El agave mexicano produjo mucho más en 2025, pero esa expansión no se tradujo en más dinero para el campo. Los datos muestran una combinación poco común. La producción nacional pasó de 2,434,208 toneladas en 2024 a 3,005,951 toneladas en 2025. El aumento fue de 23.5%, pero al mismo tiempo, el valor total de la cosecha cayó de 43,174 a 15,799 millones de pesos, es decir, una reducción del 63.4%.
La clave está en el precio. Si se divide el valor total entre el volumen producido, el precio promedio ponderado pasó de 17,736 pesos por tonelada a 5,256 pesos. Eso representa una caída de 70.4%. En otras palabras, el país produjo alrededor de 571,744 toneladas adicionales de agave, pero recibió cerca de 27,375 millones de pesos menos por esa producción.
Los datos también muestran que la expansión no ocurrió solo en el volumen final. La superficie sembrada creció 26.6%, al pasar de 242,626 a 307,131 hectáreas. La superficie cosechada aumentó 25.0%, de 32,778 a 40,975 hectáreas. Esto indica que durante 2025 hubo una base productiva mayor. Sin embargo, no podemos afirmar que esa expansión haya provocado por sí sola la caída de precios, pues también entran en juego datos de demanda, inventarios y condiciones comerciales.
Jalisco concentra el golpe económico más fuerte. En 2024 produjo 1,209,788 toneladas de agave con un valor de 26,872 millones de pesos. En 2025 su producción bajó 18.0% hasta 991,674 toneladas, pero el valor cayó mucho más, hasta 7,558 millones. La pérdida fue de 19,315 millones de pesos en un solo año. Su precio promedio implícito pasó de 22,212 a 7,621 pesos por tonelada.
Guanajuato muestra otra cara del mismo fenómeno. Su producción pasó de 401,550 a 807,533 toneladas, un crecimiento de 101%. También duplicó la superficie sembrada y aumentó 135% la superficie cosechada. A pesar de ello, el valor de su producción bajó de 7,084 a 2,946 millones de pesos. Su precio promedio implícito cayó de 17,642 a 3,648 pesos por tonelada, una reducción de 79.3%.
Michoacán refuerza esa misma lectura. Su producción aumentó 37.6%, de 353,866 a 487,041 toneladas, mientras el valor cayó 55%, de 5,461 a 2,440 millones de pesos. Las pérdidas sumadas de Jalisco, Guanajuato y Michoacán equivalen a 97% de la caída neta nacional de valor, aunque algunos estados tuvieron resultados distintos y compensaron una pequeña parte del descenso.
El contraste ayuda a dimensionar el problema. Jalisco produjo menos y perdió una parte muy importante de su valor. Guanajuato produjo más del doble y también terminó con mucho menos valor. Por eso, el dato central no es únicamente que México produjo más agave. Es que el crecimiento físico de la cosecha coincidió con una fuerte pérdida de valor por tonelada.
Este es un excelente ejemplo de como una cosecha mayor no necesariamente significa un mejor resultado económico. En el caso del agave durante 2025, el volumen avanzó con fuerza, pero el ingreso generado por la producción retrocedió de manera mucho más profunda. Los datos muestran una expansión productiva acompañada por una severa contracción del valor.
Fuente: DGSIAP

