La confianza del consumidor después de un retiro de alimentos no depende solamente de sacar un producto del mercado. También depende de qué tan rápido puede una empresa identificar qué está afectado, qué sigue siendo seguro y qué información puede compartir con sus socios comerciales.
Una encuesta de GS1 US muestra que 94% de los adultos en Estados Unidos está preocupado por la frecuencia de los retiros de alimentos. En 2025 era 93%. Al mismo tiempo, bajó la proporción de personas que considera que los retiros son una medida efectiva para proteger la salud y la seguridad. Pasó de 85% en 2025 a 80% en 2026.
Ese cambio importa porque un retiro puede extender su efecto mucho más allá del producto involucrado. El 67% de los consumidores dijo haber evitado una categoría completa de alimentos después de un retiro. Un año antes era 60%. Además, 66% señaló que duda en volver a comprar el mismo producto o marca, frente a 59% en 2025.
El problema, entonces, no es solamente retirar con rapidez. También es limitar la incertidumbre.
GS1 US plantea que una mayor precisión en la trazabilidad puede ayudar. Los códigos 2D permiten incorporar más información que un código convencional, incluidos elementos clave de datos y eventos críticos de seguimiento contemplados por la regla de trazabilidad de la sección 204 de la Food Safety Modernization Act.
Con información más detallada, los participantes de la cadena pueden distinguir mejor entre producto potencialmente afectado y producto que puede continuar su recorrido. La lógica es sencilla. Mientras más amplio sea el nivel de incertidumbre, mayor puede ser la reacción del mercado.
Eso ya se refleja en el comportamiento del consumidor. El 59% dijo haber desechado alimentos retirados incluso cuando su estado o región no estaba afectado. Cuando la información disponible no permite diferenciar con claridad, una alerta puntual puede terminar generando decisiones mucho más amplias.
Por eso la trazabilidad también tiene una dimensión comercial. Si un retiro provoca que el consumidor abandone una categoría completa, el impacto puede alcanzar a productores y marcas que no estuvieron relacionados con el problema. Melanie Nuce Hilton, vicepresidenta senior de éxito del cliente en GS1 US, incluso señala reportes de productores que tuvieron que destruir campos de lechuga ante una menor demanda.
La regulación es parte del impulso, pero no es el único motivo. La aplicación de FSMA 204 fue retrasada hasta julio de 2028 y, aun así, muchos minoristas continúan trabajando en trazabilidad. La razón es que la capacidad de compartir datos precisos también puede servir para sostener la confianza cuando ocurre un incidente.
Recuperarla toma tiempo. Solo 9% de los consumidores afirmó que nunca volvería a comprar un producto de una marca involucrada en un retiro. Entre quienes sí considerarían regresar, influyen el tiempo transcurrido desde el incidente (39%), la gravedad de la contaminación (39%) y las recomendaciones de las autoridades (35%).
La implicación es clara. Un sistema de trazabilidad no evita por sí solo un problema de inocuidad, pero puede reducir la incertidumbre cuando ocurre. Y en una cadena donde una alerta puede afectar a una marca, una categoría e incluso a productores no involucrados, esa precisión también protege demanda y confianza.
Fuentes: The Packer

