Nuevas variedades cambian el negocio global del arándano

Nuevas variedades cambian el negocio global del arándano

La genética del arándano está dejando de enfocarse solo en producir más fruta. Las nuevas variedades buscan resolver varios problemas a la vez, desde reducir costos de cosecha hasta soportar viajes más largos sin perder firmeza. Ese cambio responde a una cadena comercial que exige fruta atractiva, consistente y disponible durante más tiempo, pero también a productores que necesitan proteger sus márgenes frente al costo de la mano de obra y los insumos.

Oregon Blueberry y Fall Creek muestran con claridad hacia dónde se mueve esta competencia. La primera presentó variedades como OBG Raptor y OBG Belair. Raptor requiere más de 500 horas frío y alcanza en promedio 16 kg por planta. Su maduración concentrada permite reducir el número de pasadas de cosecha, mientras que la fruta mantiene una buena firmeza después de cuatro semanas de almacenamiento. Belair, dirigida a zonas con más de 400 horas frío, combina crecimiento vigoroso, fruta de alrededor de 20.52 mm y una maduración más rápida.

La lógica detrás de estos desarrollos es importante. Una variedad ya no puede considerarse exitosa solo porque rinda bien en campo. También necesita funcionar para quien empaca, comercializa y compra la fruta. En otras palabras, la genética está incorporando desde el inicio variables que antes podían verse como problemas posteriores, entre ellas apariencia, almacenamiento, transporte y experiencia de consumo.

Fall Creek sigue una dirección similar. Everlast fue presentada como una variedad de media y alta necesidad de frío con firmeza suficiente para facilitar una cosecha mecánica de una sola pasada destinada al mercado fresco. Además, la empresa reporta una vida de almacenamiento superior a tres meses. Sekoya Nova mantiene firmeza después de 28 días y puede conservar calidad durante 60 días o más mediante empaque con atmósfera modificada. Más del 80% de su fruta supera los 18 mm.

En las zonas de bajo o nulo frío, la búsqueda es distinta pero parte del mismo principio. Apex ha superado las 20 toneladas por hectárea en su segundo año de producción y ha mostrado buen desempeño en México, España y Marruecos. FCM17 132, orientada a regiones de producción permanente como Perú, puede superar entre 20 y 35 toneladas por hectárea en etapas tempranas y ofrece estabilidad para viajes largos hacia Norteamérica, Europa y Asia.

El efecto potencial va más allá del reemplazo de variedades antiguas. Si estas características se sostienen a escala comercial, los productores podrían distribuir mejor sus costos, reducir pérdidas en cosecha y postcosecha y llegar a mercados más lejanos con fruta de mayor consistencia. Para comercializadores y supermercados, una vida útil más larga también puede significar menos desperdicio y una oferta más uniforme.

Lo que sí queda claro es la dirección del mejoramiento genético. El arándano del futuro no se selecciona únicamente por cuánto produce. Se selecciona por cuánto valor puede conservar desde la planta hasta que el consumidor abre el envase.

Fuentes: FreshFruitPortal.com

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