su personal y paraliza al aguacate

    EE.UU. detiene a su personal y paraliza al aguacate

    Este miércoles 5 de agosto, el gobierno de Estados Unidos suspendió temporalmente las actividades de su personal en Michoacán. La medida surgió por una amenaza contra intereses estadounidenses en la entidad, aunque hasta ahora ni la Embajada de Estados Unidos ni las autoridades mexicanas han detallado en qué consistió esa amenaza.

    La suspensión golpea directamente a la industria aguacatera del estado, porque paraliza el trabajo de los Oficiales Regulatorios del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), quienes son los encargados de verificar que los empaques michoacanos cumplan con el Plan de Trabajo Operativo necesario para exportar la fruta.

    La Asociación de Productores y Empacadores Exportadores de Aguacate de México (APEAM) confirmó la situación mediante un comunicado oficial. Ahí explicó que, por ahora, solo se autoriza procesar la fruta que fue recibida el martes 4 de agosto bajo supervisión estadounidense. El aguacate que se descargue este miércoles podrá ingresar a los empaques, pero no podrá procesarse ni embarcarse hacia el mercado estadounidense, algo similar a lo que ocurre normalmente los domingos. Ante esto, cada empaque tendrá que decidir por su cuenta si vale la pena seguir con los cortes en el campo durante esta jornada.

    La directiva y el director general de APEAM ya viajaron a la Ciudad de México para reunirse con autoridades federales y buscar formas de reducir el impacto económico. Esto no es un simple trámite administrativo, porque cada día sin exportación representa fruta que se queda sin salida, jornales que igual hay que pagar y compromisos comerciales que corren el riesgo de incumplirse.

    Lo que hace distinta esta pausa es su origen. Estados Unidos ha emitido antes advertencias de no viajar a Michoacán por la inseguridad general del estado (de hecho, la entidad sigue clasificada en el nivel más alto de riesgo, el Nivel 4). Sin embargo, esta vez no se trata solo de una recomendación para turistas o ciudadanos estadounidenses, sino de un freno directo a las labores oficiales de inspección, que es justamente el mecanismo que permite exportar aguacate a ese país.

    Este tipo de suspensiones no son nuevas. En febrero de 2022, una amenaza contra un inspector detuvo los envíos por una semana. En junio de 2024, la retención de dos inspectores en un bloqueo cerca de Paracho paralizó las exportaciones durante varios días, con pérdidas estimadas entonces en 52 millones de dólares por semana, según cálculos de productores consultados en su momento. El patrón se repite porque el sistema de exportación depende de que el personal extranjero pueda moverse con libertad y seguridad dentro del territorio michoacano, algo que no siempre está garantizado.

    La implicación de fondo es que el aguacate mexicano funciona bajo una especie de contrato de confianza binacional, donde la seguridad de los inspectores estadounidenses pesa tanto para el negocio como la calidad de la fruta misma. Cada vez que ese contrato se pone en duda, aunque sea por un incidente aislado, todo el sector paga el costo, desde el productor hasta el consumidor en Estados Unidos, que podría ver menos oferta y precios más altos en los próximos días. Por ahora, ni la Embajada ni APEAM han dado una fecha para que las operaciones regresen a la normalidad.

    Fuente: APEAM

  • APHIS cumple 50 años defendiendo cultivos de la mosca

    APHIS cumple 50 años defendiendo cultivos de la mosca

    Este año, el Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal de Estados Unidos (APHIS, por sus siglas en inglés) llegó a un hito que pocos programas agrícolas logran alcanzar. El Programa contra la Mosca del Mediterráneo (Medfly) cumple 50 años de operación ininterrumpida, y lo hace como una de las defensas más sólidas que existen contra una de las plagas más destructivas para la agricultura mundial.

    El programa nació en 1975, gracias a una colaboración entre Estados Unidos, México y Guatemala. Desde entonces se ha convertido en un modelo de referencia para el manejo de plagas a nivel global, algo especialmente relevante si se considera que este insecto puede infestar más de 350 tipos de frutas y verduras, lo que lo convierte en una amenaza directa para la seguridad alimentaria, el comercio y las economías agrícolas de toda la región.

    La estrategia detrás de este éxito tiene un nombre técnico, que es la técnica del insecto estéril, aunque su funcionamiento es sorprendentemente sencillo de entender. Desde la planta El Pino, en Guatemala (el centro de producción de insectos estériles más grande del mundo), APHIS y sus socios producen 1,200 millones de moscas estériles cada semana. Estas se liberan en zonas estratégicas para interrumpir la reproducción de las poblaciones silvestres, sin necesidad de recurrir a químicos agresivos.

    El resultado de cinco décadas aplicando este método habla por sí solo. California y Florida se han mantenido como zonas libres de mosca de la fruta, mientras que la presión de la plaga también ha disminuido en regiones vecinas. Esto se traduce en menos aplicaciones de pesticidas, cultivos más sanos y relaciones comerciales más estables entre los países involucrados.

    Ahora bien, lo que hace especialmente valioso este programa no es solo su antigüedad, sino lo que representa como modelo de cooperación trinacional sostenida en el tiempo. Mantener un esfuerzo conjunto entre tres países durante medio siglo, con resultados medibles y constantes, no es algo común en la política agrícola internacional. Por eso el programa se ha convertido en una referencia que ha inspirado iniciativas similares en otras partes del mundo, y que ha posicionado a Estados Unidos como un actor clave en materia de bioseguridad agrícola.

    La cifra que mejor resume el impacto económico actual del programa es contundente. Hoy protege más de 18,500 millones de dólares en producción y comercio agrícola estadounidense. Esa cantidad representa cultivos que llegan a los mercados sin la amenaza constante de cuarentenas, pérdidas o restricciones comerciales derivadas de un brote de la plaga.

    Sin embargo, el programa no se sostiene solo con infraestructura y ciencia. APHIS ha sido enfático en señalar que la vigilancia pública también importa. Viajeros, productores y consumidores tienen un papel activo en mantener esta protección, principalmente respetando las restricciones de traslado de productos frescos entre países, una medida simple que evita que la plaga vuelva a establecerse en zonas donde ya fue erradicada.

    Con 50 años de historia, el Programa Medfly demuestra que la prevención sostenida, respaldada por ciencia y cooperación internacional, puede ser más efectiva y económica que enfrentar una infestación ya establecida.

    Fuente: Fresh Fruit Portal