La producción mexicana de maíz grano prácticamente no cambió entre 2024 y 2025. El país pasó de 24.3 a 24.4 millones de toneladas, un avance de apenas 0.4%. Vista de forma aislada, la cifra sugiere estabilidad. Sin embargo, debajo de ese resultado hubo movimientos regionales importantes y una pérdida económica considerable.
El valor total de la cosecha bajó de 138,310 a 126,550 millones de pesos. La diferencia fue de 11,761 millones, equivalente a una caída de 8.5%. Esto ocurrió aun cuando la superficie sembrada creció 1.6% y la superficie cosechada aumentó 1.4%. En otras palabras, México destinó más hectáreas al maíz grano y obtuvo casi el mismo volumen, pero ese volumen generó menos dinero.
Una parte de la explicación está en el rendimiento. A nivel nacional pasó de 3.70 a 3.66 toneladas por hectárea cosechada, una reducción cercana a 1.1%. La otra está en el precio. El precio promedio nacional calculado a partir del valor y el volumen pasó de cerca de 5,686 a 5,183 pesos por tonelada, una disminución de 8.8%. El pequeño aumento de producción no fue suficiente para compensar ese menor valor por tonelada.
Sinaloa muestra el deterioro productivo más fuerte entre los grandes estados maiceros. Su cosecha cayó de 3.37 a 2.28 millones de toneladas, una reducción de 32.5%. La superficie sembrada disminuyó 18.3% y el rendimiento bajó de 11.58 a 9.56 toneladas por hectárea. Es decir, hubo menos superficie y también menos producción por hectárea. Aun así, su valor cayó solo 14.2%, porque el precio promedio calculado para el estado aumentó de unos 4,573 a 5,808 pesos por tonelada.
Jalisco presenta una historia distinta. Sembró 2.3% más superficie, pero produjo 7.5% menos. Su rendimiento descendió de 7.27 a 6.58 toneladas por hectárea. A esa baja productiva se sumó una caída de 24.5% en el precio promedio calculado. El resultado fue mucho más severo en términos económicos. El valor de su cosecha pasó de 25,444 a 17,765 millones de pesos, una pérdida de 7,679 millones y una caída de 30.2%.
Solo Jalisco y Sinaloa perdieron en conjunto cerca de 9,870 millones de pesos en valor. Esa cifra equivale a casi 84% de la reducción neta registrada en todo el país. Al mismo tiempo, otros estados aumentaron su producción y compensaron el retroceso de estas dos entidades. Por eso el total nacional terminó ligeramente arriba.
Entre ambos estados la producción se redujo en alrededor de 1.38 millones de toneladas. Como el país terminó con 90,814 toneladas adicionales, el resto de las entidades tuvo que aportar en conjunto un aumento neto cercano a 1.48 millones de toneladas para sostener el total nacional.
La estabilidad nacional, entonces, no describe una estabilidad territorial. El análisis muestra estados que crecieron con dos regiones de gran peso que retrocedieron de forma marcada. También mezcla problemas diferentes. En Sinaloa predominó la caída del volumen, mientras en Jalisco coincidieron menor rendimiento y menor precio.
El resultado deja una lectura interesante. México produjo prácticamente la misma cantidad de maíz grano, pero la distribución de esa producción cambió y su valor económico se redujo. El 0.4% de crecimiento nacional es real, aunque por sí solo resulta insuficiente para entender lo ocurrido en el campo.
Fuente: DGSIAP

